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Violet de ocho años juega con Legos para ayudar a desarrollar sus habilidades motoras. (Elizabeth Wanjiku / JRS)

Kakuma, 6 de julio de 2017 - Elizabeth Wanjiku es la coordinadora del Departamento de Necesidades Especiales del JRS en el campamento de refugiados de Kakuma desde enero de 2017. Uno de los principios que guían el trabajo del JRS con individuos con necesidades especiales es la convicción de que cada persona tiene su propio potencial. A través de un programa personalizado de formación diseñado específicamente para este tipo de personas, el personal del JRS está descubriendo cómo pueden aprovechar este potencial, alimentarlo y desarrollarlo. Elizabeth nos guía a través de este proceso y explica cómo el departamento ayuda a los beneficiarios a integrarse en la sociedad tras el programa.

El JRS considera que la inclusión de los niños con discapacidad en el sistema educativo ordinario es un derecho humano fundamental. Todos los niños son importantes y no se les debe negar su derecho a la educación ni ser discriminados por razones de género, raza o condición de salud.

Arraigado en esta visión, el Departamento de Necesidades Especiales del JRS en el campamento de refugiados de Kakuma está promoviendo la educación inclusiva para personas con discapacidad. Los equipamientos para necesidades especiales del JRS están pasando de ser un modelo asistencialista, como "centros de alimentación", a un modelo educativo que invierte en una educación estimulante de la primera infancia para dotarles de unos buenos fundamentos y preparar a los beneficiarios para el sistema escolar general.

Dentro del departamento, cuatro formadores supervisan el proceso de identificación. Ellos guían al equipo para llevar a cabo actividades mensuales de extensión en la comunidad, así como difundir información sobre la identificación temprana y sensibilización sobre discapacidades y los servicios proporcionados por el JRS y otras organizaciones asociadas en el campamento, tales como equipamientos de salud.

Cuando Violet, de 8 años, fue admitida en uno de los centros del JRS, presentaba varios problemas físico: limitaciones del habla, problemas psicomotores (tono muscular débil en la mano derecha) y salivación excesiva. El primer paso para crear un plan de acción para Violet fue llevar a cabo una evaluación de la discapacidad utilizando una herramienta actualizada de evaluación funcional del JRS.

Es responsabilidad de los formadores llevar a cabo la evaluación, con la ayuda del personal cuidador y de los supervisores del centro. Uno de los principales desafíos durante la evaluación es la barrera del idioma. Para remediar esto, el JRS trata de contratar personal que sea representativo de la diversidad lingüística del campamento.

Después de la identificación y evaluación, el personal elabora un análisis de tareas para los beneficiarios. Este análisis estudia las necesidades y fortalezas del beneficiario, las expectativas de los padres, así como los factores que pudieran obstaculizar esas expectativas, a fin de establecer metas para el beneficiario y los medios para lograrlas. El JRS cree que la colaboración de los padres es crucial para la rehabilitación de los niños. Con este fin, se informa a los padres sobre el proceso de rehabilitación y eso les ayuda a conciliar sus expectativas con los resultados esperados. También practican las actividades psicomotoras que harán con los niños en casa.

Violet tiene bajo tono muscular en su mano derecha; sin embargo, ha desarrollado buenas habilidades compensatorias y usa su mano izquierda para hacer la mayoría de las actividades. Por ejemplo, usa su boca para desmantelar conjuntos de Lego porque sus habilidades motoras finas de la mano izquierda no están aún bien desarrolladas. Violet tiene muchas fortalezas cognitivas. Reconoce colores, es consciente de los patrones, puede mantener una buena atención, y tiene una buena orientación visual-espacial. El plan de intervención de Violet incluye fortalecer su tono muscular sin perder sus habilidades compensatorias y la habilidad de escribir de la mano izquierda, además de desarrollar sus capacidades motoras finas. Esto implica muchas sesiones con el terapeuta ocupacional. También aprenderá nociones básicas de lectura y matemáticas, habilidades artísticas y sociales que le permitan entrar en una escuela regular. Tras seis meses, Violet pasará por una evaluación y un examen que determinarán su idoneidad para matricularse en las escuelas públicas.

Durante las campañas de concienciación en las escuelas sobre discapacidad, los instructores ayudan a desmitificar los estereotipos sobre la discapacidad a fin de frenar la estigmatización. Además, los beneficiarios de estas escuelas son monitoreados por un responsable de inclusión cuyo trabajo es promover la integración asegurando que hay instalaciones apropiadas para apoyar a estos niños.

Para aquellos beneficiarios de 10 años o más para quienes la educación formal no es apropiada, ofrecemos formación profesional. Su admisión en los centros de necesidades especiales es importante para la socialización, ya que interactúan con otros y adquieren habilidades para moverse en un entorno apropiado a su edad. Entre otros cursos, se imparte costura y elaboración de abalorios para los cuales el JRS ha desarrollado planes de estudio adaptados a personas con discapacidades. Sin embargo, la calidad de la formación todavía se resiente de la falta de formadores calificados.

Dadas las duras condiciones de vida en el campamento, los padres que tienen que cuidar a niños que viven con discapacidades se enfrentan a enormes desafíos. Uno de los objetivos del departamento es apoyarles mediante programas de empoderamiento. Los instructores llevan a cabo regularmente sesiones de capacitación para aumentar su confianza en el cuidado de sus hijos. El departamento también organiza frecuentemente reuniones con los padres donde hablan sobre los progresos de sus hijos. La vida en un campamento de refugiados es muy difícil para la mayoría de las personas, y, en especial, para las personas con discapacidades. El departamento reconoce que necesitan más ayuda, y que alguien que camine con ellos compartiendo sus luchas. Firmes en su creencia de que cada persona tiene un potencial inherente, tratan no solo de ayudarlos a hacer frente a los retos de la vida, sino también de dotarlos de las destrezas necesarias para la autosuficiencia. 

Elizabeth Wanjiku, coordinadora del Departamento de Necesidades Especiales, JRS Kakuma