via todas las campanas


De izquierda a derecha: la Dra. Carolyn Woo, presidenta de Catholic Relief Services de EE.UU.; el P. Thomas H. Smolich SJ, director internacional del JRS; Geralyn Sheehan, directora de Peace Corps en Colombia; y Nicole Perone, estudiante de la Universidad de Yale, hablan en la mesa redonda sobre el papel de la mujer en la Iglesia. (Giulio D'Ercole / Servicio Jesuita a Refugiados)

Ciudad del Vaticano, 8 de marzo de 2016 -- En la Casina de Pío IV, en el corazón del Vaticano, un grupo de valientes mujeres hicieron oír sus voces, con motivo del Día Internacional de la Mujer, en el acto Voices of Faith organizado conjuntamente por la Fundación Fidel Götz y el Servicio Jesuita a Refugiados. El tema del evento, "La Misericordia requiere valentía", surge del Año Jubilar de la Misericordia y del llamamiento del Papa Francisco para que los creyentes transformen la piedad en una realidad concreta en oposición a una idea abstracta.

La primera sesión del acto, moderado por la productora del programa de noticias de la CBS, 60 Minutes, Magalie Laguerre-Wilkinson se centró en las "Voces de la fe de todo el mundo".

Historias de mujeres. La Dra. Katarina Kruhonja, de Croacia, cofundadora del Centro para la Paz, la No Violencia y los Derechos Humanos, abrió el evento hablando de la paz y la reconciliación a partir de sus experiencias en la guerra de Croacia. Dando paso al evento, dijo: "¡Pasemos la palabra a todas esas mujeres cuyas voces siguen sin ser escuchadas, cuyo sufrimiento no se reconoce y cuyo potencial sigue siendo ignorado!"

La Hna. Mary Doris, que trabaja en la Siena House, un albergue para madres y bebés sin hogar en el barrio del Bronx de Nueva York, siguió hablando del poder de la oración y del servicio. Las mujeres, dice, pueden ayudar a otras mujeres a salir de una situación de dependencia y desesperación y entrar a una situación de independencia y autoestima. "La misericordia, para mí, es el deseo de amar y servir a los demás", dijo.

Laguerre-Wilkinson presentó a continuación a Cecilia Flores-Oebanda, ex presa política en las Filipinas y fundadora del Visayan Forum, que trabaja para poner fin a la esclavitud moderna. Estuvo encarcelada cuatro años por su lucha contra el régimen del dictador filipino Ferdinand Marcos. En prisión, dio a luz a sus dos hijos y fue allí donde comenzó a criar a su familia.

"Es muy difícil encontrar misericordia en mi corazón. ¿Cómo puedo perdonar u olvidar? Pero después de pasar tiempo con las mujeres sobrevivientes en mi centro, aprendí a perdonar. No se puede tener piedad si no tienes valor... La libertad significa elegir: elegir hacer algo, elegir luchar, elegir hacer la diferencia y les invitó a ser parte de esto", dijo.

Merci, una refugiada de la República Democrática del Congo en el campamento de Dzaleka, Malawi, es una mujer que eligió luchar. Después de seguir los programas de educación superior online del Servicio Jesuita a Refugiados / Jesuit Commons: Educación Superior en los Márgenes, fue reubicada en Canadá. Dice que el programa le ayudó a saber cómo comunicar eficazmente sus ideas y a servir a su comunidad.

Judy Onyango y Caroline Kimeu, de Kenia, son dos mujeres que también defendieron sus derechos a través de la educación. Ambas dejaron a sus familias en la adolescencia huyendo del matrimonio precoz para poder seguir con su educación y para tener la posibilidad de un futuro mejor. Ambas se abrieron camino para conseguir educación. Onyango ahora se dedica a su máster MBA y trabaja con una organización de apoyo para ayudar a que otras jóvenes puedan acceder a la educación.

"A las niñas no se les sirve la educación en bandeja de plata. No es tan fácil. ¡Tienes que luchar!", dice Onyango.

