República Democrática del Congo: emprendedores se ganan la vida sobre dos ruedas
26 febrero 2014

El último proyecto del Servicio Jesuita a Refugiados ofrece a la población del campamento de Nzulo, en el este del Congo, la oportunidad de comprar una bicicleta para iniciar sus negocios. (Paulo Welter SJ / JRS)
La idea de la iniciativa de estos microcréditos le surgió a Paulo tras ganar una competición ciclista.
Goma, 26 de febrero de 2014 - Muchas personas en el este del Congo van de un campamento a otro en busca de seguridad. Este desplazamiento repetido altera sus vidas, sus redes de apoyo y los lazos familiares. Tienen problemas para acceder a tierras que cultivar, al igual que para ganarse la vida.

Intentar dar algo de estabilidad a las personas que viven en estas circunstancias se ha convertido en una de las prioridades del Servicio Jesuita a Refugiados en el este de República Democrática del Congo (RDC). Un paso en esta dirección ha sido ayudar a los desplazados internos que viven en el campamento de Nzulo, en Goma, mediante la concesión de microcréditos para poner en marcha pequeños negocios. Los equipos del JRS otorgan préstamos a los desplazados para comprar bicicletas que puedan usar para transportar carbón vegetal, alimentos y agua desde y hacia el campamento.

Las actividades se iniciaron a finales de 2013, con la entrega de las primeras bicicletas en el campamento de Nzulo.

"Cada bicicleta tiene un valor equivalente a 80 dólares (unos 60 euros). Los participantes seleccionados devolverán en cuotas esta cantidad", dice Paulo Welter SJ, director del JRS en la RDC.

Los emprendedores tendrán como objetivo reembolsar cuatro dólares (3 euros) semanales.

"De esta manera, estos emprendedores habrán liquidado la deuda en 20 semanas y serán propietarios de su propia bicicleta", añadió el P. Paulo.

Kivu del Norte. En otras zonas de Kivu del Norte, como Masisi y Mweso, las actividades para la generación de ingresos del JRS incluyen talleres de sastrería, panadería, carpintería y costura.

"La vida de los desplazados internos es difícil porque vivimos en una tierra que no es la nuestra. Al haber abandonado nuestros campos, lo más difícil es conseguir comida. También dejamos la escuela porque no podíamos pagar la matrícula. Aquí en el Congo hay muchas dificultades porque todos nos hemos convertido en desplazados. Yo era un niño soldado. Creo que una de las razones por la que las personas cogen las armas y se convierten en bandidos es por la falta de trabajo", explica François*, uno de los participantes.

"Goma está situada a los pies del volcán Nyiragongo. Eso hace que la tierra sea rocosa, lo que dificulta el transporte de los productos básicos. Las bicicletas son una gran ayuda. No es un trabajo fácil, pero es un ingreso", dice Joseph Mbabazi, responsable de advocacy del JRS en la RDC.

Con una población de 7.000 personas, el campamento de Nzulo ha acogido a más de 2.000 desplazados internos en los últimos meses.

La derrota militar del insurgente Movimiento M23, en noviembre de 2013, ha traído una cierta estabilidad a algunos distritos, pero muchas áreas siguen inestables debido a la presencia de numerosos grupos armados. Por otra parte, las poblaciones locales siguen temiendo los ataques esporádicos del M23.

"Algunas personas están regresando a sus lugares de origen. Otros prefieren quedarse", dice Mbabazi.

Inspiración. La idea de la iniciativa de estos microcréditos le surgió a Paulo tras ganar una competición ciclista.

"Me vinieron a la cabeza los usos de la bicicleta, especialmente para transportar cosas y ganar algo de dinero. El objetivo es ayudar, de una forma humilde al principio, a reducir el hambre, asegurando la autosuficiencia económica. Disponer de algunos ingresos también puede generar esperanza. Es una manera de restaurar la dignidad", sigue el P. Paulo.

Los patrocinadores brasileños, el país de Paulo, han asegurado la compra de otras treinta bicicletas. A medida que el número aumente, el sistema se ampliará a otros campamentos de los alrededores de Goma.

La selección de los participantes se llevó a cabo en colaboración con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

"Invito a todos los participantes a aprovechar lo mejor posible esta oportunidad. La OIM estará encantada de ayudar al JRS en el seguimiento de la actividad", dijo la representante de la OIM en el Congo, Flora Camain, en un discurso que dio en Nzulo.

Los emprendedores ya han completado seis semanas del calendario de pagos, y todos los participantes, según Mbabazi, van por buen camino.

"Estas actividades fomentan la autoestima y la autonomía. Esperamos hacer más en este área para ayudar a las personas desplazadas a no caer en la apatía y poder crear empleo", dijo Mbabazi.

François confía en poder usar sus habilidades tanto en su propio beneficio como en el de su nueva comunidad.

"Ahora ya puedo empezar a cuidar de mí mismo", dice.

*El nombre ha sido cambiado por razones de seguridad.





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