República Centroafricana: grave preocupación por el deterioro de la situación de seguridad
03 mayo 2017

Un asentamiento informal en el área de Bambari. Entre septiembre de 2016 y febrero de 2017, más de 100.000 nuevos desplazados internos se han visto obligados a huir de sus hogares.

Bangui, 3 maggio 2017 - Más de cuatro años después del golpe de estado de 2013 y con una nueva crisis golpeando a la República Centroafricana:

  • Más del 20% de la población sigue desplazada: 401.072 personas en el interior del país y 463.759 personas refugiadas en países vecinos.
  • Más del 60% del territorio está en manos de milicias armadas, fuera del control del Estado.
  • El 48% de la población sufre de hambre y solo tiene una comida al día (PMA).
  • Solo el 35% de la población tiene acceso al agua potable y el 27% a los servicios de saneamiento (OCHA).
  • 2,2 millones de centroafricanos, es decir, la mitad de la población, dependen de la ayuda humanitaria para su supervivencia (OCHA).

Desde septiembre de 2016, la República Centroafricana está sufriendo un nuevo deterioro de su situación de seguridad: los enfrentamientos violentos entre grupos armados son frecuentes (especialmente en Ouaka, Nana-Gribizi, Haute-Kotto ...), la violencia intercomunal se extiende debido a la subcontratación de los llamados grupos de autodefensa, que han cometido numerosos abusos contra civiles y afectan zonas que hasta ahora se habían mantenido relativamente seguras (por ejemplo, Basse¬Kotto, Mbomou).

Entre septiembre de 2016 y febrero de 2017, más de 100.000 nuevos desplazados internos se han visto obligados a huir de sus hogares en estas regiones. Estas cifras se han visto ligeramente compensadas por modestos movimientos de retorno registrados en 2016.

La MINUSCA (Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en la República Centroafricana) ha llevado a cabo cambios en sus formas de intervención: se ha involucrado en múltiples frentes, pero sus recursos lamentablemente son insuficientes y / o inadecuados para responder a la retahíla de situaciones que han provocado estas necesidades de protección, y esto sin la cooperación de las fuerzas de seguridad nacionales que apenas son operativas.

Las necesidades de protección y asistencia volvieron a aumentar de nuevo a principios del 2017 en varias zonas del país, al mismo tiempo que las necesidades de reconstrucción y desarrollo en las llamadas zonas "estabilizadas".

Sin embargo, la financiación humanitaria es cada vez menor. El año pasado, el Plan de Respuesta Humanitaria (PRH) solo obtuvo el 37% de los fondos necesarios dejando las operaciones humanitarias en el país con una subfinanciación crónica.

A finales de marzo, la financiación registrada solo estaba cubriendo el 6% de las necesidades de 2017 del PRH del año, estimado en 399,5 millones de dólares.

Las promesas de financiación del Plan Nacional para la Recuperación y Consolidación de la Paz - República Centroafricana (RCPCA), realizadas durante la Conferencia de Bruselas sobre la República Centroafricana el pasado 17 de noviembre de 2016 - que ascendían a 2,2 mil millones de dólares para un período de tres años - no se materializaron, y los mecanismos de coordinación del RCPCA están sufriendo retrasos en su aplicación.

POSICIÓN DE LAS ONG Internacionales

Las ONG internacionales, miembros del Comité de Coordinación, firmantes de esta nota, expresan su grave preocupación por el deterioro de la situación de seguridad, así como por su impacto en las violaciones de los derechos humanos, el acceso humanitario a las poblaciones vulnerables, al agravamiento de las necesidades, así como a la falta de recursos propios y de capacidades de respuesta.

El apoyo de la comunidad internacional sigue siendo crucial en la República Centroafricana y debe fortalecerse en todos sus aspectos, tanto políticos como militares, especialmente con miras a aumentar la protección de los civiles, pero también en lo referente a la acción humanitaria, la recuperación económica y el desarrollo.

La de la República Centroafricana no debe volver a convertirse en una crisis olvidada sino que, al contrario, hay que generar una respuesta flexible y multifacética adecuada y adaptable para satisfacer las necesidades de los más vulnerables y hacer frente a la actual situación de emergencia, mientras se abordan las causas fundamentales y estructurales de la crisis (especialmente el subdesarrollo crónico, la ausencia de descentralización y la impunidad).






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