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El obispo Adwok saluda a las familias del campamento de refugiados de Doro, Maban (Servicio Jesuita a Refugiados).
Maban, 11 de diciembre de 2014 – En una visita a la región afectada por el conflicto de Sudán del Sur, el obispo Daniel Adwok subrayó cuán importante es la educación y la hospitalidad para los refugiados que viven en el distrito fronterizo de Maban.

En su primera visita en más de cuatro años, el obispo auxiliar de la Archidiócesis Católica de Jartum, Sudán, pasó unos días intensivos reuniéndose con funcionarios públicos, representantes de las parroquias y de los refugiados. Tanto los refugiados como los miembros de la comunidad de acogida le dieron una calurosa bienvenida.

"Hoy, ustedes están aquí en esta tierra, en el exilio, pero el pueblo de Maban [Alto Nilo] puede recordar que no hace mucho tiempo eran ellos los que tuvieron que huir hacia el norte o hacia Etiopía en busca de un lugar más seguro. Así que la verdadera hospitalidad es muy importante", dijo el obispo Adwok ante un grupo de refugiados y de representantes de las parroquias.

Antes de su separación de Sudán, la gente de Maban fue acogida a lo largo de la frontera. Los papeles se han invertido, y ahora es Maban quien acoge a más de 130.000 refugiados del estado del Nilo Azul, en Sudán. El Obispo Adwok, que dedicó parte del tiempo a visitar los proyectos de Servicio Jesuita a Refugiados (JRS), subrayó la importancia de satisfacer tanto las necesidades de los refugiados como las de la comunidad anfitriona y de fomentar un entorno acogedor.

"Es muy importante para el JRS ser un puente entre los refugiados y la comunidad de acogida. También les pido que sean firmes defensores de las necesidades de los refugiados. He estado con ellos; he escuchado su clamor, y este no puede quedar sin ser atendido", añadió el obispo.

Durante su visita a los programas del JRS de formación de docentes y de inglés para adultos, que se ofrecen a la comunidad de acogida, el obispo animó a los estudiantes a aprovechar esta oportunidad para aprender más y así servir mejor a su gente.

Las palabras del obispo, que pasó la tarde en el campamento de refugiados de Doro compartiendo las alegrías y penas de los refugiados sudaneses, reflejan las del Padre General de la Compañía de Jesús, Adolfo Nicolás SJ. En su intervención en un acto organizado en Roma para conmemorar el trigésimo cuarto aniversario de la fundación del JRS, el P. Nicolás enfatizó la centralidad de la hospitalidad hacia los refugiados.

"Nuestra manera de entender las cosas reconoce la afirmación de que todos tenemos que ser bienvenidos, no por ser miembros de una familia, una raza o una comunidad de fe en concreto, sino simplemente porque somos seres humanos que merecen acogida y respeto".

Este llamamiento a recibir a los refugiados y a ser defensores activos de sus necesidades es una réplica del papel vital que la Iglesia católica desempeñó durante los largos años de guerra en Sudán del Sur, tal y como reflejó John Ashworth en su reciente libro The Voice of the Voiceless (La voz de los sin voz). En tiempos de guerra y destrucción, la voz de la Iglesia puede llegar a ser una fuente de consuelo para los que sufren y ayuda a llamar la atención internacional sobre los que, sin ella, serían conflictos olvidados.

A pesar de haber sido evacuados en dos ocasiones durante 2014, debido a la inseguridad, el equipo del JRS sobre el terreno espera contribuir a construir la paz y la estabilidad, a profundizar su compromiso con los refugiados y los miembros de la comunidad de acogida en Maban en el camino hacia un futuro más digno. La reciente visita del obispo Adwok ha sido un alegre recordatorio de que los líderes de la Iglesia permanecen con su gente a las verdes y a las maduras, incluso pidiéndoles ir un poco más allá y convertirse en verdaderos faros de la hospitalidad.

Pau Vidal SJ, director del proyecto del JRS en Maban