Declaración conjunta: Los líderes de la UE pueden salvar vidas este invierno
14 diciembre 2016

Una madre refugiada lleva un bebé a su espalda tras llegar al puerto del Pireo, cerca de Atenas, Grecia. (Foto: Darrin Zammit Lupi / JRS Europa)

Bruselas, 14 de diciembre de 2016 - Ante la reunión del Consejo de la UE, en Bruselas, el 15 de diciembre, el Servicio Jesuita a Refugiados - Europa, junto a más de 30 organizaciones de refugiados, pide a los líderes políticos que tomen medidas inmediatas para salvar vidas en Grecia este invierno. A continuación, la declaración completa.

Esta semana, los líderes europeos se reúnen en Bruselas para debatir, entre otras cosas, el desarrollo del acuerdo UE-Turquía, la reforma del sistema europeo de asilo, la solidaridad y el reparto de responsabilidades y la cooperación con los países de origen y de tránsito. Como organizaciones humanitarias y de derechos humanos que trabajan en Europa, nos preocupa seriamente que las políticas europeas tiendan cada vez más a dejar fuera de Europa a las personas, dificultando el asilo y dejando en manos de los estados miembros de primera entrada, como Grecia, toda la responsabilidad. Sin tener en cuenta las realidades sobre el terreno y las violaciones de los derechos humanos que la Declaración UE-Turquía conlleva, la Comisión Europea propone medidas que agravarán aún más la situación.

En su informe sobre la marcha del acuerdo UE-Turquía, publicado la semana pasada, la Comisión Europea reconoce muchos de los problemas que sus políticas y enfoques europeos están causando en Grecia, que los centros de acogida en las islas están sobresaturados y que las condiciones se están deteriorando drásticamente por los rigores del invierno. Sin embargo, un Plan de Acción Conjunto, publicado la semana pasada junto con el informe de seguimiento, pide a Grecia que adopte medidas conflictivas para aumentar los retornos a Turquía, incluidos los de solicitantes de asilo vulnerables y los que tienen familiares en otros países de la UE. La Comisión también ha recomendado que los países de la UE reanuden a partir del 15 de marzo de 2017, gradualmente, la devolución a Grecia de los solicitantes de asilo que pasaron por ese país, en aplicación del Reglamento de Dublín. Dadas las dificultades que enfrenta el país, esta decisión surge cuando, en realidad, lo que se debe es intensificar los esfuerzos para trasladar de Grecia a otros países europeos a los solicitantes de asilo.

En la cumbre de la UE del 15 de diciembre, los países europeos tienen la oportunidad de realizar cambios concretos que determinen si la UE gestiona la migración respetando los derechos humanos y evitando sufrimientos innecesarios. Sus dirigentes cuentan con la fuerza política necesaria para garantizar que el futuro de las personas que llegan a Europa se gestione con humanidad y responsabilidad.

La cuestión es si tiene o no voluntad política.

Las condiciones de vida de decenas de miles de hombres, mujeres y niños en las islas del mar Egeo no cumplen ni los más elementales estándares de dignidad o seguridad. Muchos lugares no son aptos para vivir en invierno ya que las personas enferman e incluso mueren en las tiendas de campaña por incendios o intoxicación por monóxido de carbono, las familias se mantienen separadas y los procedimientos son lentos y poco claros para las personas que están tratando de solicitar asilo. Los niños no acompañados son recluidos en instalaciones de detención o en celdas policiales, a menudo en condiciones insalubres sin privacidad, mientras esperan espacio en un albergue. A veces son detenidos junto a adultos lo que aumenta, entre otros, el riesgo de abusos sexuales.

De ocurrir en cualquier otra parte del mundo, Europa pediría a los gobiernos que mejoraran la situación. En cambio, los países europeos están transfiriendo sus responsabilidades de protección a países fuera de la UE, incluso a costa de violar el derecho europeo e internacional. No solo no han conseguido reunirse y gestionar colectivamente las nuevas llegadas de personas, sino que están ejerciendo una enorme presión sobre unos pocos países para que gestionen el proceso y las consecuencias de las políticas de toda Europa. Frases como "solidaridad flexible" no tienen cabida en un enfoque común, bien administrado y humano de la migración.

El acuerdo UE-Turquía, la política de referencia, ha provocado que más de 16.000 personas queden atrapadas en las islas de Lesbos, Chios, Samos, Leros y Kos, a pesar de que las islas solo tienen capacidad para albergar a 7.450 personas. Muchas de estas personas son detenidas a su llegada a las islas, y la mayoría de las instalaciones y lugares donde viven los solicitantes de asilo carecen de servicios y alojamiento adecuados. Ya es urgente transferir a las personas hacinadas en las islas a espacios en el continente que cumplan con las normas europeas para la recepción.

