Reino Unido: El escándalo Windrush muestra que hay que terminar con las políticas migratorias hostiles
20 abril 2018

Albert Thompson (nombre cambiado), de 63 años, que lleva viviendo en Londres 44 años, tiene cáncer de próstata. Cuando tras una intervención quirúrgica mayor se presentó para su primera sesión de radioterapia le dijeron que hasta que no pudiera demostrar que tiene derecho legal a vivir en el Reino Unido, debería abonar por adelantado la totalidad de las 54.000 libras que cuesta su tratamiento. (Solicitud de change.org)

Londres, 20 abril 2018 – En respuesta a la buena noticia de que el Gobierno del Reino Unido cedió a la presión de los medios de comunicación y revirtió el maltrato a los ciudadanos de la llamada generación Windrush, el Servicio Jesuita a Refugiados del Reino Unido (JRS UK) ha pedido a la Ministra del Interior que abandone su cruel y hostil política migratoria.

Tras semanas siguiendo las historias de ciudadanos de la generación Windrush que perdieron su derechos laborales, a alquilar propiedades y a acceder a servicios de salud gratuitos por las estrictas leyes de inmigración, la Ministra de Interior, Amber Rudd, se vio obligada ayer a disculparse por las "terribles" acciones de su departamento. Dirigiéndose al Parlamento, declaró que el Ministerio del Interior se había "preocupado demasiado por las políticas" y había "perdido de vista al individuo". El Ministerio del Interior anunció la creación de un nuevo grupo de trabajo encargado de resolver la situación migratoria de los nacidos en la Commonwealth que llevan ya mucho tiempo residiendo en el Reino Unido.

Sin embargo, el JRS UK lleva años llamando la atención sobre el belicoso entramado de programas migratorios hostiles, y ve que esta misma crueldad hacia los ciudadanos de la generación Windrush la sufren los solicitantes de asilo. Esta agresiva política del Ministerio del Interior hacia los migrantes indocumentados deja a las personas a las que sirve el JRS en el Reino Unido sin posibilidad de recibir ayudas del gobierno, con la prohibición de trabajar, sumiéndoles en la indigencia, y obligándoles a depender totalmente de las organizaciones humanitarias para cubrir sus necesidades más básicas.

En respuesta al anuncio del Ministro del Interior, la directora del JRS en el Reino Unido, Sarah Teather, dijo:

"El JRS se congratula por la renuncia al flagrante maltrato a los ciudadanos de la generación Windrush. Con estos ciudadanos, el gobierno se ha visto obligado a pensar políticas migratorias con un enfoque más humano y, por lo tanto, a reconocer la devastación que sus hostiles programas migratorios han provocado en vidas humanas.

"Sin embargo, estos programas tan hostiles tienen consecuencias mucho más amplias. En nuestro trabajo en el Servicio Jesuita a Refugiados, vemos diariamente cómo se aplastan las vidas de muchos de aquellos que han venido aquí en busca de seguridad. Si la Ministra del Interior se toma en serio la tarea de ofrecer una política de inmigración que se preocupe por las vidas humanas, ahora ella debe reflexionar profundamente sobre hacia dónde va el departamento que dirige y abandonar por completo estos programas tan hostiles".

Publicado por primera vez el 17 de abril de 2018 en la web del JRS UK

Otras lecturas:

The Guardian: Theresa May's 'hostile environment' at heart of Windrush scandal (con citas de la directora del JRS UK, Sarah Teather)

The Guardian: Home Office destroyed Windrush landing cards, says ex-staffer (con preguntas y respuestas sobre la situación)






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