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Unos refugiados comparten una comida durante el Ramadán como parte del Programa Pizza y Postres 114. (JRS)

Roma, 2 enero 2018Cuando Andrea Riccardi, Ministro de Integración y Cooperación Internacional del Gobierno Italiano, me invitó a la Comisión sobre “Religiones, Cultura e Integración” en 2012, no sabía cómo vincular la experiencia del diálogo interreligioso con los problemas de migrantes y refugiados en Italia. De hecho, temía que el debate sobre el respeto a las doctrinas religiosas se confundiera con los problemas de la inmigración en Europa. Dos años después, el Ministerio de Política Social me incluyó en otra comisión interreligiosa sobre discriminación racista y de género.

En 2015, me reuní por primera vez con el Servicio Jesuita a Refugiados y el Centro Astalli en Roma. Fue solo entonces cuando comencé a centrarme en la cooperación interreligiosa en apoyo de la dignidad de los migrantes y los refugiados. Recuerdo mi primer encuentro con Thomas H. Smolich SJ (director internacional), Aloysious Mowe SJ (actual director internacional de Incidencia Pública y Comunicaciones), y Amaya Valcárcel (coordinadora internacional de Incidencia Pública) en la sede central del JRS. Juntos vimos la importancia de la fraternidad en acción: actuar juntos por el respeto y la dignidad de todos.

Más tarde, asistí en la Universidad Gregoriana a una presentación de las actividades del Centro Astalli a cargo de Camillo Ripamonti SJ (presidente) y Chiara Peri (coordinadora de políticas e incidencia pública) junto al Cardenal Francesco Montenegro, entonces Monseñor y presidente de Cáritas Italia. Fue otro encuentro esclarecedor con un debate sobre la lucha contra la ignorancia y la injusticia, la fe y la caridad, la oración y la fraternidad.

Algunos se preguntan qué hacen las instituciones del mundo islámico por los migrantes y refugiados musulmanes; otros instigan falsos relatos del Islam en Europa y el radicalismo. La organización italiana COREIS (Comunità Religiosa Islamica) junto con el JRS emitieron una declaración conjunta durante el Jubileo de la Misericordia expresando su común preocupación por el respeto a todos los migrantes y refugiados. Presenté esta declaración en la Asamblea de la ONU de septiembre de 2016, en Nueva York, junto al Secretario de Estado de la Santa Sede, Cardenal Pietro Parolin. En 2017, COREIS y JRS compartieron una declaración que ofrecía una intervención interreligiosa en favor de puentes y no muros, dirigida a la administración del presidente Donald Trump y sus políticas contra la inmigración.

Este año, durante el mes del Ramadán, COREIS colaboró con el Centro Astalli y el JRS en el programa 114 Pizza y postre en los centros urbanos de Palermo, Vicenza y Roma. El proyecto se ofreció a migrantes y refugiados en 21 eventos para más de 3.000 personas. Era conmovedor ver a jóvenes refugiados redescubriendo la llamada a la oración (adhan), compartiendo la simplicidad de la cocina italiana, reconociendo la belleza del Ramadán con nuestros hermanos y hermanas de otras culturas y religiones, y escuchando la salmodia del Corán.

Nos encontramos con mujeres, hombres y niños de Sudán, Mali, Nigeria, Burkina Faso, Costa de Marfil, Egipto, Marruecos, Senegal, Afganistán y Somalia. Escuché historias extraordinarias, y juntos observamos poderosos momentos de silencio.

Compartimos todo esto con el Cardenal Peter Turkson del Dicasterio para la Promoción del Desarrollo Humano Integral. En un video grabado para su web, expresé mi satisfacción con nuestra cooperación interreligiosa, que nos permite descubrir el valor del otro junto con el trabajo hecho en nombre de Dios y en nuestro bien común en la casa común.

Imán Yahya Pallavicini, presidente de COREIS