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Una mujer de Alepo hace ganchillo como parte de un proyecto de artesanías, que le permitirá obtener unos ingresos. (Foto de Servicio Jesuita a Refugiados, Alepo)
Siria, 13 de octubre de 2014 – Durante los años de lucha contra el apartheid en Sudáfrica, la frase "si golpeas a una mujer, te toparás con una roca" fue popularizada por la creciente participación de estas en la lucha. En Siria, el papel de la mujer ha sido menos agresivo, pero no menos importante.

En toda la retahíla de capas étnicas, religiosas y socioeconómicas que conforman la población de Siria, las mujeres han respondido al conflicto de mil formas distintas. Su participación en diferentes ámbitos apunta sutilmente a un florecimiento de una nueva dinámica social que se ha producido como resultado de la conmoción causada por la guerra.

Desde hace tiempo, una de las preocupaciones en Siria ha sido la escasez de ONG internacionales presentes físicamente en el país. Eso ha llevado a que sean las organizaciones y redes de la sociedad civil local las que lideren una gran parte de la respuesta humanitaria, prestando servicios esenciales que normalmente proporcionan el Estado o las ONG internacionales. La importancia de las mujeres en este trabajo, ya sea como distribuidoras o como beneficiarias de la ayuda humanitaria, ha sido fundamental para garantizar que esta asistencia llegue a las comunidades marginadas.

El conflicto ha provocado un cambio notable en las dinámicas sociales que permanecieron inmutables durante décadas. Llevadas por la pura necesidad, las mujeres sirias se han transformado en agentes de cambio.

"Nuestras vidas eran muy predecibles antes de estos últimos tres años. Todas sabíamos el principio, la mitad y el final de nuestras historias. Entonces llegó el conflicto, y la trayectoria de nuestras vidas se alteró para siempre", dice Anisa*, una traductora siria de 40 años y profesora de inglés que participa activamente con una organización local que ofrece ayuda de emergencia a más de 10.000 familias desplazadas al mes en Alepo.

"Antes no tenía ninguna motivación. No me involucraba con la comunidad. Ahora conozco Alepo y a sus habitantes como nunca lo había hecho. Esta interacción forzosa con gente que, de no ser así, jamás habría conocido ha cambiado toda mi perspectiva".

Entrar en la fuerza laboral. La gran mayoría de los nueve millones de sirios necesitados son desplazados; las mujeres de las familias desplazadas han experimentado un cambio completo de los roles tradicionales dentro de sus estructuras familiares y comunitarias. Con la pérdida de los modelos de rol masculino en el hogar, las mujeres, a menudo las de las comunidades más pobres, se han convertido en el sostén de la familia.

Para las mujeres de las zonas rurales que viven de la agricultura de subsistencia, el desplazamiento a las zonas urbanas las ha dejado no solo sin sus medios de supervivencia diaria, sino también en un contexto totalmente nuevo donde sus habilidades no son suficientes para garantizar la supervivencia. El hacinamiento y la falta de privacidad son habituales. Esto también genera muchos problemas de protección para las mujeres y los niños.

"Estamos viendo que las mujeres se involucran en actividades en las que nunca las habíamos visto. Venden frutas o verduras en la calle. Algunas hornean y venden pan cuando pueden comprar harina; otras se ofrecen para limpiar casas. Deben ser creativas para ganarse la vida. Ahora tienen una enorme responsabilidad", dice Nishat*, una trabajadora del JRS en Siria.

Los proyectos de medios de subsistencia han tenido una gran demanda al tratar de ofrecer una alternativa de ingresos mediante el aprovechamiento de las habilidades que las mujeres ya dominan: coser, hacer punto, ganchillo, fabricar jabón, cocinar y hornear pan. Todos los bienes se adquieren y venden localmente, y todos los beneficios van directamente a las mujeres.

Educación. Uno de los problemas más acuciantes es el impacto de la guerra en las niñas y niños sirios, que conforman un cuarenta por ciento de la población. Según la agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR), el cincuenta por ciento de los refugiados registrados en los países vecinos son niños y niñas. Estas cifras son preocupantes y las agencias humanitarias ya hablan de una "generación perdida" de niñas y niños sirios.

Dentro de Siria, muchas niños y niños llevan sin escuela dos o tres años. En áreas donde los colegios aún funcionan, muchos padres temen enviar a sus hijos a la escuela debido a los ataques indiscriminados contra áreas civiles, como escuelas, perpetrados por las partes en conflicto.

