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Zakiya dejó a Siria con su familia y ahora asiste a la escuela JRS en Jbeil, Líbano con sus hermanos. (JRS Libano)

Jbeil, 27 de marzo de 2017 - Nada y Zakiya, dos adolescentes refugiadas sirias, comparten su historia de cómo huyeron y encontraron un nuevo hogar en el Líbano.

Nada: Mi único deseo en la vida es volver a casa

Mi nombre es Nada y tengo trece años. Soy siria. Vivía en mi país con mi familia, amigos y parientes de manera segura y pacífica. Solía ir a la escuela todos los días con mis primos, jugaba con mis amigas y nos divertíamos todos juntos.

Un sábado, estaba pasando el día con mi abuela fuera de casa. De repente oímos a unas personas gritar: "¡Todo el mundo debe entrar en su casa ahora!" Mi hermano y yo teníamos mucho miedo. Mi madre y mi abuela nos llevaron a la casa de un vecino. Había mucha gente allí y los militares estaban por todas partes. Cuando regresamos a nuestro hogar, una bala perdida pasó entre las piernas de mi abuela que al ser anciana temíamos que algo le pasara. Finalmente llegamos a la casa de mi abuelo donde todos se escondían en rincones diferentes y en habitaciones distintas. Mis abuelos estaban angustiados por sus hijos y los hijos de estos. Seis meses más tarde mi padre vino para llevarnos con él al Líbano.

No nos hizo felices ir al Líbano porque tuvimos que dejar nuestra casa, nuestra tierra, nuestro país, nuestros amigos y nuestra familia. Vivimos al principio en el taller donde trabaja mi padre y luego alquilamos una casa pequeña al lado de la casa de mi tía.

Quiero mucho a mi país y me gustaría que pudiéramos volver. Ojalá todos pudieran regresar a sus casas, escuelas y familias y vivir nuevamente de manera segura y pacífica. Este es mi único deseo en la vida y espero que Dios lo escuche y se dé cuenta de ello por mí. Supongo que este no es solo mi deseo; es el deseo de todas las personas que se han visto obligadas a huir de su hogar.

Zakiya: Extraño mi vida pasada

Mi nombre es Zakiya, tengo diecisiete años y soy de Siria. Mi familia y yo nos mudamos al Líbano cuando comenzó la guerra en nuestra ciudad. Vivíamos felices en Siria. Mis hermanas, hermanos y yo íbamos a la escuela todos los días, jugábamos con nuestros amigos. Cuando nos mudamos por primera vez al Líbano, no teníamos amigos y nos quedábamos dentro de nuestra casa.

Un día, supimos de la escuela del JRS y mi mamá rápidamente nos matriculó, así que mis hermanos y yo ahora nos sentíamos muy felices. Los profesores nos tratan muy bien y se preocupan de nosotros, pero extraño mi vida pasada. Me siento triste porque ahora Siria está destruida. Agradezco mucho a la escuela del JRS por enseñarnos siempre cosas nuevas.