Jordania: Amor caminando bajo la lluvia
16 febrero 2017

El JRS realiza visitas familiares a los refugiados sirios que viven en Jordania. (Servicio Jesuita a Refugiados)
Mientras escuchaba las historias desgarradoras de estas familias refugiadas, uno se pregunta a menudo si la compasión y el amor quedaron ya en meros sueños del pasado.

Ammán, 14 de febrero de 2017 - Ammán, la capital de Jordania, es una ciudad maravillosa, llena de historia, tradición y modernidad. Ammán, sin embargo en un día muy frío y lluvioso no es, precisamente, el lugar más emocionante. Al levantarse entre colinas (jabal) y valles (wadi), ir caminando de una casa a otra, ciertamente no es algo que le haga a uno disfrutar demasiado.

Sin embargo, caminar hoy bajo la lluvia con Esraa y Mohamed, dos voluntarios del Servicio Jesuita a Refugiados (JRS), aquí en Jordania, fue una experiencia muy especial. "Camp Hussein" no lejos del centro de la ciudad, en el noroeste de Ammán, fue creado en 1952 para albergar a miles de refugiados palestinos que llegaron tras la guerra árabe-israelí de 1948. Hoy en día, los vientos de cambio han soplado sobre esta extensa área. Sin embargo, sigue siendo uno de los barrios más pobres de la ciudad; las personas que viven aquí no son solo palestinos sino también refugiados de otros países como Irak, Siria, Sudán y Somalia, además de jordanos pobres.

Esraa y Mohamed tenían citas concertadas con seis familias refugiadas, que se habían puesto en contacto con el JRS algún tiempo atrás. Como equipo de "Visitas Familiares" del JRS, esta "primera visita" es importante: establecer contacto personal con la familia, escuchar su dolor y sufrimiento, evaluar sus necesidades y, sobre todo, ver de qué manera el JRS les puede servir, acompañar y defender.

Tuvimos una cálida bienvenida en cada casa. Mientras escuchaba las historias desgarradoras de estas familias refugiadas, uno se pregunta a menudo si la compasión y el amor quedaron ya en meros sueños del pasado. Todo el mundo había huido de la guerra y la violencia. Sus viajes a Jordania fueron duros, pero a pesar de todo lo lograron. Una vez aquí, hay problemas de soledad y aislamiento, de dificultades para ser aceptados, problemas de educación para los niños y para conseguir empleo. Las "casas" alquiladas en las que ahora viven tenían unas instalaciones precarias y los alquileres iban en aumento. A la mayoría le resulta extremadamente difícil llegar a final de mes.

Escuchamos a la mujer iraquí que huyó de Mosul y también de un marido violento; a la mujer siria con tres hijos, cuyo esposo fue arrestado y que ahora está detenido lejos, en otro campo, porque estaba "trabajando" y eso va contra la ley; también, había otra mujer cuyo marido había sido deportado al país de donde había huido, y de quien la familia no sabe absolutamente nada. Algunos preferirían morir; otros se sienten totalmente desamparados y sin esperanza. Al escuchar su dolor y ver sus lágrimas, la lluvia y el frío, las subidas empinadas y las laderas resbaladizas, dejaron de importarme. Mientras caminaba, unas palabras de Charles Chaplin retumbaban en mi corazón: "Siempre me ha gustado caminar bajo la lluvia, porque nadie me ve llorar". Sentimos el sollozo de los refugiados.

Para los refugiados, trabajadores del JRS como Esraa y Mohamed, son como aliento vital. Los dos les escucharon con sus corazones. La conexión era contagiosa y la calidez, palpable. Uno podía sentir esto, mientras Esraa abrazaba a una anciana y Mohamed sacaba unos dulces de una bolsa para los niños. Hoy fue también el "Día de San Valentín", cuando el mundo celebra el "amor", aunque sea muy comercial y cosmético. Uno no podía evitar reflexionar sobre el verdadero significado del "amor": la valentía de acercar la compasión, de llegar a nuestras hermanas y hermanos desplazados, excluidos y marginados. De una manera muy extraordinaria, a través de acciones aparentemente corrientes, fui parte de una experiencia en la que Esraa y Mohamed transmitieron a esas personas con las que se encontraron el verdadero significado del amor.

Cuando yo era joven, había una popular canción de amor: 'Walking in the Rain' (Caminando bajo la lluvia). Era una pieza romántica. Hoy, en un contexto muy diferente y en una realidad más desafiante, no puedo dejar de recordar el estribillo de esa canción:

"Siento como que estoy caminando bajo la lluvia / Me encuentro tratando de lavar el dolor / Porque necesito que me des refugio / Porque estoy hundiéndome / Y, cariño, estoy caminando bajo la lluvia".

- El P. Cedric Prakash SJ es activista de derechos humanos. Actualmente trabaja en el Líbano como responsable de incidencia pública y comunicaciones del Servicio Jesuita a Refugiados en Oriente Medio y Norte de África. Contacto: cedricprakash@gmail.com






Press Contact Information
Fr Cedric Prakash SJ
cedric.prakash@jrs.net