via todas las campanas

Parramatta, 25 enero 2018 – Al haber sido ella misma una migrante, Marthe conoce bien qu?© significa tener que cambiar de país. Mientras pasea por la ciudad de Parramatta, mira las flores del árbol de Jacarandá y recuerda su hogar en Mauricio. "Los refugiados no quieren estar aquí, prefieren estar en casa", dice, reconociendo que al menos ella tuvo la oportunidad de elegir trasladarse a Australia.

Ella sabe muy bien que abrirle la puerta con una sonrisa a un inmigrante, o charlar tomando unas tazas de t?©, por pequeños gestos que parezcan, te hacen sentir bienvenido y te dan una sensaci?³n de pertenencia. Esto es aún más cierto para los refugiados que a menudo sufren la hostilidad y las suspicacias como reci?©n llegados a una tierra extranjera.

A pesar de reconocer modestamente que necesita llenar sus días ahora que está jubilada, Marthe reconoce que su "muy, muy pequeña" colaboraci?³n en el Centro del JRS, el Arrupe Place, marca una gran diferencia en la vida de los refugiados que llegan por allí.

"El pequeño trabajo que haces es vital: si no estuvieras allí, en ese momento, en ese lugar, nadie lo haría", explica.

Y así, Marthe sigue viniendo, porque sabe la importancia vital de ser alguien que puede #Do1Thing para ayudar a que la llegada de un refugiado sea lo más cercana posible a un regreso a casa.



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