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Una joven en la fila de la cocina de campaña del JRS en Damasco.
Beirut, 1 de octubre de 2014 - La crisis humanitaria en dos de las tres principales ciudades de Siria ha empeorado dramáticamente en los últimos dos meses, advierten los equipos del Servicio Jesuita a Refugiados sobre el terreno.

Damasco. La capital del país ha sufrido un terrible aumento de la violencia entre fuerzas rebeldes y gubernamentales. Esto ha provocado oleadas de desplazamientos desde el barrio periférico de Jobar al suburbio de Dwelaa, donde se encuentran los centros del JRS. Los problemas de seguridad - aumento de disparos aleatorios y de ataques con mortero - obligaron al personal a cerrar los centros varias veces durante el último mes. En este momento, los centros del JRS están abiertos, distribuyendo alimentos, ofreciendo clases de repaso y servicios psicosociales, pero los cierres eventuales se han convertido en la norma.

"La situación en Damasco es muy impredecible en estos momentos, sobre todo en las áreas donde tenemos nuestros centros. Tenemos que adaptarnos al día a día. Hacemos todo lo que podemos para ayudar a los necesitados, pero es una situación muy precaria", dijo el director regional del JRS, Nawras Sammour SJ.

Alepo. Más al norte, cerca de la frontera turca, los habitantes de Alepo viven con un miedo permanente, atrapados entre facciones rebeldes, el Frente Islámico y las fuerzas gubernamentales. Las bombonas de gas son la nueva arma elegida por los rebeldes. Rellenadas de residuos como chatarra, las disparan contra zonas civiles controladas por el gobierno en la zona oeste del centro de la ciudad de Alepo, son similares a los barriles-bomba utilizados por las fuerzas del gobierno contra la población civil en el este de Alepo. Ninguna de estas armas es de precisión y, más veces que menos, caen sobre zonas civiles densamente pobladas, causando graves daños y muertes.

La población de Alepo (incluyendo los suburbios) se ha reducido de cuatro millones en 2011 a unos dos millones en la actualidad. Sin embargo, estos dos millones de personas se hacinan en el lado occidental de la ciudad, bajo control del gobierno y sin riesgo de ataques aéreos. En el lado oriental de la ciudad, la guerra se libra en tierra y desde el aire, dejando a la gente a merced de una muerte casi segura.

Para hacerlo aún más peligroso, la semana pasada, los EE.UU. pusieron en su punto de mira las zonas rurales de Alepo y la ciudad de Idlib, a unos 50 km. de distancia. Muchos residentes temen que los militantes del Estado Islámico (EI) se escondan entre la población civil, y que los ataques de los EE.UU. inflijan más sufrimiento a las comunidades locales.

Mientras que los residentes en las áreas del centro de la ciudad de Alepo, controlada por el gobierno, tienen acceso al agua de la administración municipal una vez por semana, los que viven fuera de estas zonas han estado sin agua durante casi siete semanas. Además, han sufrido continuos cortes de electricidad. Solo quienes cuentan con generadores y sistemas de bombeo han podido disponer de luz y agua fuera de las zonas controladas por el gobierno; y con la escasez de combustible y su encarecimiento, la cifra se va reduciendo rápidamente.

HomsHoms ha sido una de las ciudades "más tranquilas" en Siria en las últimas semanas. Sin embargo, un doble ataque suicida el primero de octubre contra una escuela de primaria en el centro de la ciudad dejó más de 40 niños muertos y decenas de heridos. La escuela está situada a un kilómetro del centro Al Moukhales del JRS, y muchos de los usuarios envían a sus hijos a esa escuela.

Hablando con Sami*, un voluntario del JRS, nos dijo que "parece que hasta ahora no hay nadie que conozcamos que haya resultado herido o muerto; hemos tenido mucha suerte. Pero estamos de luto por todos aquellos niños que fueron asesinados; vivimos cada día con miedo. ¿Cuándo terminará esta violencia?".

El JRS ha rehabilitado 18 pozos en la ciudad vieja de Homs para abastecer de agua potable a 8.000 personas. Los equipos también han podido perforar un pozo en el pueblo vecino de Mskaneh, garantizando el suministro de agua a esta pequeña población.

Otras actividades del JRS se han seguido desarrollando normalmente en la zona, incluyendo el servicio de una cocina de campaña para 700 personas al día en la ciudad vieja de Homs y la prestación de servicios educativos y psicosociales.

Otras áreas de Siria. En la norteña ciudad kurda de Kobane, miles de civiles huyen hacia Turquía temiendo el avance de los militantes del EI y de los bombardeos de Kobane por parte de EE.UU. La agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR) se prepara para el desplazamiento de más de 400.000 personas hacia Turquía. Más de 40.000 habían huido hasta el 19 de septiembre. Fuentes sobre el terreno creen que la gente comenzará a huir de la ciudad de Raqqa, bajo control del EI, en el norte de Siria y que irán hacia Hama, una ciudad entre Alepo y Homs.

En Siria, los equipos del JRS proporcionan asistencia humanitaria de emergencia a las personas más vulnerables: actividades educativas y psicosociales; suministro de alimentos y artículos no alimentarios, apoyo al alquiler, y servicios sanitarios básicos (incluyendo una clínica y la derivación de pacientes). En total, el JRS está ayudando a unas 300.000 personas en Damasco, Alepo y Homs.