Una declaración conjunta: Musulmanes y cristianos se unen para pedir puentes, no muros
06 febrero 2017

Nuestras tradiciones musulmanas y cristianas nos invitan a mostrar valentía y generosidad, a no caer en el miedo y el egoísmo. (El Servicio Jesuita a Refugiados)
Cualquier intento de rechazar a los refugiados en base a su religión va contra los valores cristianos y musulmanes de la dignidad humana, del cuidado a los más débiles de la sociedad, y de la libertad religiosa.
6 de febrero de 2017 - Mientras celebramos la Semana Mundial de la ONU para la Armonía Interconfesional, la Comunidad Religiosa Islámica Italiana (COREIS) y el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) consideran que la Orden Ejecutiva sobre inmigración y refugiados del Presidente Trump como una afrenta a nuestros valores comunes musulmanes y cristianos, y un rechazo a nuestra humanidad compartida. La orden es discriminatoria, y pone en peligro las relaciones cristiano-musulmanas. Viola una obligación fundamental de nuestras tradiciones religiosas:  "También ustedes amarán al extranjero, ya que han sido extranjeros en Egipto (Dt. 10, 19)", y desdeña el objetivo de la misma existencia de la humanidad en la Tierra, de acuerdo con las palabras del Corán: "¡Oh, humanidad! Ciertamente, les hemos creado de hombre y mujer e hicimos de ustedes pueblos y tribus, para que se conozcan unos a otros (Corán., 49:13)".

Reconocemos el deber de los gobiernos nacionales de proteger a sus ciudadanos de las amenazas, y de regular sus fronteras por motivos de seguridad nacional. Hay, sin embargo, demandas éticas que trascienden los límites de las fronteras nacionales, y entre estas están la protección de los miembros de la familia humana que se encuentran en grave peligro. En un mundo golpeado a diario por la violencia y la injusticia, el terrorismo y la tiranía, nuestras tradiciones musulmanas y cristianas nos invitan a mostrar valentía y generosidad, a no caer en el miedo y el egoísmo.

El Papa Francisco ha hablado de las migraciones como una oportunidad de gracia para todos nosotros, los que acogen y los migrantes a la vez: "En este momento de la historia humana, marcada por grandes movimientos migratorios […] quienes que emigraron se ven obligados a cambiar algunas de sus características más distintivas y, quieran o no, quienes les acogen también se ven obligados a cambiar. ¿Cómo podríamos experimentar estos cambios no como obstáculos a un desarrollo genuino sino más bien como oportunidades para un genuino crecimiento humano, social y espiritual?"

Como organizaciones musulmanas y cristianas, reafirmamos nuestra solidaridad con todas y todos los refugiados independientemente de su fe. Cualquier intento de rechazar a los refugiados en base a su religión va contra los valores cristianos y musulmanes de la dignidad humana, del cuidado a los más débiles de la sociedad, y de la libertad religiosa.

Estamos gravemente preocupados por la suspensión indefinida del programa para los refugiados sirios, en un momento en que cerca de cinco millones de sirios han tenido que huir de la violencia en su país. También nos sentimos alarmados por la política declarada de dar prioridad a los refugiados que denuncien persecución religiosa en países donde su religión está en minoría. Dado que los siete países a cuyos ciudadanos les ha sido prohibida la entrada en los EE.UU. durante los próximos tres meses son todos ellos de mayoría musulmana, la Orden Ejecutiva señala claramente la intención de poner a los refugiados musulmanes de estos países al final de la lista de prioridades. Una prohibición de facto contra tantos refugiados musulmanes podría alimentar el resentimiento sectario, azuzar el radicalismo y exacerbar las tensiones religiosas.

La orden ejecutiva amenaza con desestabilizar la protección de los refugiados a nivel mundial, reduciendo la cifra de lugares de reasentamiento y cortando el acceso a las demandas de asilo. Hacemos un llamamiento a todos los gobiernos para que se opongan a la prohibición estadounidense, y garanticen que la arquitectura de la protección a los refugiados se fortalezca en sus propios países.

Apremiamos a los gobiernos que se sientan tentados de implementar políticas aislacionistas a, en vez de ello, responder a las causas estructurales del desplazamiento forzoso, y compartir equitativamente la responsabilidad de brindar protección a los refugiados.

Cristianos y musulmanes comparten tradiciones religiosas arraigadas en la experiencia del exilio, y en la hospitalidad de Dios y del propio Dios. Las actitudes hostiles hacia las personas desplazadas no solo no se encuentran en nuestras tradiciones religiosas, sino que manifiestan un fracaso moral grave. Nuestras confesiones invitan a todas las personas de buena voluntad a promover por todo el mundo una cultura de la hospitalidad más generosa hacia los migrantes y los desplazados. Reconozcamos la dignidad de cada persona y el derecho de cada una de ellas a vivir con seguridad en nuestro hogar común.

Imán Yahya Sergio Yahe Pallavicini
Presidente de la Comunidad Religiosa Islámica Italiana (COREIS)

P. Thomas H. Smolich SJ
Director Internacional del Servicio Jesuita a Refugiados (JRS)

         






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