Europa: La gestión de las migraciones va de la mano de la justicia social, dice el director del JRS África Oriental
20 octubre 2016

Un adolescente eritreo toca un instrumento tradicional en el Centro Juvenil del JRS en Mai Aini, Etiopía. Muchos varones jóvenes del campamento han sufrido graves violaciones de los derechos humanos en su viaje para llegar a Europa

Berlín, 20 de Octubre de 2016 - Más allá de la llamada "crisis de los refugiados" en Europa, los países limítrofes con otros en conflicto en todo el mundo están bajo la presión creciente de hacerse cargo de las personas que llegan. Los intentos de los legisladores de responder a los refugiados de una manera coordinada y digna nunca han sido tan importantes como ahora para garantizar el respeto a los derechos de los refugiados.

Este fue el mensaje que el P. Endashaw Debrework SJ, director del Servicio Jesuita a Refugiados de África Oriental, transmitió ayer a la Comisión de Cooperación y Desarrollo Económico del Parlamento alemán en un discurso que pronunció en Berlín sobre migraciones, desarrollo y justicia social desde una perspectiva africana.

En su presentación ante los diputados alemanes, el Padre Debrework se hizo eco de las voces de los refugiados provenientes de proyectos del JRS en África oriental, donde el JRS ofrece educación, asistencia psicosocial, subvenciones para microempresas, y suministra bienes de emergencia en cinco países.

Aplaudió los pasos dados por los gobiernos europeos para responder a la migración masiva, mostrando un agradecimiento especial a Alemania, que abrió sus puertas a un millón de refugiados en 2016. También alentó a los parlamentarios a "dar prioridad a los derechos humanos y la justicia" a la hora de concebir y promover políticas de migración con los países africanos.

Enfatizó que "financiar países con atroces historiales de violación de los derechos humanos para que detengan la migración (como Sudán, Egipto o Eritrea) solo perpetúa los ciclos de abuso y represión que hacen que las personas lo primero que hagan sea huir".

Así mismo, dijo, cuando la ayuda y los acuerdos comerciales están supeditados a la recepción de refugiados o migrantes o su devolución a un país de persecución, muchas vidas corren peligro, sobre todo cuando ese retorno es involuntario.

"Cuando las naciones europeas, reconocidas por su respeto a los derechos humanos, comienzan a enviar de regreso a los refugiados... se está enviando un mensaje a los países del Sur", dijo haciendo referencia a las recientes decisiones del gobierno de Kenia de enviar a cientos de miles de somalíes de vuelta a su país devastado por la guerra.

"Nos tememos que la mayoría de estos retornos no serán voluntarios y darán lugar a más violaciones de los derechos humanos... También sospechamos que muchas de estas personas irán a otra parte, tal vez se unirán a los que emigran a Europa".

El Padre Debrework pasó, seguidamente, a proponer cinco enfoques a los responsables políticos europeos que tratan de mejorar los mecanismos migratorios en África, entre los que destacó el desarrollo sostenible de la comunidad, la integración en los países de primer asilo, vías seguras y legales, retorno voluntario y misiones de búsqueda y rescate.

En primer lugar, hizo hincapié en que la ayuda al desarrollo debe centrarse en la creación de puestos de trabajo en los países de origen de las migraciones, así como en la promoción de la integración de los refugiados en sus primeros países de asilo.

"La integración local en el primer país de asilo de los refugiados, que, por lo general, es uno cerca de casa, es una situación ideal. Hemos visto que este modelo funciona con éxito en Uganda, cuyas puertas están abiertas a los refugiados y donde se les anima a trabajar, estudiar y, en última instancia, a contribuir a sus comunidades anfitrionas...

Uganda es una anomalía, ya que la mayoría de naciones aplican estrictas restricciones laborales, de documentación y de movimiento que les hacen imposible rehacer sus vidas y provocan que se vayan de nuevo".

También destacó la importancia de invertir en los países que salen de conflictos y en la promoción de la paz para que los refugiados puedan volver a casa algún día de forma duradera y voluntaria.

"En tanto que guerras sin sentido se siguen librando en lugares como Sudán del Sur, Somalia y Siria,  el retorno no está en la cabeza de la mayoría... En los países que realmente están en un postconflicto se deben realizar inversiones adecuadas en infraestructuras. Los refugiados necesitan hogares, empleos, escuelas y leyes justas para volver".

A continuación el Padre apremió a Alemania a seguir con su modelo de reasentamiento y a trabajar con otros países europeos para garantizar otras vías seguras para los refugiados mediante la reunificación familiar y visados humanitarios.

"Esto salvará vidas, al disuadir a los refugiados de poner sus vidas en manos de traficantes de personas. Esto reducirá el censo del cementerio del Mediterráneo y del Sahara. Nada justifica que un esposo pierda a su esposa por culpa de los traficantes de órganos en los desiertos de Egipto o que unos padres vean morir ahogados a sus hijos en el Mediterráneo, cuando lo que estas familias buscan el derecho a la protección internacional que, como ya hemos acordado, merecen".

Al fin y al cabo, dijo, la comunidad internacional no debe dejar que el miedo y la intolerancia se interpongan en el camino del rescate de los afligidos y acojan a los desplazados.

"Por favor, recuerden que cuando los inmigrantes llegan a las costas de Europa lo hacen porque no pueden disfrutar de una vida digna y segura (en el continente africano). Debemos trabajar juntos para encontrar maneras innovadoras de hacerles un espacio - ya sea en Berlín o en Nairobi, París o Addis Abeba... les aseguro que los refugiados contribuyen a nuestras sociedades en África y también lo harán en las de ustedes.

A pesar de la conmoción que nos provocan los barcos que naufragan pase, y que los periodistas se vayan, tenemos que recordar que antes que su nacionalidad o solicitud de asilo o documentos, los refugiados son seres humanos. Mostremos nuestro amor con rescates, nuestra compasión con acciones, nuestra solidaridad con refugio".

 

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Angela Wells, responsable de comunicaciones del JRS África Oriental,

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