via todas las campanas


Camille (segunda desde la izquierda) es una estudiante de la Universidad de Fairfield que trabaja para brindar a los jóvenes refugiados locales la oportunidad de ser como cualquier otro adolescente estadounidense. (JRS)
Fairfield, 22 enero 2018 – Poco imaginaba que la decisión de #Do1Thing [hacer una cosa] en favor de los refugiados, me llevaría a hacer otras cosas, e inspirar a otros a actuar para paliar el sufrimiento de los refugiados, ayudándoles a rehacer sus vidas tras su reasentamiento en América.

Como coordinadora del Programa de Orientación para Jóvenes Refugiados de la Universidad de Fairfield, lo único que he hecho por los refugiados ha sido brindar a los jóvenes refugiados de mi comunidad universitaria local la oportunidad de ser adolescentes estadounidenses en un entorno acogedor. Lo he conseguido con la ayuda del Centro de Fe y Vida Pública de la Universidad de Fairfield transformando el programa, que comenzó como un componente de un curso de formación práctica en Política Africana, en una iniciativa para toda la Universidad. Este programa extracurricular permite a los estudiantes refugiados entre los 13 y 21 años participar en actividades con los estudiantes de Fairfield: talleres, tutoría, ayuda en sus ensayos universitarios, actividades recreativas y conversación informal. Ahora, ya en su segundo año de funcionamiento, este programa se ha convertido en un elemento esencial en la vida de muchos jóvenes refugiados reasentados en Bridgeport, Connecticut.

Creo que cada uno de nosotros se siente llamado a algún tipo de acción. Al hacer una cosa por los refugiados, me he convertido en una apasionada defensora de estos y de la reforma educativa. Al trabajar con jóvenes refugiados desde la escuela secundaria hasta la edad universitaria, supe de la desigualdad educativa que han tenido que superar en sus países de origen y en los campamentos de refugiados. Al hacer esto y brindar a los jóvenes refugiados un tiempo y un espacio para conectarse con los estudiantes de la Universidad de Fairfield, comprendí que todos en la vida también tienen la oportunidad de utilizar su experiencia para ayudar a otros a construir su futuro.

A partir de mi trabajo con el Programa de orientación para jóvenes refugiados en el campus, también me animé a ayudar a las familias de los jóvenes refugiados. Con el apoyo de la comunidad de la Universidad de Fairfield, se puso en marcha el Programa de Reciclaje para Refugiados de la Universidad de Fairfield. Durante tres días de mayo de 2017, voluntarios de la Universidad de Fairfield visitaron apartamentos de estudiantes en la playa, casas y residencias recolectando todo tipo de artículos incluyendo mesas de comedor, sillas, camas, mesitas de noche, escritorios, lámparas, tocadores, utensilios de cocina, colchones, etcétera. Todo se utilizó para amueblar las casas de los refugiados recién llegados al área de Bridgeport, Connecticut, desde lugares como la República Democrática del Congo, Eritrea, Colombia, Afganistán, Irak y Etiopía a través del Instituto de Refugiados e Inmigrantes de Connecticut. Este programa ha ayudado a los refugiados que llegan sin nada.

Cuando los estudiantes de la Universidad de Fairfield asesoran a los jóvenes refugiados, se dan cuenta de que, si bien el pasado de cada uno puede ser diferente, todos sueñan con un mismo futuro. Los refugiados, como cualquiera de nosotros, esperan algún día ser empresarios, médicos, abogados y jugadores deportivos profesionales. Quieren disfrutar de vidas felices, plenas y útiles. Al hacer una cosa, yo, personalmente, así como mis compañeros estudiantes, asesores y profesores, entiendo que, mientras trabajamos para poner fin a la situación de refugiados a escala internacional, esas pequeñas acciones que hagamos en nuestra comunidad local pueden tener un gran impacto.

Camille Giacovas, estudiante de último año de la Universidad de Fairfield y coordinadora del Programa de Orientación para Jóvenes Refugiados de la Universidad de Fairfield.