Este sitio web utiliza los siguientes tipos de cookies: navegación / sesión, analytics, funcionalidad y de terceros. Al pulsar "Más información" se mostrará la información extendida sobre los tipos de cookies utilizadas y podrá elegir si desea autorizarlas mientras navega por el sitio.
MAS INFORMACIÓN
x

via todas las campanas


El señor Mariano, técnico de educación, explica un juego de educación para la paz a los alumnos de la escuela infantil. (JRS)

Loikow, 10 mayo 2018 – Birmania ha sido un campo de batalla durante décadas. Su larga guerra civil desplazó a más de 640.000 personas dentro del propio país. En el estado de Kayah, la guerra ha provocado el desplazamiento interno de más de 34.000 personas y unos 12.000 refugiados más permanecen en dos campamentos en la provincia tailandesa fronteriza con Birmania de Mae Hong Son.

Los recursos y servicios de Birmania son limitados. Los refugiados que regresan desde Tailandia podrían agravar la ya precaria situación de escasez en las comunidades desatendidas y exacerbar los conflictos intracomunitarios. En las zonas remotas del estado de Kayah la presencia de la ayuda internacional es escasa por lo que dependen en gran medida de iglesias locales y organizaciones no gubernamentales nacionales para la asistencia humanitaria.

En este contexto, el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) apoya el empoderamiento educativo, la reconstrucción de la paz y la reconciliación entre comunidades étnicas, tribales y religiosas. El JRS tiene como objetivo promover el entendimiento común y la confianza mutua entre las posibles comunidades de acogida en el estado de Kayah y los desplazados y los refugiados que regresan.

En 2017, el JRS facilitó varias sesiones sobre construcción de paz para docentes y otros socios clave del JRS en Birmania. Estas sesiones se centraron en comprender los niveles de conflicto y explorar modelos pacíficos dentro de la familia y la comunidad en general. Esto se acompañó con actividades que incluyeron debates con grupos focales, lluvia de ideas, relatos, juegos y juegos de roles.

Dado que la mayoría de los participantes tenían experiencia directa viviendo y trabajando con las comunidades que han estado sufriendo conflictos durante décadas, los participantes aprendieron unos de otros a través de estas actividades. Compartir sus propias vivencias fue particularmente efectivo y las actividades incluyeron charlas sobre conflictos relacionados con minorías religiosas y étnicas, escuelas, comunidades, y litigios por la tierra.

Como continuación de estas sesiones, el JRS puso en marcha el Proyecto de Educación para la Paz en Birmania, en noviembre de 2017. El proyecto trata de dar respuesta a los desafíos que enfrentan las posibles comunidades de acogida, los desplazados internos y los refugiados que regresan, promoviendo la coexistencia pacífica entre todas las partes.

El Proyecto de Educación para la Paz está dirigido a estudiantes de escuelas comunitarias y a desplazados internos en campamentos dentro del país. Se impartirán talleres de formación sobre educación para la paz en los estados de Kayah y Kachin para todos los rangos de edad: adultos, adolescentes y niños. Para 2018 se han planificado talleres de capacitación en cuatro campamentos de desplazados en Myitkyina, en el estado de Kachin, y en dos guarderías en Loikaw, en el estado de Kayah.

El P. Aloysius Bi SJ realizó su primera experiencia como maestro de educación para la paz en una escuela infantil de Loikaw en noviembre de 2017. El señor Mariano, técnico de educación en Loikaw, acompañó al P. Bi y le ayudó traduciéndole los juegos de educación para la paz.

"He impartido numerosos seminarios, pero el de esta escuela infantil de Loikow ha sido, sin duda, el más desafiante", dice el P. Bi.

"Los niños tenían entre dos y cuatro años. No obstante, adaptarse al mundo de otras personas y hablar un idioma que estas puedan entender es una forma de comenzar a construir la paz. Teniendo en cuenta sus edades, elegí juegos que no fueran conceptuales, sino que estuvieran relacionados con sus experiencias de vida: dibujar, aprender de los animales y compartir chocolate. Mediante estos juegos, ellos experimentaron de primera mano diferentes dinámicas de paz y de violencia. Su predisposición a compartir llevó a la paz y la armonía..."