EE.UU.: Prohibir la entrada a los refugiados es una afrenta a los valores globales y cristianos
30 enero 2017

30 de enero de 2017 - El Servicio Jesuita a Refugiados rechaza la orden ejecutiva del Presidente, Donald Trump, que prohíbe la entrada en los Estados Unidos a refugiados y ciudadanos de siete naciones de mayoría musulmana.

"La Orden Ejecutiva del Presidente Trump ha socavado los valores que hacen de Estados Unidos una tierra de libertad y oportunidades", dice el director internacional del JRS, P. Thomas H. Smolich, SJ.

"Al congelar el reasentamiento, prohibir la entrada a los refugiados legítimos de siete países y dar un estatus de segunda clase a los musulmanes, el Presidente ha creado "una realidad alternativa" de aquellas personas que buscan seguridad y un futuro para ellas mismas y sus familias. Estas decisiones tienen consecuencias globales para la protección de los refugiados más vulnerables del mundo. La xenofobia y el miedo distorsionan la verdad, y la Orden Ejecutiva del viernes es fundamentalmente una distorsión. El JRS continuará acompañando a los refugiados y desplazados forzosos en todo el mundo, y trabajará con otros para acoger a los necesitados allá donde la necesidad sea mayor", señala el P. Smolich.

El pasado viernes, el Servicio Jesuita a Refugiados de Estados Unidos publicó la siguiente declaración.

Washington, DC - El Servicio Jesuita a Refugiados de Estados Unidos expresa su profunda oposición a las disposiciones de la Orden Ejecutiva del viernes del Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, bajo el lema "Proteger a la Nación de los ataques terroristas por parte de extranjeros".

Entre otras disposiciones discutibles, la orden:

• suspende todo el programa de reasentamiento de refugiados de los Estados Unidos durante 120 días;

• suspende indefinidamente la admisión de refugiados sirios;

• reduce las entradas de refugiados de este año de las previstas 110.000 a 50.000;

• propone dar prioridad a unas minorías religiosas sobre otras cuyas solicitudes de refugio son igualmente convincentes;

• suspende la admisión de inmigrantes y no inmigrantes de países como Irán, Irak, Sudán, Siria, Libia, Somalia y Yemen.

Estas provisiones atentan contra los valores americanos básicos de acoger a familias y personas perseguidas que vienen a América a reconstruir sus vidas con seguridad y dignidad y a contribuir a la riqueza de nuestras comunidades. También violan la enseñanza social católica que nos interpela a acoger al extranjero y a tratar a los demás con la compasión y la solidaridad que deseamos para nosotros mismos.

Al proponer discriminar entre los individuos con reivindicaciones válidas para nuestra protección según el lugar de origen o la religión más que según los criterios firmemente establecidos por las leyes de los EE.UU. y el derecho internacional, esta declaración pone en tela de juicio los estándares mundiales de no discriminación, la base de la respuesta humanitaria, justo en el momento en que estamos experimentando la mayor crisis de desplazamiento desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

Lamentablemente, el objetivo de estas políticas para los refugiados de Siria y de otras partes de Oriente Medio tiene el efecto de convertir en chivos expiatorios a algunos de los más infortunados de nuestros hermanos y hermanas, confundiendo a las víctimas del terrorismo con el terrorismo mismo.

La adopción de estas disposiciones por parte de Estados Unidos durante la semana de la Memoria del Holocausto es ciertamente escandalosa y no puede dejar de ser entendida como una renuncia del liderazgo por parte de aquellas naciones que miden sus acciones siguiendo el ejemplo de generosidad hasta ahora establecido por Estados Unidos.

Hoy, el Cardenal Joseph W. Tobin, CSs.R., de la Archidiócesis de Newark, señaló lo siguiente: "Este país tiene una larga y rica historia de acogida a aquéllos que han llegado buscando refugio de la opresión o del miedo a la muerte. Los acadianos, franceses, irlandeses, alemanes, italianos, polacos, húngaros, judíos y vietnamitas son sólo algunos de los muchos grupos a los que hemos dado la bienvenida en los últimos 260 años y ayudado a encontrar una vida mejor y más segura para ellos y sus hijos en América. 

Incluso cuando esos grupos fueron recibidos con miedo irracional, prejuicios y persecución, ya en su momento, triunfó la benevolencia característica de los Estados Unidos. 

Esa bondad llena de confianza es la que ha hecho y continuará haciendo grande a los Estados Unidos".

Por favor, no deje de consultar jrsusa.org en los próximos días para obtener más información sobre los efectos de las acciones de la Administración [estadounidense], y las acciones de incidencia pública para oponerse a las mismas.






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