Este sitio web utiliza los siguientes tipos de cookies: navegación / sesión, analytics, funcionalidad y de terceros. Al pulsar "Más información" se mostrará la información extendida sobre los tipos de cookies utilizadas y podrá elegir si desea autorizarlas mientras navega por el sitio.
MAS INFORMACIÓN
x

Global: protección más amplia de la comunidad hacia los refugiados
15 agosto 2018

Taizé, 15 de agosto de 2018 - Este año, el Servicio Jesuita a Refugiados ha sido invitado a participar en un encuentro interconfesional y una serie de talleres organizados por la Comunidad de Taizé en la Borgoña, Francia.

La comunidad ecuménica de Taizé fue fundada en 1940 por el Hermano Roger. Hoy, 100 hermanos de más de 25 países forman esta comunidad. Compartiendo su vida, tratan de ser un signo de unidad y de paz. Los hermanos viven y buscan juntos la unidad de los cristianos, y abren sus puertas a jóvenes todas las semanas del año y con motivo de reuniones internacionales.

En julio, tuve el privilegio de formar parte del encuentro interconfesional de esta comunidad. También colaboré en talleres y aporté algunas reflexiones sobre la situación actual de los refugiados. Lo más destacado de mi experiencia en Taizé fue encontrar a jóvenes refugiados hospedados por la comunidad. Algunos de estos jóvenes - sudaneses, afganos y eritreos - vinieron de los campamentos en Calais (Francia), otros llegaron directamente de Siria o Irak.

En este encuentro interreligioso, unos 300 jóvenes cristianos y musulmanes pudieron descubrirse mutuamente. La reunión fue un momento para que estudiosos, poetas, miembros de ONG y religiosos se unieran en un diálogo interconfesional. Todos demostraron el deseo de escucharse los unos a los otros, de crecer en la comprensión mutua y de trabajar en pro de iniciativas conjuntas de justicia. Los jóvenes que participaron en la reunión fueron llamados a ser testigos de la paz sea donde sea que vivan, en sus comunidades locales, ciudades e iglesias.

Durante la reunión, el profesor Sheikh Ousama Nabil, de la Universidad Al-Azhar (Egipto) y Director del Observatorio para Contrarrestar el Extremismo, habló sobre el riesgo de no buscar una relación más profunda con Dios: “La fe está vinculada al corazón. Necesitamos ver el resultado de la fe en nuestras vidas diarias. El amor es la fe”. El Obispo Aveline, presidente del Consejo para el Diálogo Interreligioso de la Conferencia Episcopal Francesa, reflexionó sobre el hecho de que Jesús es un ejemplo perfecto de cómo encontrar a los demás.

Entre los muchos oradores, fue interesante escuchar a los propios jóvenes. Un joven que vino del norte de Irak compartió la realidad de los cristianos allí y el riesgo que sus vidas corren a diario. Otro joven sirio, procedente de entornos tanto musulmanes como cristianos, se preguntaba sobre la necesidad de tener una religión cuando uno cree en Dios. "Después de ocho años de guerra, Dios me salvó del sufrimiento", explicó.

El Hermano Alois, prior de la comunidad, definió como "un signo de esperanza poder vivir juntos en esta experiencia de fraternidad, a la par que somos conscientes de nuestras diferencias. En el mundo tal como es, tales oportunidades para el diálogo y la amistad me parecen esenciales. Ante el aumento de los miedos y la violencia que a menudo parecen ir ganando terreno, optemos siempre por confiar en nuestras relaciones con los demás".

La Hna. Mariam An-Nour, monja maronita del Carmelo de San José, y participante en el diálogo cristiano-musulmán en el Líbano dijo que "la fuerza del mal también puede estar en nosotros. La frontera del mal pasa por mi propio corazón, y esta realidad nos abre a ser solidarios con los demás. Todos estamos heridos y llamados a hacer justicia".

El Hermano Alois hizo un llamamiento a ensanchar nuestros horizontes: "Todos nosotros necesitamos tener un sentido de pertenencia, sabernos parte de una familia, de un grupo, de un país. Al mismo tiempo, es necesario estar abiertos a nuevos horizontes. La identidad se empobrece cuando dibujamos un círculo que nos encierra".

Vemos en el Evangelio cómo Jesús fue más allá de las barreras culturales, sociales y religiosas de su tiempo para forjar relaciones con personas muy diferentes. Siguiendo sus pasos, cuando pienso en la solidaridad y la cultura del encuentro que se vive cada día en Taizé, recuerdo los cuatro verbos que el Papa Francisco describe como la mejor respuesta para servir a los migrantes y refugiados: acoger, proteger, promover e integrar Creo que Taizé pone estos verbos en acción de una manera muy radical.

- Amaya Valcarcel, responsable de incidencia pública del JRS







Press Contact Information
Martina Bezzini
martina.bezzini@jrs.net