Implícate
No te cruces de brazos ante la injusticia.

Tú puedes marcar la diferencia en las vidas de personas que, por la guerra, la persecución y la extrema pobreza se han visto obligadas a abandonar sus hogares, familias y amigos.

Implícate como particular, familia, escuela, parroquia o comunidad de fe haciéndote voluntario, haciendo una donación, organizando plegarias comunitarias, informándote, compartiendo esta información, escribiendo una carta a un representante público, a un periódico, etc.