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Mujeres refugiadas centroafricanas y camerunesas trabajan juntas en sus granjas como parte de un proyecto para la generación de ingresos del JRS. (Bitoumbi Bial Moïse Herve/Servicio Jesuita a Refugiados)

Baubara, 11 de enero de 2017 - La reconciliación - entendida como la recuperación de la cohesión social a través del desarrollo socioeconómico   - ofrece la oportunidad de agrupar comunidades en torno a proyectos comunes. Así, todas las partes participan en actividades relacionadas con el bien común, en vez de centrarse en intereses particulares o individuales. La base de este modelo de reconciliación es el valor fundamental de la participación.

Por participación entendemos un paso, o incluso un proceso, por el cual el compromiso de cada persona se suma al de todos los demás. Tal y como lo ve el JRS, "participar en un proyecto común es un signo de reconciliación, ya que las personas afectadas por un conflicto se reconcilian al poder participar activamente en la vida de sus comunidades".

La participación no es solo un valor importante en el proceso de reconciliación, sino también una teoría política del desarrollo sostenible. Alentar la acción colectiva en todo el proceso de toma de decisiones de la comunidad puede conducir a una transformación social permanente y duradera.

Fue con este objetivo en mente que el proyecto del JRS comenzó a reunir a refugiadas centroafricanas y mujeres camerunesas de la aldea de Boubara, en la comuna de Ketté, en actividades para la generación de ingresos. Esto tiene sentido ya que la región oriental que acoge actualmente a refugiados centroafricanos era una de las zonas menos desarrolladas de Camerún antes de la crisis de refugiados. La afluencia masiva de refugiados, con la consiguiente competencia por los recursos y las oportunidades de empleo, que ya eran escasas, ha empeorado significativamente la situación socioeconómica y cultural. En efecto, como se ha puesto de manifiesto en nuestras diferentes reuniones con los refugiados, es particularmente importante tener en cuenta la cuestión de la "tierra" cuando se trata de la cohesión social.

Las poblaciones refugiadas no suelen tener acceso a tierras de cultivo, porque todas las parcelas pertenecen a la población local. Este problema es a menudo la causa del conflicto entre las dos comunidades, poniendo en peligro su cohabitación y la deseada armonía social.

En este caso particular, tras un trabajo de incidencia pública del equipo del proyecto con las mujeres locales, se puso a disposición de las refugiadas una hectárea de tierra junto al río para que pudieran plantar frutas y hortalizas. Las mujeres locales decidieron participar en esta iniciativa, lo que contribuyó a una mayor cohesión social.

En esta actividad, el JRS suministra todo el equipamiento necesario, incluyendo herramientas agrícolas (azadas, abrevaderos, atomizadores para cultivos), semillas y fertilizantes. También se encarga de todos los asuntos prácticos con los líderes de las comunidades locales. En cuanto a las mujeres, organizan el trabajo en el vivero, sembrando plántulas y regándolas constantemente. En palabras de una refugiada, el jardín de Boubara II es el rostro de una mayor cohesión social. En un contexto de grandes dificultades sociales para las mujeres refugiadas, queremos promover una retahíla de oportunidades que les ayuden a ser más independientes. Las mujeres jóvenes merecen una mención especial, ya que en este contexto social y cultural las decisiones se toman generalmente para ellas, pero sin ellas. Las cuestiones de protección se agravan aún más por la pobreza extrema, y muchas familias en este contexto son dirigidas por mujeres cuyas raíces culturales suelen privarles de poder de decisión. Su capacidad de cuidar de sí mismas, incluso en las cosas más simples, puede conducir a una inversión de este paradigma cultural y religioso.

Las actividades generadoras de ingresos constituyen, por lo tanto, un activo y un poderoso instrumento de reconciliación que tiene como objetivo precisamente recuperar unas relaciones adecuadas entre las propias mujeres refugiadas y entre estas y su comunidad de origen y con sus comunidades de acogida, donde quiera que se encuentren. Por eso están tan comprometidas a la hora de participar en una actividad social dirigida a fomentar el desarrollo de la comunidad.

Bitoumbi Bial Moïse Herve, Coordinador Social del proyecto