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Aline Bala, de la República Democrática del Congo, se ha convertido en la primera mujer facilitadora del programa del JRS - JC:HEM en Dzaleka (Chantal Götz)

Dzaleka, 16 de febrero de 2016 - Menos del uno por ciento de los refugiados tienen acceso a la educación superior, y este porcentaje es aún más bajo para las mujeres refugiadas. Desde 2010, el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS), junto con Jesuit Commons: Educación Superior en los Márgenes (JC:HEM), ha estado ofreciendo educación superior a los refugiados del campamento de Dzaleka, en Malawi. El inicio de 2016 marcó un capítulo sin precedentes en estos programas: por primera vez, la mitad de las inscripciones al curso de Salud Comunitaria eran mujeres jóvenes.

El curso de salud comunitaria de JRS - JC:HEM y otros Módulos de Formación de para el Servicio Comunitario (CSLTs, por sus siglas en inglés) tienen como objetivo fomentar futuros líderes de la comunidad. Debido al continuo crecimiento de la población del campamento, hay una necesidad creciente de que los miembros de la comunidad participen en la mejora de las condiciones de salud en lo que respecta a las habilidades en primeros auxilios, alimentación, saneamientos e higiene. El curso de Salud Comunitaria, de nueve meses, dirigido por la Dra. Janet Quillian, de la Universidad de Seattle, se divide en seis meses de trabajo en el aula y tres meses de práctica en la comunidad del campamento.

Irambona Swema Gyslaine, una estudiante del curso de Salud Comunitaria, tiene planes para compartir con la comunidad lo aprendido:

"Mi plan es iniciar un proyecto de concienciación para que la gente sepa más acerca de la salud, compartir conocimientos con los que no tienen la oportunidad de formar parte de este programa y ayudar a cambiar sus actitudes para mejorar los problemas de salud y saneamiento", dijo ella.

Gift Thomas, de 20 años, se vio obligado a huir de Ruanda con su familia a los cuatro años. También está matriculado actualmente en el curso de Salud Comunitaria y tiene planes similares a los de Irambona.

"La vida de un refugiado es difícil, pero el JRS me ha ayudado inmensamente proporcionándome una educación gratuita para que pueda cumplir mi objetivo de convertirme en agente comunitario de primeros auxilios. Ahora tengo una valiosa habilidad para contribuir a mi comunidad y llevar a cabo mi misión de educar a la gente, formarla y darles el conocimiento adecuado que les ayude tanto a ellos como a la comunidad", explicó Thomas.

Además de recibir una educación, las jóvenes, en particular, se benefician de una mayor sensación de empoderamiento en sus comunidades. Las mujeres no solo están inscritas en los cursos, sino que también asumen posiciones de liderazgo. Aline Bala, refugiada de la República Democrática del Congo (RDC) desde 2010, había estudiado enfermería durante cinco años en la Universidad de Lubumbashi, en la RDC, antes de huir a Dzaleka. Tras completar los módulos CSLT de protección de la infancia y participación, se ha convertido en la primera facilitadora del programa del JRS - JC:HEM en Dzaleka.

Debido al elevado número de candidatos cualificados para el curso, este se tuvo que dividir en dos líneas. El JRS cree que la educación da a los refugiados las herramientas para mejorar sus comunidades y tiene la esperanza de que, finalmente, les ayude a reconstruir aquellas comunidades de las que proceden.

- Adaptado de un artículo escrito por Robert Kabale Mbanda, Hugo Hivanove Mpenzi y Joseph Kabila Bahulule