Birmania y Tailandia: Tejiendo el futuro fomentando la comprensión
27 abril 2017

Pequeñas cabañas en las que viven los refugiados del Campo 1 en la frontera de Tailandia y Birmania. (P. Bambang Sipayung SJ)

Tejiendo el Futuro

Mae Hong Son, 27 de Abril 2017 - El futuro nunca es una cuestión fácil de tratar, sobre todo porque es un territorio desconocido para la mayoría de nosotros, y eso es algo que pude ver con claridad después de conocer a los refugiados de los campamentos de Mae Hong Son. Cuando me reunía y conversaba con ellos los veía con sus rostros abatidos, emocionalmente desanimados. Me di cuenta de cómo un futuro aparentemente claro, incluso con la concesión del reasentamiento, puede transformarse de nuevo en otra espera tal y como supe que les ocurrió a dos familias que tuvieron que regresar a los campamentos debido a la orden ejecutiva del Presidente de EE.UU. de enero de este año. Mi compañero del JRS en Loikaw decía que percibía una falta de confianza tras charlar brevemente con algunos de ellos durante nuestra visita.

Nuestra visita al campo formaba parte de un encuentro coordinado entre el JRS en Mae Hong Son, Tailandia, y el JRS en Loikaw, Birmania, para preparar el posible regreso en un futuro de los refugiados de los campamentos de Mae Hong Son. La primera reunión de coordinación tuvo lugar en noviembre del año pasado en Birmania con tres miembros del personal del JRS en Mae Hong Son reunidos con organizaciones que trabajan en Loikaw, el Departamento de Educación del Estado Kayah, y por supuesto yo y Mariano que formamos parte del JRS en Loikaw. Este febrero pasado, tuvimos la oportunidad de visitar los campamentos de refugiados, era la primera vez que nos reuníamos con personas de nuestra etnia que habían huido a la frontera entre Tailandia y Birmania por el conflicto.

Viví la guerra directamente en el estado Kayah en la década de los noventa y el sufrimiento de la gente que huía de sus casas y que tuvo que permanecer en los campamentos de desplazados internos. Sé que algunas personas huyeron del estado Kayah, si bien otras se quedaron. Yo no hui de la guerra ni crucé la frontera para vivir en un campamento de refugiados, así que esta era la primera vez en que visitaba los campos de refugiados en Mae Hong Son, Tailandia.

Era la primera vez que entraba en contacto directo con personas que habían huido de nuestro estado natal. También fue una forma de conocer de primera mano lo que su ausencia significó para tantos de nosotros que nos habíamos quedado. Algunos de ellos son mis parientes, parientes lejanos, o estudiantes con los que trabajé. A muchos de ellos, la generación más joven en particular, ni los conocí y ellos ni siquiera han estado o han conocido el estado Kayah.

Momento desafiante

Cuando llegamos a los campamentos, me informaron que sus casas son pequeñas cabañas pegadas unas a otras en la ladera de las colinas. Es un viaje de una hora desde el centro de Mae Hong Son a través de un camino polvoriento durante la temporada seca o de un resbaladizo lodazal en la época de lluvias. Tuve dificultades para pasar de una cabaña a otra y me puedo imaginar que otros pueden haber tenido el mismo problema… o tal vez no al estar acostumbrados a subir y bajar las colinas para las tareas de rutina diaria. También aprendí que hace tres años hubo un gran incendio que calcinó muchas chozas y mató a 30 personas. Fue increíblemente triste e impactante para mí saber lo mucho que tienen que superar y hacer ante la vida tan dura del campamento.

Los refugiados en los campamentos dependen de la ayuda internacional para sus necesidades diarias en los campamentos: alimentos, vivienda, salud y educación. No se les permite trabajar fuera de los campamentos y solo pueden moverse dentro de los mismos. Entiendo que les preocupe depender de las raciones de alimentos y de la ayuda porque sé que esto no es una forma sostenible de vivir. Algunas comunidades pueden permanecer fuera del campamento: una tribu de cuello largo, para crear "una aldea de cuellos largos" y ganar dinero de los turistas en Mae Hong Son. Pero cómo salir de este campamento cuando las conversaciones de paz no han llegado a esa etapa final que garantice su seguridad y dignidad cuando regresen a su tierra de origen. Además, me pregunto cómo la comunidad que se quedó en el estado Kayah, mi comunidad, les proporcionará un medio de vida o una oportunidad de trabajo.

Mi colega tuvo una discusión con dos estudiantes que están en su último año de secundaria. Le hicieron preguntas sobre la situación y el sistema educativo y su calidad en Birmania, con preguntas prácticas sobre la posibilidad de continuar su educación superior con las universidades del estado Kayah. La búsqueda de una educación superior es una prioridad para algunos estudiantes en los campamentos, y un problema es que se les reconozca la educación recibida en los campamentos. Escuchando y observando todo lo que sucede aquí, veo momentos difíciles para que el JRS tanto en Mae Hong Son como en Loikaw trabajen por el bien de estas personas.

Promover el entendimiento

Nuestra visita nos ayudó a entender la realidad de la gente a la que el JRS en Mae Hong Son ha estado acompañando y con la que ha estado trabajando durante más de veinte años. La labor del JRS en educación es fundamental para mantener la llama de la enseñanza entre la segunda y tercera generación de refugiados en los campamentos. También ayuda a poner los cimientos de que el aprendizaje y el conocimiento son herramientas para ampliar horizontes y fomentar la comprensión.

La larga ausencia y separación entre estos refugiados en los campamentos y las personas que se quedaron en el estado Kayah, como mi colega del JRS en Loikaw y yo hicimos, es el sentido de lejanía donde los malentendidos y las percepciones negativas de ambos lados puede impedirnos entender qué había sucedido. Ampliar los horizontes mediante un encuentro directo con aquellos de los que quedé separada hace tiempo es un paso importante.

Esto promoverá un entendimiento en un tiempo en el que la división y la desinformación son abrumadoras. Escuchar las historias de cada lado para crear una plataforma que fomente la comprensión es necesario y un paso importante.

Por Rosemary, trabajadora del JRS en Birmania







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