Sri Lanka: La historia del regreso de Ramya
07 abril 2017

Foto de grupo para los maestros de preescolar del JRS en Sri Lanka. (JRS Asia Meridional)
"Mi esposo y yo queríamos sacar la etiqueta de “refugiado” de nuestra identidad. Queremos que nuestros hijos vivan como ciudadanos libres en su propia tierra, aun cuando nuestra decisión implique dificultades"

Colombo, 7 de abril de 2017 - Ramya ha estado yendo y viniendo de Tamil Nadu, India, a Sri Lanka desde que apenas era una niña. Primero, llegó a Tamil Nadu con sus padres, en 1990, siendo una niña de diez años, para volver a Sri Lanka cinco años después. La situación se le hacía extremadamente opresiva, ya que por todas partes había soldados del ejército restringiendo el movimiento incluso de civiles inocentes. Por esto, volvió a Tamil Nadu en 1996.

Comenzó a trabajar con el JRS como maestra y se casó con Raján mientras vivía en un campamento. Ahora es madre de dos niñas, una de 11 y otra de 8 años. Su esposo regresó a Sri Lanka en 2012, y Ramya y sus hijas se le unieron en diciembre de 2016.

"Mi esposo y yo queríamos sacar la etiqueta de “refugiado” de nuestra identidad. Queremos que nuestros hijos vivan como ciudadanos libres en su propia tierra, aun cuando nuestra decisión implique dificultades", respondió cuando se le preguntó por qué eligió regresar a Sri Lanka.

Viven en una aldea de reasentamiento junto a otras diez familias que regresaron de los campamentos de Tamil Nadu. La construcción de las casas en esa aldea de reasentamiento fue patrocinada por el Gobierno de la India. "La casa es lo bastante grande para una familia acostumbrada a vivir en los campamentos de refugiados", dice, destacando la sensación de mayor libertad de movimiento que experimenta ahora.

Tras un período inicial de incertidumbre, el marido de Ramya ahora tiene un trabajo fijo en Colombo como pintor. Para una familia de repatriados no es fácil encontrar trabajo o empleos adecuados durante los primeros seis meses, pero más tarde uno puede empezar a establecerse por sí mismo. Habiendo trabajado como maestra del JRS durante 16 años, confía en encontrar un buen trabajo en un  futuro inmediato. Su fluidez en inglés ha atraído a un puñado de estudiantes que estudian por la noche.

Ramya está feliz con el apoyo del gobierno de Sri Lanka a la educación de los niños. Junto a la educación gratuita, todos los niños y niñas reciben un uniforme escolar, una mochila, los bártulos, el almuerzo y una bicicleta gratis.

Las ONG no son muy visibles en su aldea de reasentamiento. Sin embargo, cuando llegan ofrecen ayuda y apoyo para levantar cercas, perforar pozos, y muchas otras cosas. También dan ayudas para la compra de redes de pesca y barcos a los pescadores.

Ramya y su esposo no pudieron regresar a su pueblo natal, que ha sido ocupado por la Armada de Sri Lanka. Solo pueden ir a la iglesia los domingos durante un tiempo estipulado. La parroquia no tiene un pastor residente, por supuesto. Los niños solo pueden acceder a la escuela durante el día en los días laborables. La Armada ha despejado el bosque cerca del pueblo original y ha creado un pueblo de reasentamiento, que es donde vive la madre de Ramya.

Ramya no duda en decir que ella añora Tamil Nadu, donde las condiciones de vida eran mejores, como las buenas instalaciones de transporte, los equipamientos médicos asequibles y el acceso a los mercados de las ciudades y aldeas eran fáciles donde había gran variedad de productos a precios razonables.

“No vuelvan aquí para hacer solo trabajos de pintura; prepárense en habilidades empresariales que te mantendrán en una buena situación", les dice a aquellos que piensan en la repatriación a su patria.

- Sch. Anto SJ y Antony Arulraj, JRS Asia Meridional

Nota: Los nombres se han cambiado para preservar el anonimato de los participantes.







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