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via todas las campanas

Sídney, 13 enero 2018 – Junghee vive en el centro de Sídney con su perro Boo, donde trabaja como voluntaria impartiendo clases de inglés en el Arrupe Place, el centro del Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) en Parramatta. Parramatta está a 23 kilómetros del centro de Sídney, pero a menudo se puede tardar una hora o más de una a la otra ciudad durante las horas de mayor densidad de tráfico.

Junghee enseña en Parramatta una vez por semana, y lo describe como "un compromiso muy, muy pequeño". Ella forma parte de un programa del JRS que ayuda a mujeres solicitantes de asilo a mejorar sus habilidades de conversación en inglés.

Si bien es cierto que la mejora de sus destrezas lingüísticas ayuda a estas mujeres a moverse mejor en las complejidades de su nuevo hogar australiano, la presencia y el acompañamiento que les ofrece alguien como Junghee van más allá de la simple mejora de sus capacidades.

El JRS en Australia apoya principalmente a los solicitantes de asilo que han llegado allí en barco, y que son objeto de las extremadamente duras restricciones impuestas por un gobierno que trata a todos los solicitantes de asilo que llegan en barco como "entradas ilegales". Estos solicitantes de asilo son continuamente demonizados por el gobierno y la prensa amarilla.


En ese contexto de desprecio y rechazo, Junghee ofrece una alternativa: "Lo primero que haces es hacer que se sientan bienvenidos, y partir de aquí todo fluye. Al sentirse bienvenidos... sacan todo el potencial que tienen". Cuando ve a un solicitante de asilo, Junghee no ve una "entrada ilegal ", sino una persona con sueños, esperanzas y potencial.
A aquellos que se sienten nerviosos o dudan sobre ofrecerse como voluntarios para ayudar a un refugiado, Junghee les recuerda una clásica frase australiana: "Inténtalo". #Do1Thing

 

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