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La educación es fundamental para los refugiados en situaciones de emergencia y para aquellos que están relegados a vivir durante décadas confinados en campamentos o asentamientos informales. (Kristóf Hölvényi/JRS MENA)

Roma, 14 de junio de 2017 - El Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) y Entreculturas presentan en una rueda de prensa en Madrid la campaña "La educación abre el mundo", en la que se aboga por el acceso de los refugiados y desplazados de todo el planeta a la educación, un derecho fundamental que suele perderse como consecuencia del desplazamiento.

La educación es fundamental para los refugiados en situaciones de emergencia y para aquellos que están relegados a vivir durante décadas confinados en campamentos o asentamientos informales. Los entornos educativos proporcionan ambientes seguros y transformadores a niñas, niños y jóvenes refugiados. El estudio puede ampliar su imaginación y sus intereses, a pesar de todas las limitaciones físicas en que viven. La educación abre un mundo de posibilidades en el que los jóvenes pueden soñar y esperar un futuro mejor y utilizar sus dones y habilidades a fin de construir ese futuro para ellos y sus comunidades.

En la actualidad, más de 75 millones de niñas, niños y jóvenes desplazados se han visto afectados por emergencias y crisis prolongadas. Al perder el acceso a la educación, estos jóvenes quedan más vulnerables a la explotación y al abuso, incluida la violencia de género, el reclutamiento en grupos armados, el trabajo infantil y el matrimonio forzado. Las escuelas proporcionan la estabilidad que necesitan para mitigar las consecuencias de las pérdidas, el miedo, el estrés y la violencia propias de los tiempos de crisis.

"Si se les dan los recursos, las niñas y los niños refugiados salen adelante. Probablemente como consecuencia de las situaciones por las que han pasado, ven la educación como una salida", dice Mirreille Twayigira, que sobrevivió al genocidio en Ruanda y a la guerra en la República Democrática del Congo antes de ponerse a salvo en el campamento de refugiados de Dzaleka, Malawi. Esta mujer perdió a toda su familia y se encontraba gravemente desnutrida al llegar a Dzaleka. Sin embargo, Mirreille pudo matricularse en una escuela financiada por el JRS, y prosperó: terminó la escuela secundaria como uno de los seis mejores estudiantes del país y obtuvo una beca para continuar su educación en China. Aprendió mandarín, y finalmente se graduó de la escuela de medicina en China el verano pasado. Mirreille ya ha regresado a Malawi y está ayudando a otros refugiados como ella.

La historia de Mirreille es excepcional, pero lamentablemente también es una excepción. Las barreras que los refugiados y otras personas desplazadas enfrentan al intentar acceder a la educación van desde las políticas estatales y las prácticas sociales hasta la xenofobia en las comunidades de acogida. A nivel global, menos del 50% de todos los refugiados tienen acceso a la educación primaria. Ese número se reduce al 25% para la educación secundaria, y cae al 1% para la educación superior.

El JRS y Entreculturas quieren transformar esta realidad global. Es necesario garantizar una educación gratuita y de calidad a todas las niñas, los niños y jóvenes que se han visto obligados a abandonar sus hogares por conflictos, persecuciones y otras lacras - desastres ambientales, comercio de armas, desigualdad en el desarrollo -  que padece nuestro planeta.

El acceso a una educación de calidad puede ayudar a los refugiados a desarrollar su propio potencial y, a su vez, contribuir al crecimiento, fortalecimiento y estabilidad de sus comunidades.
La educación es una fuerza motriz para el cambio social y la inclusión. Puede ayudar a superar los muros de los prejuicios, del odio y de las ideologías que dividen el mundo y fomentar el desarrollo de sociedades más cohesionadas.

"La comida, la vivienda y los medicamentos son muy importantes, pero no son suficientes. Los refugiados también necesitan educación, porque son los líderes de mañana", dicen Mirreille.

Esta campaña forma parte de otra más amplia, la Iniciativa Global de Educación (IGE), un componente clave de la respuesta del JRS, cuyo objetivo es duplicar la cifra de personas atendidas por nuestros proyectos a más de 240.000 y recoger 35 millones de dólares para 2020.