Refugiados urbanos
Un planteamiento positivo permite a los refugiados urbanos utilizar su energía y talento en beneficio de las comunidades de acogida

En la actualidad, la mayoría de los refugiados viven en entornos urbanos. Comparten todas las dificultades que afectan a los pobres de las ciudades y con frecuencia se enfrentan a barreras adicionales debido a su estatus jurídico incierto y a la falta de documentación. Se enfrentan constantemente a riesgos de protección, entre ellos el arresto, la deportación y la explotación laboral y sexual.

Si se piensa que están agotando recursos escasos, los refugiados urbanos pueden ser el blanco de la xenofobia, sufrir el acoso de las autoridades locales y el abuso por parte de los jefes en el trabajo.


  • En la práctica



En la práctica - las repuestas del JRS

En las regiones del JRS de África Meridional y Oriental, Asia Pacífico, América Latina, Europa y Oriente Medio, el servicio del JRS y la incidencia política se combinan para abordar algunos de los problemas urgentes a los que se enfrentan los refugiados urbanos. El JRS apremia a los gobiernos y a los diferentes grupos sociales a acoger en sus zonas urbanas a los refugiados y a otras personas desplazadas por la fuerza. Creemos que adoptar un enfoque positivo y de apoyo a la presencia de los refugiados en las zonas urbanas no sólo promueve su bienestar, sino que además les capacita a utilizar sus habilidades en beneficio de sus comunidades de acogida.

En un plano más amplio, el JRS aporta información para los procesos de elaboración de las políticas internacionales, como la Política sobre la protección y las soluciones de los refugiados en zonas urbanas de ACNUR (septiembre de 2009), y se asegura de que los principios enunciados en estos documentos y en la legislación internacional sobre derechos humanos se aplican al tratamiento de todos los refugiados, incluidos los que no viven en campamentos.

Desde 2007, el JRS ha investigado acerca de la situación de los inmigrantes forzosos que viven en la indigencia y que residen mayoritariamente en áreas urbanas de Europa. Debido a su estatuto jurídico incierto, estos inmigrantes forzosos indigentes tienen escaso o ningún acceso a la asistencia sanitaria, alojamiento seguro o empleo formal. El JRS desarrolla actividades de lobby ante las autoridades de la Unión Europea (UE), tanto en reuniones individuales como en grandes eventos, solicitando leyes y políticas que puedan disminuir la miseria sufrida por los inmigrantes forzosos en Europa.

En 2010, el proyecto de refugiados urbanos del JRS Sudáfrica ayudó a una enferma crónica procedente de Burundi a recibir un tratamiento de diálisis que le salvó la vida, después de que los hospitales públicos de Pretoria rechazaran tratarla. Mediante una colaboración entre el JRS y una organización de asistencia jurídica, el caso de Jaqui (seudónimo) se llevó a los tribunales, defendiéndose así su derecho a recibir asistencia médica.

En Nairobi, el JRS forma parte del programa de refugiados urbanos, que sirve como conducto para sensibilizar sobre la situación de los refugiados urbanos, basándose en sus experiencias, retos y necesidades de protección en Kenia. El JRS trabaja estrechamente con agencias colaboradoras, remitiéndoles refugiados urbanos para asistencia médica y legal.

En el proyecto urbano de Kampala, el JRS da voz a los solicitantes de asilo y a los refugiados, en colaboración con el ACNUR y la ONG "Proyecto de Ley para Refugiados" (Refugee Law Project) para mejorar su protección jurídica y facilitar su acceso a otras ONG como el Centro Africano para el Tratamiento y Rehabilitación de Víctimas de la Tortura (ACTV). Enseñándoles a hablar inglés, el JRS ayuda a los refugiados urbanos a comunicar sus necesidades. Mediante actividades de formación profesional (como peluquería, informática, cocina o producción de jabones), el JRS promueve su autosuficiencia.

El JRS Camboya trabaja con un número creciente de refugiados urbanos y solicitantes de asilo. La oficina ofrece pequeños préstamos para que los refugiados y los solicitantes de asilo puedan empezar un negocio. La mayoría de los receptores de préstamos ha podido establecer puestos callejeros de venta de comida, generalmente trabajando junto a miembros de sus comunidades. Esto les ha dado la oportunidad de generar ingresos, siendo el empleo remunerado por lo general difícil de encontrar.