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Haidar Ibrahim, de 26 años, recibe terapia física básica y asesoramiento de refugiados que trabajan como consejeros de pares para el JRS. Cuando se le preguntó qué era lo que más echaba de menos de su casa en Nilo Azul, respondió: "Extraño mi vieja cama. Tenía ruedas para que pudieran sacarme y ver a mis hermanos y hermanas jugando. Aquí, estoy atrapado en la cama". (Angela Wells / Servicio Jesuita a Refugiados)

Maban, 19 de octubre de 2015 – Cuando las bombas empezaron a caer sobre las casas de cientos de miles de personas en Nilo Azul, Sudán, la gente salió huyendo con solo la ropa que llevaban puesta, dejando atrás el resto de sus posesiones mundanas. Para aquellos con condiciones médicas o psicológicas graves, tal evento resultó doblemente estresante.

Las personas con discapacidades se quedaron sin sus medicamentos y equipos vitales, mientras que los que ya sufrían de problemas psicológicos quedaron traumatizados de nuevo.

Haidar Ibrahim, de 26 años, padece una deformidad de la columna y está postrado en cama. Cuando se le preguntó lo que más echaba de menos de su casa en Nilo Azul, respondió: "Extraño mi vieja cama. Tenía ruedas para que pudieran sacarme y así poder ver a mis hermanos y hermanas jugando. Aquí, estoy atrapado en la cama".

Haidar recibe terapia física básica y el asesoramiento de refugiados que trabajan como terapeutas para el JRS. Formando a los líderes de la comunidad de refugiados para trabajar como asesores de sus semejantes en el campamento de refugiados de Doro, en Sudán del Sur, el JRS da repuesta a las necesidades de aquellos que más han sufrido el desplazamiento.

"Lo primero es estar cerca de la gente a la que sirvo. Es el paso previo antes de proporcionar cualquier tipo de asistencia. Nuestro servicio no se limita a ofrecer bienes materiales, sino que se trata de compartir y conversar con ellos. Solo entonces se sentirán en paz y seguros con nosotros. Yo les digo: 'Estoy aquí solo para estar con ustedes'", cuenta  Ganun, consejera de 30 años de edad, y refugiada de Nilo Azul, Sudán.

Cuidadores. El equipo psicosocial lo forman 12 consejeros locales, preparados para ofrecer asesoramiento básico y terapias físicas a personas con necesidades especiales, especialmente ancianos, viudas y discapacitados.

Estos asesores y asesoras derivan los casos médicos graves a Médicos Sin Fronteras (MSF) y a otras contrapartes para una atención más especializada. Por ejemplo, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) suministra prótesis a los amputados, mientras que Handicap International ofrece sillas de ruedas u otros equipos; por su parte, Save the Children asesora a los menores de edad y víctimas de violencia sexual y de género.

Este tipo de asistencia no solo ayuda a los pacientes, sino que también supone una importante descarga de trabajo para sus seres queridos que han asumido la responsabilidad de cuidar de ellos.

"Me preocupan mi padre y mi madre. No pueden ir a recoger leña, cuidar de mis hermanos o construir la nueva casa que necesitamos, porque siempre están cuidando de mí", dijo Haidar.

Del mismo modo, Apia, una madre sola de 30 años, no puede flexionar las rodillas, lo que le hace imposible caminar más de unos pocos minutos. Sus padres la pusieron a salvo a ella y a sus cinco hijos desde Nilo Azul a Sudán del Sur, y siguen cuidando a toda la familia.

Los consejeros locales del JRS tratan de aliviar algunas de estas presiones proporcionando terapias físicas, llevando a los pacientes a pasear y asesorándoles. A veces, aunque solo sea con visitas periódicas, estar con ellos y escucharlos es el servicio más valioso.

"Nuestro equipo psicosocial encarna la misión de acompañamiento del JRS, de permanecer cerca de los necesitados, aun cuando quizás no tengan una solución inmediata a sus problemas", dijo Pau Vidal SJ, director del proyecto del JRS en Maban.

Mediadores culturales. Además de responder a las condiciones actuales, el equipo trata de utilizar sus conocimientos culturales para prevenir partos inseguros y discapacidades posteriores de los bebés, tales como parálisis cerebral, otras parálisis o paraplejía.

El personal refugiado es más eficaz en la promoción de partos seguros y de una mejor atención de la salud porque saben cómo hablar a su comunidad sin dejar de ser sensibles a sus valores culturales.

Estos consejeros de pares del JRS también se acercan a las viudas, que viven marginadas y luchan por sobrevivir tras la muerte de sus maridos.

"Antes de llegar a algunas viudas, estas se habían aislado voluntariamente. Consideraban que nadie las quería. Les dijimos, 'ustedes no tienen por qué estar solas. Ustedes deben sentarse junto a otra gente y compartir. Pronto comenzaron a aceptar nuestro consejo y han empezado a forjar una comunidad entre ellas mismas", dijo Lydia, de 27 años, consejera local del JRS.

Además del aislamiento, las viudas en el campo de refugiados también carecen del apoyo necesario para sobrevivir y criar a sus hijos. A menudo venden sus raciones de alimentos con el fin de comprar otros insumos básicos para ellas, lo que hace que la comida no les llegue hasta final del mes. Rara vez pueden costear los libros y los uniformes que sus hijos necesitan para asistir a la escuela. El JRS trata de subsidiar algunos de sus gastos para ayudarles a vivir una vida más digna.

Desde el corazón. Cuando caminan por el campamento, estos consejeros saludan constantemente a los miembros de la comunidad, que los respetan por cómo se cuidan de que los más necesitados tengan un apoyo adicional.

"Empecé esto desde mi corazón. Algún día quiero ser experta en el trabajo con personas con discapacidad, con los excluidos de la sociedad. Hay que apoyarlos. Cuando estoy trabajando con ellos mi corazón se acelera. Realmente me preocupan y quiero que sean tratados como iguales. Rezo y pido a Dios todos los días para que Él me ayude a ayudarles", dijo Ganun.

"Mis habilidades me permitirán seguir ayudando a mi comunidad mucho después de que el JRS se vaya, ya sea en el campamento o en casa. Ahora tengo la oportunidad de forjar mi experticia y cambiar la vida de otros", dijo Lydia.

Angela Wells, responsable de comunicación del JRS África Oriental