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Bambari, 25 de julio de 2017 - Durante los últimos diez años, los niños de la República Centroafricana han crecido en el contexto de una guerra casi permanente. Han sido reclutados tanto por las diferentes milicias como por el ejército nacional sirviendo de carne de cañón en primera línea, obligados a luchar junto a unos u otros, a llevar a cabo las atrocidades impensables y a sufrir una violencia horrible. A pesar de la desmovilización general exigida por todas las autoridades internacionales, todavía hay miles de personas sometidas a los diversos grupos militares involucrados en los enfrentamientos. En este contexto, el conflicto armado se ha cobrado su infancia y les ha visto privado casi totalmente de sus derechos fundamentales.

Aunque, por desgracia, muchos de ellos han muerto asesinados, los que han sobrevivido arrastran cicatrices físicas y psicológicas por todo lo que pasaron. Sin educación ni formación, sin trabajo ni perspectivas de tenerlo, estos jóvenes son víctimas fáciles de caer en una vida de crimen y delincuencia. Sin olvidar que son los candidatos perfectos para el reclutamiento en las distintas fuerzas armadas. Son presa fácil para reclutadores sin escrúpulos a quienes no les cuesta nada convencerles para que empuñen las armas otra vez simplemente a cambio de una comida caliente. El riesgo es aún mayor cuando estos jóvenes han quedado separados de sus familias y viven en la calle.

La educación es un derecho para todos los niños y las niñas, incluso para los que están en fuerzas militares. Es la mejor oportunidad que tienen de encontrar alguna forma de vida normal en la comunidad. Dados los efectos negativos que han tenido las continuas crisis en el acceso a la educación, el sistema educativo público de la República Centroafricana no está en condiciones de proporcionar lo que los niños y niñas necesitan. Por lo tanto, es imperativo encontrar suficientes salidas para todos los niños de la comunidad, incluidos los que fueron soldados.

Ofrecer educación no es solo construir nuevas escuelas. También lo que se enseñe a los niños debe ser relevante para sus vidas y adecuarse a sus necesidades. Esto es extremadamente importante, no solo para los antiguos "veteranos", sino también para todas las niñas y niños afectados de una u otra forma por los continuos conflictos.

"Les Jeunes Espoirs de Demain" es un grupo de jóvenes ex combatientes que quieren darse una segunda oportunidad. Identificados y seleccionados por el JRS y UNICEF, estos jóvenes están ahora en la escuela, apoyados por el JRS. Están por voluntad propia, y algunos de ellos están bien dispuestos a aprender un oficio o profesión.

Hay ciertos denominadores comunes que caracterizan la experiencia de los niños que han participado activamente en los conflictos: la separación de la familia, las familias en su mayoría pobres y vulnerables, la salud precaria, la necesidad de ayuda específica, la educación y formación profesional, la participación activa de los niños.

Ahora viven en una casa que el JRS ha alquilado para ellos. Se organizan en grupos y asumen las reglas de la casa. Sin descuidar sus clases, son responsables de las tareas cotidianas (mantenimiento de la casa y del patio, de la cocina, del abastecimiento de agua, etc.). Un miembro del grupo es designado como el líder que ejerce el papel de moderador del grupo y actúa como intermediario con el JRS.

Se encuentran ante varios desafíos: el estado ruinoso de la cocina y los aseos, la falta de asistencia en la dieta y la falta de trabajo remunerado.
Al vivir como un equipo, muestran signos positivos de un retorno a una vida normal. Restablecer la confianza mutua con los demás es un objetivo fundamental en el que tosos se apoyan para salir adelante.

La experiencia militar de estos jóvenes, junto con el hecho de todo lo que han dejado atrás o perdido, constituyen problemas específicos al intentar recuperarse y volver a ser ellos mismos, adaptarse y, como resultado de ello, integrarse en la sociedad civil normal. Por lo tanto, es un verdadero placer, y lo decimos con orgullo, poder ver a estos jóvenes recuperar sus identidades.

Todos tienen un ferviente deseo de continuar su educación. Muchos expresan su pesar por todo lo que han perdido hasta ahora. Es por esta razón que nunca desaprovechan la oportunidad de mostrar su gratitud al JRS por haberles brindado la oportunidad de comenzar o de reiniciar su escolaridad.

No solo eso, sino que también desean comenzar a formarse para ciertos oficios. Como suelen decir: "Queremos ayudar al JRS a apoyarnos".

Por todas estas razones, creemos que es esencial que continuemos proporcionando nuestra ayuda a estos jóvenes en su búsqueda de una vida mejor y agradecemos en su nombre a todas aquellas personas de buena voluntad que están dispuestas a ayudar al JRS en este esfuerzo.

- Abbé Serge-Hubert BANGUI / JRS-RCA