via todas las campanas
Afganistán: Ampliando las oportunidades de educación para las niñas Camboya: Srey Puth crea cambio a través de la educación Chad: la historia de Grace - atreviéndose a soñar Chad: Promover la educación de las niñas a través del teatro Chad: nos arrebataron nuestro país Etiopía: bailarinas que llevan el ritmo a sus vidas en el exilio Etiopía: la educación promueve la autosuficiencia La historia de Halwo - Mi tierra es suya Italia: Educar a un refugiado, 'Dejad que los niños sean niños' Líbano: xenofobia contra los sirios en las escuelas públicas Malawi: Los estudiantes de secundaria de Dzaleka compiten en las Olimpiadas nacionales de matemáticas, mirando al futuro Malawi: el largo viaje de una refugiada hasta convertirse en doctora Malawi: La formación profesional proporciona independencia Malawi: las mujeres refugiadas como líderes de la comunidad Sudán del Sur: de Niños Perdidos a líderes Uganda: una incipiente estrella del rap aboga por un mundo que acoja a los refugiados Uganda: bocetos, colores, patrones, y una nueva vida EE.UU.: Una gira de conciertos en beneficio de la educación de los refugiados EE.UU.: La educación superior y la formación profesional son la llave para mejorar la vida de los refugiados EE.UU.: La gira Lampedusa apoyará la educación para los refugiados de todo el mundo VÍDEO: Día Mundial del Refugiado 2016 -- mentes abiertas, liberando todo el potencial Oriente Medio: contra todo pronóstico Día Mundial de los Refugiados en África Occidental: aprendiendo a avanzar


Un estudiante congoleño prepara sus clases en Johannesburgo, Sudáfrica (Giulio D'ercole / Servicio Jesuita a Refugiados).

Johannesburgo, 23 de junio de 2016 - El conflicto, la guerra y la persecución expulsa a la gente de sus hogares, a menudo, solo con lo puesto y cualquier otra posesión que pudieron recoger antes de huir. Consciente de estos desafíos, el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) en África del Sur garantiza que la educación siga siendo una parte esencial de la reconstrucción de la vida de las personas desplazadas y ha sido testigo de cómo la educación, de una manera irrefutable, aprovecha potencialidades.

Los refugiados y los solicitantes de asilo en todo el mundo dejan atrás sus hogares, familias y países, no por voluntad propia. Luego, se ven obligados a comenzar una nueva vida, a tratar de seguir con una educación interrumpida, a obtener unos ingresos para alimentar a sus familias y, demasiado a menudo, a comenzar a reconstruir una vida que, de repente, tuvieron que abandonar al huir de sus hogares.

Este proceso de reconstrucción es difícil. Con barreras a la hora de remendar, puntada a puntada, sus vidas, los refugiados y los solicitantes de asilo a menudo se enfrentan con obstáculos burocráticos y la xenofobia institucional y comunitaria que dificulta aún más sus luchas socioeconómicas. La educación ha permitido a refugiados y solicitantes de asilo ver más allá de su propia condición de desplazados y darse cuenta de su potencial para obtener un empleo, poner en marcha negocios innovadores e impactar positivamente en sus comunidades.

El JRS en África del Sur trabaja tanto en campamentos como en entornos urbanos. En  áreas urbanas como Luanda (Angola) y Pretoria y Johannesburgo (Sudáfrica), el JRS trabaja en favor del acceso de los refugiados a la educación. En el campamento de Tongogara, en Zimbabue, y en el de Dzaleka, en Malaui, la educación ha sido utilizada por los refugiados no solo para mejorar sus vidas, sino la del resto de su comunidad.

En Sudáfrica a veces son los mismos funcionarios dentro de las escuelas o en cargos de la administración pública quienes ponen trabas a los refugiados. La ignorancia y las actitudes negativas hacia todos los refugiados y migrantes impiden la entrada en las escuelas a los niños.

