Seguridad alimentaria
Promoción de oportunidades para el sustento de refugiados y desplazados internos
Los refugiados y desplazados internos son a menudo obligados a huir sin sus enseres personales. Incluso al proporcionarles protección en el país de asilo, se les puede negar la libertad de circulación y el derecho a trabajar, confinarlos en campos de refugiados donde se les impide cultivar sus propios alimentos e incluso imposibilitarles el acceso a comercios.

Bajo estas condiciones, los refugiados se ven obligados a depender del país de acogida y de la comunidad internacional para cubrir sus necesidades básicas, y principalmente las alimentarias. La ayuda alimentaria es a menudo insuficiente tanto en cantidad como en valor nutricional, lo que ocasiona graves daños físicos y consecuencias sociales negativas.

El suministro de alimentos para los refugiados es precario, al depender de la disponibilidad de la ayuda de unas pocas naciones donantes que responden a los llamamientos urgentes. Una nueva crisis puede entrar en conflicto con la atención a necesidades ya establecidas. Un problema incipiente es el acceso a los alimentos en zonas urbanas, donde la ayuda no siempre llega y donde la falta de papeles y de estatus legal puede disuadir a los refugiados y solicitantes de asilo de pedir ayuda por temor a señalar su presencia a las autoridades.


  • En la práctica



En la práctica

El JRS Sudáfrica, en su oficina de Makhado, ciudad cercana a la frontera con Zimbabue, distribuye alimentos y suministros higiénicos conformes con los criterios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) a quienes visitan la oficina, sin hacer preguntas. En el año 2010, esta oficina suministró alimentos a unos 12.000 beneficiarios –muchos de ellos indocumentados de Zimbabue. Muchos llegan hambrientos y agotados, sin haber podido dormir o lavarse en días. La oficina de Makhado está construyendo una zona de aseo donde los recién llegados puedan lavarse y recuperar este aspecto de su dignidad personal.

Los burundeses repatriados de los campos de Tanzania son más vulnerables que los que decidieron quedarse en Burundi durante la guerra. En un país superpoblado donde más del 85% de las personas dependen de la tierra para el cultivo, el JRS Burundi desarrolla un programa de seguridad alimentaria en el este. El objetivo de este programa, en marcha desde 2007, es promover la autosuficiencia y dotar de soluciones duraderas a los repatriados a través del acompañamiento, talleres y formación permanente.

Los refugiados y desplazados internos representan sólo una pequeña proporción de los cien millones de personas que reciben asistencia alimentaria internacional. Sin embargo, parten en desventaja por el hecho mismo de su desplazamiento y por las restricciones físicas y jurídicas que a menudo les imposibilita a satisfacer sus necesidades alimentarias. Por ello, el acceso a los alimentos es una cuestión clave para la incidencia política del JRS. Trabajamos para promover la seguridad alimentaria en África, en otros lugares donde la ayuda alimentaria a los refugiados puede ser insuficiente, en nuevas situaciones de emergencia o en situaciones de refugio crónicas.

La incidencia política del JRS urge a: los donantes a que den prioridad a los llamamientos del Programa Mundial de Alimentos (PMA) para las necesidades de los refugiados y desplazados internos los gobiernos de acogida a promover oportunidades para que los refugiados puedan vivir de su propia producción o comprar alimentos los gobiernos, ACNUR y PMA a no recurrir a recortes en las raciones de alimentos como forma de coaccionar a la repatriación de los refugiados o a la reubicación de las poblaciones de desplazados internos.

Cuando las oficinas del JRS en Roma, Ginebra, Washington y otros centros internacionales son informadas acerca del déficit de alimentos en las oficinas regionales del JRS, nuestro personal de incidencia política se reúne con representantes de los gobiernos y agencias de la ONU, como el ACNUR y el PMA, para asegurarse de que estas necesidades son reconocidas y tratadas.

En muchos países, como en la República Centroafricana, la seguridad alimentaria es inadecuada tanto para la población local como para los refugiados. El JRS trabaja para reducir las tensiones existentes entre la comunidad de refugiados y la de acogida mediante el diálogo y el uso de información y para lograr una respuesta de ayuda más equitativa.