Detención
Promoción de alternativas, especialmente para los niños

La detención de personas necesitadas de protección sigue siendo un problema importante para el JRS a nivel mundial, particularmente en Europa, EE. UU., África Meridional y la región de Asia-Pacífico. Los solicitantes de asilo, los inmigrantes indocumentados y los refugiados son detenidos aún si no han cometido crimen alguno ni suponen un peligro para la comunidad.

La detención de inmigrantes afecta a mujeres con niños pequeños, a menores no acompañados y a otras personas vulnerables. Los inmigrantes y refugiados son detenidos habitualmente en condiciones lamentables, durante largos períodos y sin opción a asistencia jurídica.

Dependiendo de las necesidades, circunstancias y acceso, el JRS ofrece servicios pastorales, médicos, psicosociales y jurídicos en centros de detención para inmigrantes, prestando especial atención a los más vulnerables. El JRS hace seguimiento de la situación de los detenidos y presiona a las organizaciones internacionales, como ACNUR, para que atiendan sus necesidades, aceleren el procedimiento de asilo y el reasentamiento de los casos delicados y urgentes.

El JRS aboga por que los gobiernos respeten el derecho internacional de derechos humanos en materia de libertad de circulación y de condiciones de detención, y por el uso de alternativas más humanas en la detención de inmigrantes.

  • En la práctica
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En la práctica – las repuestas del JRS

En Australia, por ejemplo, el JRS está reclamando que se deje de utilizar la isla de Christmas como centro de recepción y procesamiento, y pide el traslado de los detenidos al continente, donde hay mejores condiciones de detención. En 2005, el JRS participó activamente en la creación de la Coalición Internacional para la Detención de Refugiados, Solicitantes de Asilo e Inmigrantes.

En 2010, el JRS Europa publicó un estudio detallado sobre la vulnerabilidad de los detenidos, basado en entrevistas con 685 detenidos en 21 países europeos. El estudio revela que los detenidos tienden a sufrir depresión, ansiedad, estrés, insomnio, pérdida de apetito y un deterioro general de su bienestar. El JRS Europa ha difundido este estudio entre los políticos de la UE con el fin de abogar por la adopción de nuevas normas jurídicas que permitan reducir el recurso a la detención y proporcionar una mayor seguridad a los detenidos.

El JRS EE.UU. proporciona asistencia pastoral y religiosa a las personas detenidas en tres centros de detención federales y en el centro de detención de Los Ángeles, tras hacer incidencia para que esto fuera posible. El uso de la detención se ha triplicado en los últimos 10 años y tres cuartos de las personas detenidas no tienen acceso a programas federales de capellanía. Nuestra investigación e incidencia mostraron que había una desigualdad de servicios pastorales y religiosos entre los centros. A través de una incidencia en el Congreso de EE.UU. y en el Departamento de Seguridad Interna, el JRS EE.UU. ha conseguido mantener la financiación para los servicios religiosos y el acceso a la asistencia pastoral de los inmigrantes detenidos en más de 200 centros de detención privados.

El JRS Indonesia acompaña a los detenidos de un centro de detención de inmigrantes, dando apoyo psicosocial y organizando actividades deportivas. El equipo ha discutido con el director del centro sobre cómo mejorar las condiciones de vida de los detenidos. El JRS aboga por restituir la libertad de las personas más vulnerables, incluyendo a mujeres y niños, y proporciona alojamiento y comida a los solicitantes de asilo residentes en la comunidad.
La Coalición internacional sobre la Detención

Cada vez con mayor frecuencia, los gobiernos detienen a refugiados, solicitantes de asilo e inmigrantes cuando estos tratan de entrar en el país y mientras esperan la decisión final sobre su solicitud de asilo u otra demanda de permanencia.

En todo el mundo, hay cientos de miles de personas en situación de detención administrativa. Muchos están en campamentos cerrados en condiciones que no reunen los requisitos establecidos por las normas internacionales. Y se imponen restricciones al asilo a personas que necesitan protección de graves abusos a los derechos humanos.

