Paz y reconciliación
Una fe que hace justicia

Las oficinas del JRS que trabajan en situaciones posteriores a los conflictos, ven cada vez más la necesidad de dar prioridad al trabajo por la paz y la reconciliación, que es un área en desarrollo de la incidencia política del JRS basada en proyectos. El JRS encamina este trabajo desde la perspectiva de su triple misión de acompañar, servir y defender los derechos de los refugiados, buscando facilitar la reconciliación entre las víctimas y los perpetradores. Nuestra respuesta se inspira en una fe cristiana que hace justicia y que está abierta a la diversidad religiosa y al diálogo multicultural.

  • En la práctica
  • Posiciónamiento
En la práctica – las repuestas del JRS

El Centre of the Dove, donde el JRS inició su trabajo en Camboya, tiene una gran importancia simbólica. Durante la guerra, era la base desde la que se enviaban las palomas mensajeras. Durante la dictadura de Pol Pot fue un campo de exterminio. En los primeros años del régimen de Hun Sen fue una prisión. Ahora, gracias a nuestro trabajo, es un lugar donde la gente vuelve a la vida. En el Centre of the Dove, el JRS reúne a personas de las cuatro facciones del conflicto en Camboya, en actividades de formación profesional y formación de profesores.

En el 2006, el JRS empezó a trabajar en Kitgum con comunidades ugandesas que habían sido severamente afectadas por la guerra entre el Ejército de Resistencia del Señor (ERS) y el gobierno de Uganda. Cuando terminó oficialmente la guerra, en 2006, estas comunidades comenzaron un largo camino en busca de la paz y la reconciliación.

Consejeros comunitarios del JRS mantenían reuniones diarias y semanales con las familias para ayudarles a resolver numerosos casos de violencia doméstica y de drogadicción que surgieron durante este período difícil. La reconciliación de los niños soldado con sus familias y comunidades, y el animar a parientes y amigos a apoyar a las personas vulnerables, tales como huérfanos y ancianos, fueron dos objetivos importantes.

El JRS ha sido testigo de una reducción significativa de los casos de violencia doméstica y se alegra de ver a miembros de la comunidad aunar esfuerzos para construir cabañas para los ancianos cuyos familiares perecieron durante el conflicto. Actualmente, el JRS, en colaboración con el Refugee Law Project, facilita datos y documentación sobre su experiencia con las víctimas de la guerra entre el ERS y el gobierno de Uganda. Esta aportación formará parte de un "Memorial de Guerra" que desempeñará un papel fundamental en la curación y reconciliación posterior al conflicto y servirá como recuerdo de quienes sufrieron en la guerra.

En Sudán del Sur, el JRS promueve la consolidación de la paz, la cohesión de la comunidad y la reconciliación en los payams (secciones administrativas de un municipio) de Lobone, Kajo Keji y Nimuli. El JRS trabaja a través de clubes de paz en la comunidad, promoviendo actividades que consoliden la paz desde la raíz. Cada club tiene alrededor de 35 miembros, cuya función es tratar los problemas relacionados con la paz y la estabilidad en la comunidad, mediar en conflictos locales, proporcionar orientación y asesoramiento a otros dentro de la comunidad y crear conciencia cívica. Los miembros del club utilizan la música, el teatro y la danza para transmitir el mensaje a sus comunidades.
Posiciónamiento del JRS

Hay 40 conflictos armados en todo el mundo. Y en todos estos conflictos violentos se descuidan los derechos humanos fundamentales, lo que afecta enormemente a los civiles. En estas condiciones, en que la vida corre peligro, mucha gente se ve forzada a desplazarse y a buscar asistencia humanitaria, alojamiento, comida, salud y educación.

La principal causa del desplazamiento forzoso son las graves violaciones a los derechos humanos, así que poner fin a estas violaciones daría una oportunidad crucial al retorno voluntario de los desplazados a sus hogares. Un serio obstáculo a un retorno duradero es la falta o el fracaso de un proceso de reconciliación.

Presente en más de 50 países, en los que impulsa más de 200 proyectos, el JRS promueve la reconciliación entre las víctimas y los victimarios, entre los que se perciben como “enemigos”. Inspirado por una fe cristiana promotora de justicia y abierta al diálogo multiconfesional y multicultural, el JRS enfoca su trabajo en la reconciliación desde la perspectiva de su triple misión:

  1. acompañamiento de las partes enfrentadas en la transformación de su conflicto (el JRS promueve la reconciliación a partir del encuentro directo entre víctimas y victimarios);
  2. servicio con un énfasis especial en la educación en general, y en la educación para la paz, en particular, (ayudar a evitar que los niños y jóvenes hereden odios atávicos); y
  3. advocacy que da voz a los excluidos (diciendo la verdad de todas las partes, buscando la rendición de cuentas y la reparación, y 'haciendo' una justicia restauradora).

La misión del JRS de reconciliación incide en diferentes fuentes espirituales (vivificantes) de las partes en conflicto. La reconciliación, como pilar fundamental de la construcción de paz, es un reto en todas las sociedades afectadas por la guerra que buscan una justicia de transición y una paz duradera. No puede haber reconciliación sin poner fin a la violencia física, psicológica, cultural y estructural, y sin dar un mínimo de dignidad y justicia a los afectados por la violencia. Si no se alcanza este mínimo de dignidad y justicia, la simple mención de la palabra 'reconciliación' en el contexto de refugiados, desplazados internos y otras víctimas de graves abusos contra los derechos humanos puede ser, paradójicamente, percibida como ofensiva y violenta. Es necesaria una reconciliación genuina al servicio de una paz sostenible.

Recomendaciones clave

A las partes en litigio en un conflicto armado:

  • Renunciar a inculcar el odio causado por la violencia a sus hijos y ayudar a la siguiente generación a caminar hacia la reconciliación y alcanzarla.
  • Trabajar por la reconciliación con “otra” parte (“el enemigo”), concienciando de que no hay paz sin justicia ni amor, ambos necesarios para el proceso del perdón.
  • Trabajar en el proceso de una justicia transicional comprometida con la verdad, la rendición de cuentas, la reparación y la reconciliación sin olvidar la justicia distributiva a nivel estructural.

A los gobiernos y autoridades de las comunidades de acogida:

  • Apoyar los programas de reconciliación para las poblaciones forzosamente desplazadas, particularmente dentro del sistema educativo.
  • Promover la integración de las personas forzosamente desplazadas como una relación "sin ganadores ni perdedores", y tratar de fomentar la tolerancia mutua y el aprecio entre las comunidades locales y las desplazadas.

A los donantes y otros actores en el área del trabajo internacional por la paz:

  • A la vez que apoyan el desarrollo material y los esfuerzos de reconstrucción, brindar la atención que se merece la reconciliación psicosocial a largo plazo en las iniciativas de construcción de paz, así como fomentar una paz duradera y romper el ciclo de la violencia.