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Hugo en acción con su cámara en el campo de refugiados de Dzaleka en Malawi. (Sarah Morsheimer/Servicio Jesuita a Refugiados)

Dzaleka, 16 de junio de 2017 - Mientras caminaba hacia Hugo, él estaba con su cámara y un teléfono en la mano hablando animadamente con los amigos. Como periodista comunitario, a Hugo, de 22 años, le han asignado documentar y difundir las noticias y los eventos que ocurren en el campamento de refugiados de Dzaleka, en Malawi.

Me saluda con una sonrisa contagiosa e inmediatamente empezamos a hablar de nuestras cámaras, compartiendo nuestra emoción por el trabajo periodístico.

Hugo llegó a Dzaleka en 2013 cuando la guerra y la violencia llegó a su pueblo natal en la República Democrática del Congo. Tras un mes tratando de huir del país, él y su hermano caminaron dos o tres días hasta llegar a Uganda.

Allí, un sacerdote tanzano los encontró y les permitió permanecer en una parroquia en Tanzania hasta que pudieran ir seguros a Malawi donde se registraron como refugiados en Dzaleka.

Ya con educación secundaria, Hugo se interesó por los programas de educación superior del JRS en el campamento. Fue aquí donde Hugo conoció a Gushwell Brooks, ex responsable de comunicación del JRS África Austral, quien le presentó el programa de periodistas comunitarios.

Hugo ha trabajado como periodista comunitario voluntario desde 2015 y firmó oficialmente un contrato con el JRS en 2016. Él produce periódicamente documentales cortos sobre refugiados, sus historias y sus logros. Aparte, tiene un estudio donde hace música y videos. Como cineasta de talento, incluso dirige talleres de cine en el Centro de Enseñanza Arrupe donde forma a gente en rodaje y edición.

Recientemente, uno de los tres periodistas comunitarios, Robert, fue reasentado en Estados Unidos y otro, Joseph, podría serlo pronto. Al quedar Hugo solo, este está utilizando los talleres para capacitar a futuros periodistas comunitarios.

"Me encanta mi trabajo y quiero compartirlo con otras personas. Hay mucho que hacer aquí en Dzaleka, necesitamos más gente para ayudar a contar estas historias".
Hugo también escribe artículos, toma fotos y rueda películas de los grandes eventos en Dzaleka, como graduaciones o el Día Mundial del Refugiado. Ayuda en los programas de educación superior del JRS con sus revistas, comunicaciones y administración.

Él y otro periodista de la comunidad también colaboran en una revista local que pone a la comunidad al día, anuncia próximos eventos y, lo más importante, habla de historias de éxito y esperanza.

Ahora, hay organizaciones que recurren a Hugo buscando sus habilidades y experiencia. Él trabaja con ellos para amplificar sus voces y ayudar en su trabajo con la comunidad.
Un grupo con el que trabaja estrechamente es Salama Africa, una organización que empodera a los jóvenes de la comunidad fomentando sus habilidades y promoviendo actividades. Les escribe artículos y les ayuda en sus redes sociales.

"Creo que la gente se da cuenta de la importancia de dar a conocer su organización. Después de que un cineasta vino y grabó al grupo de danza de Salama África para una de sus películas, estos aparecieron en un importante canal de noticias internacional".

Hugo está ayudando a que se conozca Dzaleka en el mundo y a humanizar a los refugiados contando sus historias. La cada vez mayor xenofobia y el cierre de fronteras, hace que su trabajo sea ahora más importante que nunca.

"Quiero ayudar a otros refugiados a que hagan oír su voz y quiero prepararlos para que puedan contar sus propias historias. Si puedo ayudar a hacer eso y si puedo ayudar a otras personas a darse cuenta de que los refugiados también son seres humanos, entonces habré hecho mi trabajo".

-- Sarah Morsheimer, asistente de comunicaciones internacionales.