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Unos niños haitianos se preparan para la ceremonia de inauguración de la escuela. (JRS USA)

Tilory, 18 de julio de 2017 - Muchos haitianos se han visto forzados a emigrar tanto dentro del propio país como a la vecina República Dominicana debido a desastres naturales como el terremoto de 2010 o a la pobreza extrema. Esta migración a menudo ha dado lugar a graves violaciones de derechos humanos: abuso de trabajadores, violencia sexual y de género, abuso de la infancia y trata de personas. Las niñas y los niños haitianos son particularmente vulnerables, y, a menudo, víctimas de la trata, obligados a trabajar como sirvientes domésticos, braceros o vendedores callejeros.

Este peligro es evidente en Tilory, una ciudad fronteriza de Haití. Allí, niñas y niños conocidos localmente como "restaveks" trabajan en el servicio doméstico donde a menudo son explotados y maltratados. Otros terminan mendigando en las calles de los pueblos fronterizos de la República Dominicana o Haití, totalmente vulnerables a la violencia. Y a esa vulnerabilidad se añade que Tilory se encuentra en una zona remota con carreteras sin pavimentar y apenas escuelas para todos los niños de la comunidad.

El JRS USA, con la misión de educar, servir y defender a los refugiados y otras personas desplazadas por la fuerza, utilizó un enfoque integral para reducir el sufrimiento de esta comunidad mediante oportunidades educativas y económicas. El JRS USA hizo esto gracias a la generosa contribución del Dr. Thaddeus Regulinski, construyendo una escuela, creando un centro de capacitación y asegurando el acceso a agua limpia.

La escuela, que tardó dos años en construirse, es un edificio de tres pisos con un total de 15 aulas y con capacidad para 510 estudiantes. También cuenta con paneles solares que proporcionan electricidad, permitiendo a la comunidad hacer uso del edificio día y noche.

El JRS USA también trabajó en la purificación del agua y en la reforestación de Tilory y comunidades vecinas. El JRS USA, junto con sus contrapartes en Haití y República Dominicana, ayudó a terminar un centro piloto de capacitación agrícola comunitaria, el sistema de riego intensivo, semilleros y actividades de plantación de árboles.

"La escuela es un legado vivo para sus hijos, y los hijos de sus hijos y para los hijos de estos", dijo el doctor Regulinski durante la ceremonia de apertura de la escuela el 26 de mayo.

Liana Tepperman, responsable del programa del JRS USA, dice que la comunidad de Tilory participó en la construcción de la escuela, y ahora tienen voz en la administración de la misma, en la selección de maestros y en asegurar que sus hijos reciban una educación de calidad. "El JRS, con el apoyo del Dr. Regulinski, solo les proporcionó la oportunidad. Ahora le corresponde a la comunidad dar el siguiente paso, y ya han expresado y demostrado un fuerte deseo de hacerlo", agregó Tepperman.

El JRS USA ha trabajado con contrapartes locales para atender las necesidades de los migrantes haitianos y apátridas de ascendencia haitiana durante más de 15 años, aprovechando la labor de protección de los refugiados llevada a cabo por los jesuitas de la República Dominicana y Haití durante los últimos 70 años. La apertura de la escuela es la culminación de este trabajo iniciado en respuesta al terremoto que causó la destrucción generalizada y el desplazamiento de los haitianos en 2010.

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