Hombres, mujeres y niños, ancianos y discapacitados – la gran mayoría de los cuales no han cometido ningún crimen – permanecen contra su voluntad en centros de expulsión, centros de detención de inmigrantes, cárceles, penitenciarias, comisarías, aeropuertos, hoteles, barcos y contenedores…  pendientes de que se decidan sus casos o de que se les expulse del país. Una espera que puede prolongarse durante meses o años, a menudo en condiciones de hacinamiento e insalubridad. Muchos gobiernos en todo el mundo, en cuyos países hay una gran población refugiada, con frecuencia imponen importantes límites al movimiento de los refugiados residentes.

Coste de la detención
Aparte de sus extremadamente negativos costes humanos (psicológicos, físicos y sociales), en términos económicos la detención es muy cara. Las alternativas a la detención salen mucho más a cuenta.

Con respecto a los refugiados en campamentos, mantenerlos en espacios cerrados tiene implicaciones económicas tanto para los refugiados como para las comunidades de acogida, ya que los primeros podrían ser autosuficientes y colaborar en las economías locales. Los refugiados a quienes se ha despojado de sus capacidades por las implacables políticas de ‘acuartelamiento` pierden su capacidad económica a expensas de su actual y futuro potencial humano. Este coste termina siendo una carga para el país de asilo si los refugiados no pueden regresar a sus hogares ni reasentarse en una tercera nación. Los años de ocio forzoso también socavan su capacidad de reintegrarse con éxito en sus lugares de procedencia, cuando las condiciones mejoran o cuando tratan de acomodarse en los países de reasentamiento.

Recomendaciones
De acuerdo con la ley internacional, los gobiernos tienen el derecho a proteger su soberanía nacional. Sin embargo, la ley internacional protege también el derecho a buscar asilo. Además, las leyes internacionales protegen contra la detención arbitraria e ilegal.

A los gobiernos

  • No recurrir nunca a la amenaza de la detención para disuadir a quienes huyen de los abusos contra los derechos humanos de buscar asilo.
  • Evitar el uso de la detención y buscar alternativas a la misma, por ejemplo, libertad vigilada, centros abiertos, etc.
  • Cuando sea absolutamente necesario, y cuando todas las demás alternativas se hayan agotado, garantizar que la detención se utilice sólo para la identificación y para propósitos legítimos de expulsión, que esté bajo la supervisión judicial y que no exceda de un límite de tiempo razonable;
  • No detener a personas por el simple hecho de solicitar asilo – en particular a personas vulnerables como niños, supervivientes de torturas y traumas, mujeres embarazadas, los enfermos físicos y los mentales.
  • Permitir el acceso a los centros de detención a las organizaciones de la sociedad civil, representantes legales, representantes de instituciones religiosas, así como a amigos y familiares de los detenidos.
  • Firmar y observar el Protocolo Opcional de la Convención Contra la Tortura, que establece las visitas regulares y el seguimiento de los centros de detención.
  • Ofrecer condiciones de detención que cumplan con las normas básicas de derechos humanos, incluyendo el acceso a un abogado, la atención sanitaria, la educación y comida y agua adecuadas.
  • En particular a los países industrializados: ofrecer ayuda adicional al desarrollo para los refugiados o para las áreas que acogen a refugiados en los países en desarrollo, alentando a los gobiernos de acogida a permitir más libertad de movimiento para los refugiados.
  • En particular a los gobiernos de países en desarrollo: cambiar las políticas de campamentos para los refugiados por políticas que les permitan ser autosuficientes.

A las agencias humanitarias

  • Unirse a la Coalición sobre la Detención de refugiados, solicitantes de asilo e inmigrantes creada por las principales organizaciones que trabajan para los refugiados y los derechos humanos (www.idcoalition.org) y unirse a su trabajo de advocacy;
  • Acceder a los centros de detención para ofrecer atención y servicios a los detenidos;
  • Alertar al Grupo de Trabajo de la ONU sobre Detención Arbitraria de los abusos específicos que encuentren o de los que tengan conocimiento.

Al público en general

  • Conocer cuál es la política de su gobierno en cuanto a detención;
  • Si la detención se utiliza en su país como medio de disuasión contra los solicitantes de asilo y refugiados, sensibilizar de sus efectos en los detenidos y apremiar a sus representantes políticos a que garanticen el respeto a los derechos humanos;
  • Establecer grupos en su área para visitar a los detenidos;
  • Visitar la página web mencionada de la coalición internacional y apoyar su trabajo.