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Yaounde, 29 de junio de 2016 - En 2003, refugiados de la República Centroafricana (RCA) comenzaron a huir a Camerún para escapar de la violencia entre las facciones armadas que estaban saqueando y quemando pueblos enteros, secuestrando y asesinando a miles de personas durante los mismos. Aproximadamente 90.000 civiles de la RCA huyeron a Camerún durante ese período, y fueron recibidos en unos 300 pueblos. La mayoría llegó tras haberlo perdido todo. 

Sin embargo, cuando la violencia en la República Centroafricana se intensificó en 2014, otras 140.000 personas huyeron hacia Camerún para escapar de las atrocidades. Ante tan ingente número de individuos buscando refugio, la ONU creó siete asentamientos para refugiados en el este de Camerún para ayudar a acomodar a estas personas; sin embargo, muchas todavía viven en aldeas o en asentamientos informales. 

En la actualidad, el Servicio Jesuita a Refugiados dirige cinco escuelas en el este de Camerún (en Kette y Boubara) que acogen a más de 3.300 estudiantes. Se trata tanto refugiados como de cameruneses. Al proporcionar servicios a ambos grupos, el JRS ayuda a facilitar la integración y se asegura de que no se cree una brecha en la comunidad. 

El JRS, además de brindar acceso a la educación, tiene tres objetivos añadidos: 1) apoyar la calidad de la enseñanza mediante la capacitación docente y el apoyo a los maestros; 2) sensibilizar a los estudiantes sobre la importancia de la educación; y 3) aumentar la participación de los padres y de la comunidad local en los programas escolares. El JRS confía ampliar su labor a nuevos asentamientos en los próximos años.