En el continente, el cierre de fronteras para interrumpir los viajes y la falta de opciones oportunas para buscar refugio en otros estados miembros de la UE ha dejado en Grecia a personas viviendo en campamentos que solo fueron diseñados para una estancia temporal. Los niños, los ancianos y otros grupos vulnerables no deberían verse obligados a permanecer en tiendas de campaña sin calefacción durante el frío invierno de Europa. Hay que esforzarse y brindar apoyos sustanciales para mejorar las condiciones de acogida en todo el país y garantizar un acceso rápido y eficaz al procedimiento de asilo.

El mecanismo de reubicación sigue siendo lento y de difícil navegación y las ofertas de los estados miembros todavía están muy lejos de sus objetivos. Aunque el mecanismo expira en septiembre de 2017, solo 8.162 refugiados han sido reubicados de las 106.000 plazas designadas - menos del 8% - de acuerdo con la meta prevista. El modelo sufre serios defectos de diseño, entre ellos que excluye a muchas personas porque la reubicación solo está abierta a aquellas nacionalidades que tienen una tasa de reconocimiento a nivel de la UE de al menos el 75%.

En la cumbre del 15 de diciembre, los líderes europeos tienen la oportunidad de garantizar que las personas que lleguen a Europa sean tratadas humanamente, de manera responsable y que sus derechos sean salvaguardados.

Para mejorar la situación, los líderes europeos deben tomar medidas importantes inmediatamente:

- Los estados miembros deben dar prioridad a la transferencia inmediata de personas de lugares sobrepoblados en las islas a instalaciones abiertas en el continente que cumplan las normas del derecho europeo para la recepción, en lugar de presionar a las autoridades griegas para que mantengan a las personas en las islas en condiciones que no cumplen con los estándares.

- Los estados miembros deben comprometerse a redoblar sus esfuerzos para sacar a los solicitantes de asilo de los primeros países de llegada, incluida Grecia, dando prioridad a los grupos más vulnerables, independientemente de su nacionalidad, y proporcionando información y apoyo a las personas al seleccionar el país de destino. Los estados miembros deben permitir un acceso rápido y eficaz a la reunificación familiar, la reubicación y a un estatuto de refugiado seguro.

- Los estados miembros deben velar para que todas las personas tengan acceso a la protección y a un proceso de asilo equitativo y eficaz. La UE debe respetar el marco de derechos fundamentales que ha establecido para sí y garantizar que el deseo de acelerar los procesos no se haga a expensas del acceso al asilo.

La UE debe poner fin a su política de externalización de la gestión de la migración mediante acuerdos como la Declaración UE-Turquía, que no cumplen con los compromisos de la UE en virtud del derecho al refugio y los derechos humanos. Es posible gestionar la migración de una manera digna y humana. Mediante el fortalecimiento de un marco migratorio legal, la ampliación de vías legales y de seguridad para los refugiados y la protección de los derechos de todos los que llegan a Europa, la UE puede establecer un sistema ejemplar global que garantice el bienestar de los migrantes, a la vez que protege las propias libertades internas.

Cordialmente,

Las organizaciones abajofirmantes:

ACT Alliance EU

Amnistía Internacional

Association Européenne pour la Défense des Droits de l'Homme (AEDH)

CARE International

CCME - Churches' Commission for Migrants in Europe

CNCD-11.11.11

COFACE – FAMILIES EUROPE

Consejo Danés para los Refugiados

Red Internacional de Médicos del Mundo 

EuroMed Rights

Consejo Europeo para los Refugiados y Exiliados (ECRE)

Red Europea de Mujeres Migrantes

European Women's Lobby

FEANTSA – Federación Europea de Organizaciones Nacionales que Trabajan con Personas Sin Hogar

FIDH – Federación Internacional para los Derechos Humanos

Human Rights Watch

ILGA-Europa

International Catholic Migration Commission (ICMC)

International Rescue Committee

Servicio Jesuita a Refugiados – Europa

Migrant Rights Centre Ireland

NAGA (Milán)

Consejo Noruego para los Refugiados

Oxfam

PAX

Platform for International Cooperation on Undocumented Migrants (PICUM)

Save the Children

Filantropía Eslovena

SOLIDAR

Terre des Hommes

World Vision






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