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via todas las campanas


Elizabeth con el equipo del JRS en Jordania. (JRS)

Ammán, 19 febrero 2018 – Llevada por su pasión por la cultura de Oriente Medio y la determinación de fomentar las relaciones a través del lenguaje, Elizabeth Woods ha tenido un impacto real en la vida de los refugiados a los que sirve en Jordania. Como Directora de Apoyo a Refugiados Urbanos del JRS Jordania, ella y su equipo gestionan un programa en el que se realizan visitas domiciliarias para proporcionar apoyo psicosocial, servicios de derivación y asistencia pecuniaria a refugiados urbanos de cualquier nacionalidad, así como a ciudadanos jordanos necesitados en Ammán.

"Se trata de apoyar las necesidades del cada vez mayor número de refugiados urbanos". Actualmente hay unos 1,4 millones de refugiados sirios en Jordania que están huyendo de la guerra civil, así como 400.000 iraquíes, 30.000 yemeníes, 3.800 sudaneses y 800 refugiados somalíes en situación de necesidad. Todos ellos se enfrentan a numerosos problemas y trabajamos para ayudarlos a lo largo del proceso".

Elizabeth encontró su pasión por la ayuda humanitaria cuando le ofrecieron unas prácticas de seis meses en el Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas (UNRWA) para los refugiados de Palestina. Allí, trabajó en la sede central sirviendo a los refugiados sirio-palestinos, brindando servicios de educación en emergencias a niñas y niños traumatizados. "Me abrió los ojos a las respuestas que se están dando a la crisis, lo que significan y cómo deberían estructurarse estas respuestas", dice Woods. Poco después de ese proyecto, Elizabeth se dio cuenta de que quería trabajar más cerca de las personas a las que estaba sirviendo y ser más práctica, lo que la llevó al JRS.

Gracias a estar en el JRS, Elizabeth pudo aprender y trabajar los diferentes aspectos de una ONG más pequeña y, al mismo tiempo, conocer y conectarse con la gente al hablar con fluidez el árabe. Su equipo ha pasado de dos personas a un equipo fuerte y diverso de nueve. Cada equipo de visitas domiciliarias está compuesto por hombres y mujeres de diferentes orígenes culturales, lo que permite crear lazos de confianza.

Enfocan las visitas domiciliarias diarias con un enfoque humanizado que les permite acompañar a los refugiados urbanos de una forma más personalizada. "Con las visitas domiciliarias, entramos realmente en los hogares, nos sentamos con ellos, les escuchamos, conocemos cuáles son sus necesidades y por lo que han pasado. Se habla de cualquier cosa que quieran, no presionamos a nadie ni hacemos preguntas intrusivas, escuchamos qué necesitan y qué tienen que decir". Elizabeth añade que no se trata de visitar hogares una sola vez y ya no regresar, sino que hacen un seguimiento continuo para asegurarse de que las familias estén atendidas.

Los refugiados urbanos se enfrentan a luchas cotidianas a las que el JRS trata de hacer frente. Elizabeth explica que "el 78% de los refugiados urbanos viven en ciudades y tienen que arreglárselas solos, a diferencia de los que se encuentran en campamentos que cuentan con más asistencia en cuanto a sus necesidades diarias. Faltan viviendas adecuadas, atención médica y educación. Hay una alta tasa de desempleo y los permisos de trabajo escasean, aparte de la retahíla de problemas sociales a los que los refugiados normalmente se enfrentan en la mayoría de los países: la exclusión por parte de los locales y la explotación". Luego saca a colación el tema del racismo que también sufren los refugiados urbanos en Ammán.

La fisonomía de los que provienen de Sudán, Sudán del Sur y Somalia es evidente para quienes les rodean, lo que a menudo desemboca en actitudes racistas por parte de la comunidad anfitriona. "Sufren problemas derivados del hecho de que la ayuda en Ammán se basa en la nacionalidad y no en la necesidad, por lo que el criterio de ayudar a las personas es discriminatorio y va en contra de los principios humanitarios", dice Elizabeth. Para combatir el racismo y otros asuntos, el equipo del JRS Jordania ofrece cursos de inglés y gestión psicosocial de casos acreditados por universidades jesuitas de los EE.UU., así como programas online, estipendios educativos para algunos, apoyo a solicitudes de becas, eventos comunitarios y apoyo psicosocial.

También trabajan para forjar vínculos dentro del propio equipo para ayudar mejor a los refugiados urbanos en Ammán. Elizabeth trabaja con ellos en sesiones de autoconocimiento, cuidado personal, obteniendo una mejor comprensión de cómo fomentar las relaciones, gestionar casos psicosociales y aprender a trabajar en un entorno de oficina. Elizabeth dice que está completamente comprometida con su equipo, trabaja en Jordania y mejora las vidas de los refugiados urbanos. "Quiero ser el enlace entre las culturas para mejorar las vidas de los refugiados ahora y mientras trabajan para mejorar su futuro".