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Leila, una maestra refugiada en la escuela de primaria del campamento de refugiados de Gendrassa, Maban, Sudán del Sur. El JRS prepara a los maestros en Maban, invirtiendo en la educación de una futura generación (Andrew Ash / Servicio Jesuita a Refugiados)
Maban, 29 de julio de 2015 - "La educación enseñará a los niños a traer la paz a través de las palabras y el diálogo", dice Leila, una maestra refugiada de 27 años, de Sudán, que ha dedicado su vida a promover la educación.

Durante décadas, los pueblos de Sudán y de Sudán del Sur han sufrido injusticias y conflictos porque las élites poderosas pusieron sus valiosos recursos naturales por encima de las vidas humanas.

"Cuando enseño, me siento feliz porque sé que mis alumnos sabrán cuáles son sus derechos", cuenta desde su casa en el campamento de refugiados de Gendrassa, Sudán del Sur.

El Servicio Jesuita a Refugiados trabaja en el condado de Maban, Alto Nilo, donde los refugiados de Sudán constituyen más de dos tercios de la población local. La comunidad de acogida está formada por muchos recién repatriados que hasta ahora habían vivido en el exilio, en Sudán, durante la segunda guerra civil y que al volver a su hogar se han encontrado con un gobierno local paralizado, incapaz de proporcionar los servicios básicos. Esto se da especialmente en la educación ya que las escuelas de secundaria se fueron cerrando durante 2014 y solo unas pocas reabrieron recientemente. Las escuelas públicas de primaria aún siguen luchando para ofrecer unos servicios mínimos.

La educación no sólo garantiza que estas nuevas generaciones adquieran los conocimientos que necesitan, sino que también infunden un sentido de normalidad entre los niños y esperanza entre sus comunidades. Y así sucede en Sudán del Sur, donde menos de la mitad de los niños están escolarizados y las tasas de analfabetismo se encuentran entre las más altas del mundo. Lo mismo ocurre con los 130.000 refugiados sudaneses que buscan asilo en Maban, Sudán del Sur.

El JRS invierte en los profesores que tratan de levantar una nueva generación de constructores de paz. El JRS ha puesto en marcha programas de formación de maestros, cursos de alfabetización en inglés para adultos y jóvenes, así como un jardín de infancia en Maban, tanto para los refugiados como para la comunidad de acogida.

Dar prioridad a la educación protegerá vidas hoy ayudando a construir un mañana más justo.

Angela Wells, responsable de comunicaciones del Servicio Jesuita a Refugiados en África Oriental