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Más de 400 estudiantes se graduaron en el Centro de Enseñanza Arrupe en Maban, Sudán del Sur. Este es un momento de la ceremonia.

Maban, 27 de julio de 2017 - El 3 de julio, bajo un alto techo de hojalata, más de 400 estudiantes se sentaban, una fila tras otra, con las piernas estiradas en sus coloridas y relucientes sillas de plástico. Este evento fue notable no por el número de estudiantes, ni por la paciencia que mostraron bajo el sofocante calor. Fue notable, en primer lugar, porque se trataba de una ceremonia de graduación, su ceremonia de graduación, de hecho. Y, en segundo lugar, porque estos estudiantes sentados uno al lado del otro no pertenecían a una misma religión o a una sola etnia. En algunos lugares, esto sería irrelevante, pero en el condado de Maban, Sudán del Sur, sumido en unas guerras tribales, estatales y religiosas que están destrozando esta región de África, esto es algo realmente digno de mención.

Este es el discurso del P. Pau Vidal, SJ, director del proyecto del Servicio Jesuita a Refugiados que dirige el Centro de Enseñanza Arrupe, la escuela de la que estos 400 estudiantes se gradúan.

Gracias a todos por venir y felicitaciones a todos los graduados que están recibiendo sus diplomas hoy. Tengo tres cosas que quisiera decirles esta tarde.

Primero, en agosto de 2015, cuando llegamos aquí a lo que ahora es el Centro de Enseñanza Arrupe, estos edificios estaban llenos no solo de soldados, sino de cabras y vacas, y de muchas otras cosas también. Sobra decir que era un lugar muy triste. Pero gracias a que las autoridades del condado de Maban, muchas de las cuales están hoy aquí presentes, podemos utilizar este espacio, y hemos sido capaces de crear un centro que no solo es hermoso, sino que beneficia a toda la comunidad. Eso es lo primero que me gustaría decirles.

Número dos: un gran agradecimiento también a todas las personas que han hecho generosas contribuciones para hacer posible la educación que todos ustedes han recibido aquí en Centro de Enseñanza Arrupe. Muchas de estas contribuciones provienen de muy lejos. Todos ustedes saben muy bien que el JRS es parte de la Iglesia Católica. Estos cursos que hemos estado ofreciendo desde hace casi dos años no habrían sido posibles sin la generosa contribución de tantas personas, sobre todo de la iglesia, de Europa y de los Estados Unidos. Estas son las personas que creen que vale la pena invertir en el futuro de ustedes. Así que démosles las gracias. ¿Un aplauso para ellos?

Y, en tercer lugar, todos hemos escuchado una y otra vez que la educación es muy importante. Sin embargo, tengo que decirles algo sorprendente. Es esto: la educación no siempre es una cosa buena, de hecho, es una espada de doble filo. Lo que quiero decir es que la educación puede usarse para bien o para el mal. Sabemos que hay demasiadas personas con sus maestrías y doctorados que, en lugar de ayudar, utilizan sus conocimientos para infligir dolor a otros. A veces incluso para matar a otras personas. Lo sabemos muy bien después de la violencia que ha estallado aquí en diciembre y de nuevo en mayo.

Esta es la razón por la cual la educación no se limita solo a la acumulación de conocimientos. Aquí en el JRS creemos que la educación consiste en cambiar nuestros corazones - en abrir nuestras mentes, nuestros corazones y nuestras almas a los demás -. Y el lenguaje, como los cursos de inglés que muchos de ustedes han tomado, es una hermosa oportunidad para ampliar nuestro horizonte mucho más: abrirnos para poder encontrarnos con muchas otras personas y descubrir la riqueza que el otro me ofrece. Por lo tanto, sí a la educación, pero a una educación que cambie nuestros corazones y nuestras vidas para mejor, que nos permita cambiar nuestras comunidades.

Ahora, tenemos unos hermosos diplomas preparados para ustedes que vamos a darles tras los discursos de las autoridades. Ustedes ya han visto muchos de estos en las graduaciones anteriores, pero hoy tenemos un nuevo nivel de diploma que vamos a otorgar a algunos de nuestros mejores estudiantes de inglés: Intermedio Plus.

Si bien estamos entusiasmados reconociendo este nuevo nivel, también confiamos en, muy pronto, entregar diplomas para nivel avanzado, y que este crecimiento puede continuar hasta los certificados universitarios aquí en Maban. A todos les gustaría eso ¿verdad?

Quiero terminar diciendo una última cosa muy importante, y se lo digo no solo a ustedes que se gradúan hoy, sino también a todos los invitados y autoridades aquí reunidos. A pesar de la violencia que se produjo entre la comunidad de acogida y la comunidad de refugiados en diciembre pasado, y de nuevo en mayo, a pesar de esta violencia, estas diferentes comunidades han logrado reunirse aquí en el Centro de Enseñanza Arrupe y estudiar juntos. No podemos olvidar ni  dejar que pase desapercibido que, incluso en la realidad de la violencia, aquí en Centro de Enseñanza Arrupe, los refugiados y los desplazados internos y los miembros de la comunidad de acogida, personas de diferentes tribus y de diferentes religiones, están juntas, están aprendiendo juntas en esta instalación. Para nosotros en el JRS esta realidad de convivencia y de comprensión, a pesar de la violencia, es un testimonio del tipo de paz que es posible incluso ahora, incluso a pesar de los desafíos a los que nos enfrentamos.

Por eso, estudiantes, hoy no solo celebramos el conocimiento adquirido, sino también el haberlo hecho uno al lado del otro, abriendo sus corazones como han aprendido. Celebramos no solo el conocimiento que tienen en sus cabezas, sino el conocimiento que tienen en sus corazones.
Con eso vuelvo a decir: gracias a todos nuestros honrados invitados. Y a nuestros estudiantes: ¡Felicitaciones! ¡Estamos muy orgullosos de ustedes! ¡Mahbrook!

- P. Patrick Gilger SJ