Sri Lanka: Un homenaje a años de servicio
15 mayo 2017

Un grupo de niños de St. Fatima en Iranaipalai, SriLanka aprendiendo una nueva canción. Como parte de la formación de profesores del JRS, los profesores de preescolar aprenden metodologías de enseñanza activa para fomentar el aprendizaje a través del juego. Esto ayuda al desarrollo cognitivo y físico de los estudiantes, pero también al bienestar psicosocial de los niños. (Nadeznha Castellano/JRS)
"No fuimos a buscar al JRS, el JRS vino en nuestra búsqueda"

Colombo, 15 de mayo de 2017 - "Aunque casi paralizado, era claro que el P. Arrupe quería hacerme una pregunta, pero no encontraba las palabras, así que el Hno. Bandera, el enfermero, le trajo papel y lápiz. Con la mano izquierda, Arrupe esbozó tembloroso un mapa de la India, luego una gota de isla a su lado. Señalando la isla, claramente me preguntó: "¿Qué está haciendo el JRS para ayudar al pueblo de Sri Lanka?"

Mark Raper SJ, entonces director del JRS Asia Pacífico, recuerda cómo Pedro Arrupe le hizo esta pregunta durante una reunión de la Curia de los Jesuitas, en Roma, en los ochenta. No es de extrañar que el antiguo superior general de los jesuitas y fundador del JRS, incapacitado por un derrame, estuviera tan preocupado por Sri Lanka. La isla estaba sumida en una brutal guerra civil entre los dos principales grupos étnicos. Cientos de miles de personas fueron desplazadas, en su mayoría dentro de Sri Lanka, y muchas huyeron a la India y, si podían, más allá.

La guerra en Sri Lanka terminó en 2009 con el triunfo militar del ejército, de mayoría cingalesa, sobre los rebeldes Tigres de Liberación del Eelam Tamil (LTTE). El final fue tan brutal como el resto de la guerra: un equipo de la ONU estimó que hasta 40.000 tamiles podrían haber muerto en el fuego cruzado.

El JRS acompañó a los desplazados por la guerra en todo momento, incluso durante la llamada "fase final" en la que los tamiles que huían de las zonas de combate eran detenidos.

En efecto, el JRS ha estado presente de una forma u otra en el norte y este de Sri Lanka desde 1995, cuando empezó a apoyar a dos jesuitas de Sri Lanka, el P. Daniel y el P. Joel, que optaron por acompañar a su gente a pesar de los bombardeos, privaciones y miedo constante.

Es esta lealtad inquebrantable por la que el JRS será más recordado cuando salga de Sri Lanka en junio de 2017, entregando el testigo a la provincia jesuita de Sri Lanka tras todos estos años.

Visité Sri Lanka a finales del año pasado, y eso es algo que escuché una y otra vez del personal, en gran parte tamiles, que trabajaron para el JRS. Subrayaron que el JRS nunca los abandonó y también que la organización llegó a pueblos aislados en áreas rurales y rebeldes, olvidados por otros. "No fuimos a buscar al JRS, el JRS vino en nuestra búsqueda", escuché decir a los maestros una y otra vez.

El JRS fue ampliando gradualmente sus operaciones a lo largo de los años. Vinny Joseph SJ, director del JRS Sri Lanka de 2002 a 2007, dice que el JRS amplió su red gracias a los párrocos que ayudaron a identificar las necesidades y oportunidades, a las religiosas que dirigían centros de habilidades de vida con el JRS y a las jóvenes que acudían a los centros. Después de graduarse de los cursos de habilidades para la vida, muchas continuaron trabajando para el JRS en sus propios pueblos y ciudades en el noreste.

El P. Vinny recuerda: "Teníamos varios centros de habilidades para la vida. En seis meses, enseñamos habilidades para la vida, desarrollo de la personalidad, motivación, liderazgo, así como la misión y visión del JRS. Seleccionamos a los mejores para trabajar para el JRS como coordinadores y maestros. De esa manera, teníamos una gran red en casi todas las áreas tamiles. Así, podíamos ir a cualquier parte, sin problemas, ni siquiera en las áreas de los LTTE".

El JRS impulsó programas de educación informal, de capacitación, de atención psicosocial, y, a la vez, proporcionó ayuda material a los más necesitados. Muchos sienten que la contribución del JRS realmente ayudó a mejorar los niveles de educación.

Ravichchanthiran Saththiyabam, de veinticinco años, maestra de preescolar del JRS, dice: "Antes de que el JRS llegara a nuestra aldea de Batticaloa, la educación en el área era muy precaria. Ahora es una realidad gracias al JRS. Soy un ejemplo de ello, vengo de una aldea donde nunca vimos el nombre de nadie impreso hasta que mi nombre apareció en 2002 en la revista de los estudiantes. Entonces, yo era una estudiante nocturna del JRS; ver allí mi nombre me animó motivó a hacer más".

Cuando un devastador tsunami azotó la isla en 2004, el JRS amplió su enfoque para ofrecer ayuda de emergencia a miles de personas. El hecho de que el JRS tuviera una red en el noreste permitió una respuesta rápida.

La realidad es que, como Sri Lanka, el personal del JRS se vio gravemente afectado por la guerra y el desastre natural, y estaban dispuestos a hacer todo lo posible por "nuestro pueblo". A veces, corrieron grandes riesgos para llegar a las personas necesitadas. El P. Packiaranjith, sacerdote de 40 años de la diócesis de Mannar y coordinador del JRS, murió el 25 de septiembre de 2007 cuando una mina Claymore explotó bajo su vehículo mientras viajaba a través del territorio de los LTTE para entregar ayuda.

Cuando terminó la guerra, el JRS Sri Lanka siguió con sus programas de educación y ayudando a las personas desplazadas a reasentarse o a regresar a sus hogares. En 2015, el JRS puso en marcha una iniciativa para ofrecer educación superior a través de Jesuits Worldwide Learning (JWL). Ahora, cuando el JRS se vaya, los otros programas preescolares y el JWL pasarán a esta provincia jesuita.

Pero el JRS deja otro legado impresionante, tal como vi el año pasado: un grupo de personas con un fuerte sentido de apropiación y comprensión de la misión del JRS, ansiosa de contribuir a construir un futuro inclusivo y pacífico que aún no ha llegado a Sri Lanka.

Creo que el P. Arrupe habría encontrado una respuesta a su inquietante pregunta, sobre el JRS y Sri Lanka, en las palabras de Saththiyabam. La joven dijo: "El JRS nos enseñó a no discriminar. ¿Cómo? Pedro Arrupe fundó el JRS y era cristiano. Si hubiera dicho que el JRS era solo para cristianos, entonces no nos habrían ayudado. Por lo tanto, debemos seguir su ejemplo. Incluso adonde otros dudan ir, debemos ir por el espíritu de Arrupe, que nos dijo que llegáramos a esos lugares a los que nadie más llega".

- Danielle Vella






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