En la mayoría de las iniciativas humanitarias, la educación no se ve como una parte integral de la respuesta de emergencia. Sin embargo, en vista del aumento de los conflictos prolongados, más ONG están cambiando su enfoque y ven la educación como parte de cualquier respuesta de emergencia, en lugar de otorgarle un papel estrictamente de desarrollo.

Apoyo psicosocial. Para ayudar a paliar estas tensiones, el modelo de centros materno-infantiles se ha aplicado en Siria, de manera que madres e hijos asisten al mismo centro a la vez, si bien se separan para participar en actividades diferentes. Las madres reciben formación sobre cómo ayudar a sus hijos a superar sus traumas.

Por ejemplo, el centro psicosocial del Servicio Jesuita a Refugiados en Alepo adopta un modelo parecido en colaboración con organizaciones vecinales. Estas clases tienen como objetivo dotar a las madres de técnicas para animar a sus hijos a aprender, incluso si pasan la mayor parte de su tiempo en casa.

Lamentablemente, debido a la limitación de recursos, un personal desbordado y una ingente cifra de niñas y niños necesitados, el tiempo dedicado a cada niño o niña en los centros de educación no formal es insuficiente si se compara con el sistema de educación pública formal.

Por eso, las madres son esenciales para fomentar el autoaprendizaje en casa, ya que muchas de ellas son las figuras dominantes en el hogar. Al permitir que las madres mejoren sus habilidades de alfabetización, el desarrollo de los niños sigue avanzando.

Otra de las funciones de apoyo psicosocial es hacer frente a los problemas de violencia doméstica. "Nos encontramos que en familias con las que trabajamos hay porcentajes importantes de abuso, ya sea por parte del esposo, del padre o de los hermanos contra las mujeres. Las mujeres creen que no pueden protegerse a sí mismas, y en algunos casos la presión psicológica, las han llevado a autolesionarse".

Los grupos de apoyo han jugado un papel importante ofreciendo a las mujeres apoyo psicológico, lo que les da la confianza y la capacidad de enfrentarse y hablar de temas polémicos con otras en situaciones similares. Crean un lenguaje mediante el cual pueden expresar sus opiniones y sentimientos basados en las técnicas del teatro interactivo. Estas sesiones proporcionan a las mujeres la oportunidad de dejar de lado las emociones negativas y la angustia interna.

Salud e higiene. Las altas tasas de analfabetismo implican que las mujeres desconozcan temas básicos, aunque cruciales, sobre qué precauciones de salud e higiene deben tomar en situaciones de precariedad. Antes de la intensificación del conflicto, estas mujeres podían confiar en un sistema de salud amplio y gratuito.

Sin embargo, con el sistema sanitario sirio al borde del colapso un eslabón vital en sus vidas se está perdiendo. Las organizaciones locales están interviniendo para llenar este vacío proporcionando servicios directos en clínicas o centros médicos, a la vez que aseguran que las mujeres estén bien informadas sobre higiene básica, riesgos potenciales y disponibilidad de la asistencia sanitaria profesional.

Sin la participación de las mujeres, el impacto de las campañas de concienciación sobre poliomielitis, sarampión, embarazos, leishmaniasis, cólera, etc., sería, en el mejor de los casos, muy limitado. Las mujeres son responsables de la preparación de los alimentos y del suministro, de los problemas de salud femeninos y del cuidado de los niños en el hogar. Ofrecer a las mujeres un mayor conocimiento sobre la salud y la higiene las prepara para crear ambientes más salubres para sus hijos, a pesar del deterioro del sistema de salud pública.

Las mujeres como líderes. Aunque el desarrollo de los acontecimientos ha llevado a un cambio en los roles de género en la sociedad, no ha sido una reforma total. En las zonas donde las fuerzas conservadoras han obtenido el control, la independencia de las mujeres se ha reducido.

Con la excepción de unas pocas, las mujeres por lo general no han cogido las armas en el conflicto; sin embargo, se han llevado la peor parte de la guerra ya sea física, psicológica o materialmente.

La importancia de las mujeres en la resistencia a la lógica de la guerra que en la actualidad amenaza con ahogar Siria es innegable. Las mujeres que han participado en los esfuerzos humanitarios de una u otra forma deben participar activamente en cualquier posible reinicio de un proceso de paz. Su compromiso de sobrevivir a la guerra de una manera no violenta las destaca como defensoras de una sociedad inclusiva.

Zerene Haddad
Servicio Jesuita a Refugiados, Oriente Medio y África del Norte