Roza Abdirahman Hassen, una solicitante de asilo de Etiopía, fue testigo de ello de primera mano. Roza quiso matricular a uno de sus hijos en la escuela pública de primaria del barrio de Kensington, en Johannesburgo. Uno de los administradores de la escuela le aseguró que el organismo de administración de las escuelas provinciales, el Departamento de Educación de Gauteng, multaría al colegio con 5.000 rands (337 dólares), si registraban al niño con un permiso de solicitante de asilo, y que por ello su solicitud fue rechazada.

Esto, sin embargo, era una violación de la ley nacional. Bajo la ley sudafricana, los hijos de refugiados y solicitantes de asilo tienen todo el derecho a acceder a la educación en escuelas públicas, así que el JRS intervino. En una conversación cortés, pero directa, el JRS informó a la escuela del derecho del niño a acceder a la educación, mientras que informaba a Roza de su responsabilidad a la hora de asegurar que la documentación del niño estuviera siempre actualizada de manera que no pudieran ser motivo de una interrupción en la educación. Hoy, al hijo de Roza le está yendo bien en la escuela de Kensington.

La situación es más difícil en Angola, según informó el Relator Especial de la ONU para los migrantes, a raíz de una reciente visita de diez días al país. El Relator Especial constató que la "Circular de Execução Permanente", un decreto de mayo de 2011 que suspendía la inscripción de los niños nacidos de padres extranjeros en Angola, nunca había sido derogada. El Relator Especial explicó las consecuencias de esto: "La inscripción del nacimiento es fundamental para la protección de los niños migrantes y evita la apatridia. No documentar la existencia legal de una persona impide el disfrute efectivo de una serie de derechos humanos, incluido el acceso a la educación y la atención sanitaria". Conscientes de cómo esto impide el acceso a la educación, el JRS en Angola ha hecho una petición al gobierno, abogando claramente por la derogación de esta medida administrativa.

En los pocos casos en que los hijos de los migrantes que cruzaron la frontera - incluyendo los hijos de refugiados y solicitantes de asilo – registran los partos de sus hijos, los certificados de nacimiento indican que los padres son extranjeros, algo que aprovechan empleadores o funcionarios para discriminar a los migrantes.

Nuestro trabajo en educación en los campos de refugiados de Malaui y Zimbabue es más formal. El JRS ha asumido un papel central en la construcción y administración de las escuelas que sirven tanto a los refugiados como a las comunidades locales. Con 550 estudiantes, la escuela secundaria de Saint Michael garantiza que las niñas y los niños, tanto los que viven en el campo de refugiados de Tongogara como los locales zimbabuenses de las comunidades vecinas no tengan que andar grandes distancias hasta la escuela. Las adiciones recientes incluyen una biblioteca, un laboratorio de ciencias, una sala de profesores y tres aulas más para los grados de primero a cuarto.

Con unos 24.000 refugiados en el campamento de de Dzaleka (Malaui) - más del doble de la población de Tongogara -, el programa educativo del JRS en Malaui va aún más allá. El JRS es responsable de ejecutar todos los programas educativos desde la primera infancia hasta la enseñanza superior, pasando por la formación profesional. Con cerca de 6.300 niños escolarizados - 5.100, en primaria, 800 en secundaria, y 364 en preescolar – el JRS ha sido responsable de la construcción de todas las escuelas y de la ampliación y contratación de maestros de la comunidad local malauí, así como refugiados voluntarios.

Este Día Mundial del Refugiado, 20 de junio de 2016, el JRS hace un llamamiento a todos los refugiados y a las comunidades de acogida para que se comprometan con la educación como un medio importante para "abrir mentalidades y aprovechar potencialidades". Ya sea mediante una activa incidencia pública en favor de los refugiados urbanos o mediante la enseñanza en las escuelas de los campamentos, el JRS en África del Sur ha sido pionera ofreciendo esperanza y oportunidades a los refugiados a través de la educación.

--Gushwell Brooks, responsable de incidencia pública y comunicaciones del JRS en África del Sur