Violencia sexual y de género
Defender el derecho a no ser objeto de abuso, acoso, explotación o discriminación
El JRS condena firmemente el uso de violencia sexual en cualquier forma o con cualquier fin. Defendemos la dignidad humana, insistiendo en el derecho a la seguridad de cualquier persona y la libertad frente al abuso sexual, al acoso o a la discriminación.

El JRS es un organismo de ejecución para ACNUR y otros donantes, en proyectos para la prevención y respuesta ante casos de violencia sexual en situaciones de desplazamiento. Este trabajo incluye servicios jurídicos y psicológicos para los supervivientes de violencia sexual, incluyendo a refugiados, víctimas del tráfico de personas y desplazados internos. En los centros de detención, de recepción y en las comunidades afectadas, se llevan a cabo iniciativas educativas y de sensibilización sobre la violencia sexual y de género, para hombres y mujeres.


  • Campaña
  • En la práctica
La campaña internacional para poner fin a las violaciones y la violencia de género en los conflictos

La violencia de género y la violación destruyen a las personas, a las familias, a comunidades enteras y al tejido de la sociedad. Estos actos se han convertido cada vez más en una táctica deliberada para generar terror en la guerra y en otras situaciones de conflicto. El exilio es una ramificación de la guerra, por lo que existe una sinergia entre la labor del JRS y esta campaña, especialmente porque la violencia sexual y de género es un tema constante y apremiante en lugares como Colombia, República Democrática del Congo o Birmania. Creo que si somos los suficientes trabajando juntos podremos marcar la diferencia, poner fin a estos horrores y acabar con la impunidad.

Un gran número de personas refugiadas y desplazadas son víctimas de la violencia sexual y de género tanto durante su huida como al llegar a las nuevas comunidades de acogida, ya sea en zonas urbanas o en campamentos. Presente en más de 50 países de todo el mundo, los equipos del JRS a menudo son testigos de estas atrocidades que se cometen a diario. La pertenencia a la campaña ofrece mejores oportunidades para aumentar la conciencia sobre estos delitos y promover una acción política.

La prioridad del JRS ahora es difundir esta nueva iniciativa y encontrar soluciones innovadoras contra este crimen atroz, que, año tras año, afecta a un número cada vez mayor de mujeres y niñas.

Tras la decisión tomada en 2011 por los diez directores regionales del JRS de seleccionar la violencia sexual y de género como una prioridad de incidencia política, la organización ha estado buscando maneras de aumentar la sensibilización de la opinión pública y de actuar sobre este tema.

Hasta ahora, los compromisos para poner fin a la violencia de género y a las violaciones en la guerra y en otras situaciones de conflicto han sido o muy insuficientes o simplemente no se aplican. El JRS apoya la idea de que ya es hora de exigir un liderazgo enérgico y urgente a nivel local, nacional, regional e internacional para:
  • prevenir y detener la violación y la violencia de género en situaciones de conflicto.
  • aumentar considerablemente los recursos para la prevención y protección, la atención psicológica y física de las víctimas, sus familias y comunidades, incluyendo un esfuerzo concertado para poner fin a la estigmatización de las sobrevivientes, y
  • conseguir justicia para las víctimas, incluido el enjuiciamiento de los autores en todos los niveles de la sociedad, y la reparación integral a las víctimas.
Además de aportar la perspectiva de los refugiados y los desplazados internos a la campaña, los equipos del JRS cuentan con amplias y diferenciadas redes con las que compartir información sobre la violencia sexual, y un enfoque de base para trabajar en la prevención y la protección de las mujeres y las comunidades. Los equipos del JRS prestan servicios psicosociales y ayuda a los grupos de trabajo y comités para el desarrollo de acciones adecuadas de incidencia política y protección.

En concreto. Este esfuerzo de cooperación mundial fue presentado el 6 de mayo de 2012 por galardonados con el Premio Nobel de la Paz, organizaciones internacionales de advocacy y grupos de trabajo sobre conflictos a nivel regional y comunitario.

La misión de la nueva campaña es unir a organizaciones e individuos en una labor fuerte y coordinada para cambiar la situación y exigir un liderazgo político audaz que impida la violación en los conflictos, proteja a los civiles y a los sobrevivientes de violación, y pida justicia para todos, lo que incluye el enjuiciamiento efectivo de los responsables.

Aunque se espera ampliar el alcance geográfico, la campaña se centra actualmente en Birmania, Colombia, República Democrática del Congo y Kenia, ya que estos son los lugares donde es más urgente una acción inmediata y coordinada. El JRS tiene equipos en todos estos países excepto en Birmania, donde la organización está trabajando en la frontera entre Tailandia y Birmania.

http://www.stoprapeinconflict.org/espanol



En la práctica – las repuestas del JRS

Este esfuerzo se vio plasmado en la participación del JRS en los 16 Días de Activismo contra la Violencia de Género, una campaña global que busca la movilización de comunidades en todo el mundo para erradicar cualquier forma de violencia de género.

El JRS facilita el acceso de los supervivientes de la violencia sexual a asistencia sanitaria (incluyendo ayuda psicológica, apoyo psicosocial y refugio seguro), y jurídica, así como educación preventiva. El JRS también aboga por soluciones efectivas y duraderas para aquellos en riesgo continuo.

En Malta, el JRS ha contratado los servicios de un psicólogo y de una enfermera para ofrecer tratamiento y apoyo a las víctimas de violencia sexual. El JRS Malta mantiene sesiones de grupo con detenidos que han sido víctimas de violencia sexual y de género y publica folletos de información para concienciar a la población.

Como parte de su misión de dar asistencia a los refugiados a través de la educación no académica, el JRS Etiopía sensibiliza sobre la fístula obstétrica (o fístula vaginal), un problema médico que afecta primordialmente a mujeres y niñas en países en desarrollo. La fistula obstétrica puede provocar complicaciones durante el parto, y es causada por factores como el matrimonio precoz, la mutilación genital femenina y la violencia sexual, particularmente las violaciones en grupo. Las mujeres con fístulas a menudo son rechazadas y abandonadas por sus comunidades.

"Ahora vemos la extrema necesidad de proteger a la mujer de actos deshumanizadores y de defender sus derechos. Nos aseguraremos de proteger los derechos de la mujer todos los días; proteger a la mujer equivale a proteger a la sociedad", dice un refugiado.