En el panel, junto a Onyango y Kimeu estuvo el P. M. C. George Menamparampil sdb (salesiano), que trabaja contra el matrimonio infantil en la India. "No tienes que darles todo a las mujeres, solo hay que ayudarlas a llegar hasta el primer peldaño de la escalera, y desde allí, ellas ya subirán por sí mismas", dijo el P. Menamparampil.

Sabriye Tenberken, que ha vivido con ceguera desde los nueve años, nadie le ha servido nunca nada en bandeja de plata, sino que ha elegido utilizar su discapacidad para fomentar el potencial de otras mujeres desfavorecidas, ayudándolas a ayudarse a sí mismas y a sus comunidades. Ella y Paul Kronenberg, cofundadores de Kanthari y Braille sin Fronteras, hablaron de su labor. Han capacitado a 141 mujeres, visionarias sociales, para que lleven a cabo proyectos sociales, sostenibles y locales que ahora llegan a más de 12.000 personas.

"Nuestras (visionarias) necesitan ser conscientes que pueden asumir desafíos, que pueden levantarse y que pueden transformar la culpa y la necesidad del perdón en empoderamiento y agradecimiento", explicó Tenberken.

Las mujeres y la Iglesia. Tras estos memorables discursos, el P. Thomas H. Smolich SJ, director internacional del JRS, moderó un panel de mujeres católicas que hablaron sobre el papel directo de la mujer en la Iglesia. El papel de la mujer en la Iglesia a menudo se ha mantenido al margen, considerándolas como "trabajadoras invitadas, más que miembros de la familia", dijo la Dra. Carolyn Woo, presidenta y directora general de Catholic Relief Services de los EE.UU. 

"Llegará el día en que la gente - las mujeres - dejarán de llamar a la puerta de la Iglesia. Estamos llamando en este momento, y nuestro interés no es por el interés de las mujeres, sino por el de la Iglesia".

La generación actual quizás no llegue a ver los resultados de los esfuerzos para la potenciación de las mujeres en la Iglesia; sin embargo, eso no quiere decir que no deban seguir con sus esfuerzos.

"Quizás nosotras no lleguemos a ver los frutos de nuestro trabajo, pero eso no significa que dejemos de llamar a la puerta. Tenemos que seguir regando las semillas, abonando la tierra, porque las mujeres en la Iglesia son una especie en peligro de extinción", dijo Nicole Perone, estudiante de la Universidad de Yale.

Perone continuó señalando que el Consejo Pontificio para los Laicos y el Consejo Pontificio para la Familia son dos espacios en los que deben estar representadas las mujeres.

"Las mujeres no solo tienen que estar en puestos de liderazgo, sino que ese liderazgo debe ser visible... Cuando decimos 'todos son bienvenidos', ¿queremos decir realmente que todos son bienvenidos a este lugar? Una mujer puede ser presidenta de los EE.UU., la primera ministra de su país, directora general de una empresa reconocida en el Fortune 500. Ellas pueden estar arriba de cualquier sector secular, ¿por qué es la Iglesia la última frontera?"

Gayatri Lobo Gajiwala, profesora de inglés procedente de la India, creció en un hogar interconfesional, y Petra Dankova, hermana en formación, y defensora de la justicia social, de la República Checa, dicen que para empoderar a las mujeres, la Iglesia debe primero acogerlas. Geralyn Sheehan, directora del Peace Corps en Colombia, coincide en que las mujeres son clave para sostener los intereses de la Iglesia.

"Cuando pienso en los desafíos que enfrenta la Iglesia – mutilación genital femenina, trata, etc. - veo que el blanco de muchos de esos desafíos son las mujeres... Por lo tanto, las soluciones tienen que venir de las mujeres".

El P. Smolich clausuró el evento con gratitud, agradeciendo a todas las participantes haber tenido valor no solo por mostrar la concreción de la piedad, sino también por compartir sus historias de misericordia.

- Jacquelyn Pavilon, coordinadora internacional de comunicación del JRS