Irak: centrados en el refugiado olvidado
10 julio 2017

Una actualización sobre los proyectos del JRS en Dohuk, Irak, del director Internacional del JRS,  P. Thomas H. Smolich SJ, que recientemente visitó el país.

Dohuk, 12 de julio de 2017 - El JRS lleva presente en Irak, en el área de Erbil, desde 2014, y decidió ampliar su intervención en el norte, en la provincia de Duhok, el año pasado, donde había grandes necesidades.

Gran parte del norte de Irak, incluyendo Erbil y Duhok, está actualmente controlado por la comunidad kurda. Muchos iraquíes desplazados que huyeron de los ataques del Estado Islámico en 2014 no viven en campamentos y por lo tanto viven con los servicios más mínimos. La mayoría de los desplazados son miembros de la comunidad yazidí, el grupo que sin duda se llevó la peor parte bajo el Estado Islámico.

El JRS considera que el acompañamiento es el primer paso para responder a las necesidades de los refugiados y es por eso que comenzamos nuestra intervención con visitas familiares. Al conocer a la gente y saber cuáles son sus necesidades, podemos desarrollar programas que pueden responder mejor a esas necesidades.

Comenzamos nuestro trabajo en estas nuevas áreas con grupos de visitas domiciliarias, parejas de hombres y mujeres de diferentes confesiones, que visitan los hogares de los desplazados en pueblos y pequeñas aldeas. Muchas de las personas con las que estamos trabajando, especialmente los yazidíes, no han recibido ningún tipo de ayuda a pesar de haber tenido que huir de las atrocidades del EI y de sufrir un trauma psicosocial severo.

Tras escuchar a los que acompañamos, diseñamos programas que cubren sus necesidades de salud, socialización, desarrollo de habilidades y generación de ingresos. Un centro de salud abandonado se ha convertido en un centro del JRS que ofrece programas de medios de subsistencia, incluyendo clases de costura, inglés, kurdo, música e informática. También proporciona un espacio seguro para que la gente se reúna y comparta sus historias, como por ejemplo el caso de un grupo de la clase de costura que se reúne cada tres semanas para discutir asuntos de las mujeres.

"Muchos sufren trastornos por estrés postraumático debido a las atrocidades que han sufrido y de las que han sido testigos bajo el EI ", dice Ana Guimarães, la psicóloga que coordina los programas de salud mental del JRS en Dohuk. También se están formando grupos de apoyo e impulsando otras actividades para disminuir la sensación de aislamiento que muchas personas desplazadas, especialmente las mujeres, sienten.

Las evaluaciones de las necesidades del JRS indican que es probable que las comunidades desplazadas cercanas a la zona sigan donde están a corto y medio plazo. Al plantear los próximos pasos, el JRS ve una prioridad en la educación, especialmente para los niños pequeños totalmente aislados en sus hogares, y la necesidad de un Centro de Mujeres Yazidíes para informarles de sus derechos, ofrecerles apoyo y trabajar juntos para mejorar sus vidas.

La misión del JRS se centra en el refugiado olvidado, la familia desplazada aislada, aquellos que no tienen a nadie más. Nuestro trabajo en Duhok está cumpliendo esa misión.







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Martina Bezzini
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