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Miembros de la comunidad local en la Ciudad Vieja de Homs se reúnen en la residencia de los jesuitas, donde se ha rehabilitado uno de los 18 pozos comunales. La apertura de los pozos se celebró con una modesta ceremonia litúrgica, concelebrada por los líderes religiosos de las comunidades musulmana y cristiana.
Homs, 16 de enero de 2015 - Desde que se firmara el alto el fuego en la Ciudad Vieja de Homs a principios de 2014, esta ciudad ya no aparece en los titulares que llegan de Siria. Recuperar y restaurar la Ciudad Vieja para que vuelva a ser lo que fue llevará años de trabajo. Mientras tanto, los que han podido ya han regresado a sus hogares para tratar de reconstruir lo destruido y recuperar sus bienes.

Empezando poco a poco, el JRS, en cooperación con las comunidades locales, ha rehabilitado 18 pozos - dos de los cuales se encuentran en las áreas rurales de Homs - para abastecer a los residentes de agua potable. Hace un mes, los pozos se abrieron oficialmente y fueron bendecidos en una modesta ceremonia en la que también participaron jeques locales y sacerdotes que viven en la Ciudad Vieja de Homs. En total, los pozos proporcionan agua a más de 9.600 personas.

"Este proyecto es una muestra de la voluntad del pueblo sirio, incluso en este momento de gran sufrimiento, de cruzar las denominadas líneas de división entre las comunidades con el fin de compartir un recurso tan vital. Es una pequeña pero poderosa señal de esperanza ver a algunos de los líderes locales de Homs rezando juntos y públicamente expresando su deseo de compartir un recurso tan preciado con todos los miembros de la comunidad, independientemente de su origen", dice un miembro del personal del JRS que trabaja en el proyecto.

El de Homs durante los últimos dos años fue un amargo conflicto y la magnitud de destrucción, terrible. La demografía de la ciudad quedó alterada drásticamente de acuerdo con las tendencias sectarias debido al éxodo de personas huyeron de Homs a otras zonas del país o cruzando las fronteras hacia los estados vecinos.

Aunque desde entonces ya no hay combates, y están más o menos limitados a la zona de Al Waer donde los actores gubernamentales y no estatales siguen luchando, las condiciones de vida en Homs siguen siendo graves.

"Hay tal escasez de agua, electricidad, gasóleo, gasolina y gas que la vida cotidiana se ha vuelto increíblemente difícil. Muchas familias que a duras penas salían adelante y que sobrevivieron a la guerra, ahora están haciendo las maletas y abandonando Homs porque ya no pueden sobrevivir a tanta escasez", dice Ziad Hilal SJ, director del proyecto en Homs.

"Tenemos una crisis de agua no solo en la Ciudad Vieja de Homs, sino en toda la ciudad. Hay largas horas sin electricidad, acompañados por la falta de combustible para el funcionamiento de los motores de las bombas de agua; es decir, el agua no llega a la ciudad durante dos o tres días".

La rehabilitación de los pozos se identificó como una necesidad urgente cuando terminó el asedio al Viejo Homs y los residentes pudieron regresar. No solo se trata de abastecer de agua potable, sino de aliviar la presión sobre las familias que padecen dificultades y de preservar la dignidad de las personas cuando lo han perdido casi todo.

Usted puede apoyar el trabajo del JRS aquí.

Zerene Haddad, responsable regional de advocacy y comunicación