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Estudiantes inscritos en Módulos de Enseñanza al Servicio de la Comunidad, en Ammán, Jordania, trabajan en grupo en el aula. Después de completar el curso de 6 meses, piensan en completar módulos de especialización en turismo, medicina, organizaciones no gubernamentales y derecho (Abdulrahman Masri / Jesuit Refugee Service)
Ammán, 31 de octubre de 2013 – Mientras la guerra en Siria llega a su trigésimo mes, sin un final a la vista, la respuesta del Servicio Jesuita a Refugiados ha seguido evolucionando, pasando de la asistencia de emergencia a un fortalecimiento de la prestación de servicios a largo plazo. El número de refugiados sirios en Jordania ya llega a 500.000 y la preparación de estas comunidades para el futuro se ha convertido en una prioridad.

La idea de ofrecer educación superior a distancia a los refugiados parecía una ilusión. Pero la reciente graduación del primer grupo de estudiantes refugiados en Kenia y Malawi ha sido un acicate para mejorar los servicios en Jordania; parece claro que alimentos y vivienda no bastan para ofrecer a los refugiados un futuro.

El programa de educación superior online, gestionado por el JRS y Jesuit Commons: Educación Superior en los Márgenes (JC:HEM), proporciona ambas cosas. Ofrece la oportunidad de recuperar la sensación de normalidad en las vidas de los refugiados, y a su vez ofrece la oportunidad de crecer intelectualmente y mejorar la posibilidades para llegar a ser económicamente autosuficientes.

El proyecto de Medio Oriente se ideó originalmente para los refugiados iraquíes en Alepo en 2011; sin embargo, tuvo que ser suspendido el año siguiente por el deterioro de la seguridad. A pesar de que los cursos de Alepo se abrieron sólo para 12 meses, muchos de sus antiguos alumnos están ya colaborando con sus comunidades dentro y fuera de Siria, como trabajadores de proyectos del JRS, profesores y como miembros activos de la sociedad civil.

Contagio del conocimiento. Con tantos y tantos refugiados llegando al país, el JRS abrió finalmente el programa en Ammán en julio pasado, y fue un éxito inmediato.

"En un principio, sólo lo anunciamos en el centro de educación del JRS, pero la noticia se extendió rápidamente entre las diversas comunidades de refugiados por el boca a boca y, al final, fueron muchas las personas que participaron en el proceso de selección", cuenta Katie Merriman que ayudó a poner en marcha el proyecto.

Los estudiantes siguen cursos de seis meses, conocidos como Módulos de Enseñanza al Servicio de la Comunidad (CSLT, por sus siglas en inglés). Posteriormente, se espera que algunos estudiantes sigan y cursen alguna de las diplomaturas de la Regis University de los EE.UU.

El primer curso CSLT en Ammán es de traducción del inglés en respuesta a una amplia encuesta realizada entre miembros de las comunidades siria, iraquí, sudanesa y somalí, atendidas por el JRS en Ammán. El plan de estudios fue desarrollado por los facilitadores sobre el terreno, bajo la supervisión del profesor Bennet Lindauer, de la Regis University.

El grupo de estudiantes seleccionados se caracteriza por su diversidad: una mezcla de hombres y mujeres de entre 17 y 50 años. Proceden de Iraq, Siria, Sudán, Somalia, Palestina y el Chad, cada uno con su propia historia de vida.

Huda tuvo que abandonar Damasco cuando estaba a punto de empezar la universidad. Ahmed, de Iraq, vive con su familia en Jordania desde hace varios años a la espera del reasentamiento.

"Esta formación ayuda a los refugiados a salir adelante, a seguir construyendo su futuro desde donde están ahora", dice Katie .
El curso tiene como objetivo desarrollar habilidades que los estudiantes puedan utilizar directamente. También quiere fomentar su autoconfianza y sus habilidades de liderazgo, ayudándoles a participar activamente en sus comunidades, ya sea como refugiados o cuando estén de vuelta en casa.

Tras un curso intensivo de inglés, los alumnos seguirán módulos de especialización en turismo, medicina, organizaciones no gubernamentales y derecho. Durante cada uno de estos módulos los estudiantes conocerán profesionales en activo de estos sectores. Esto les permitirá construir una red de contactos profesionales y adquirir experiencia práctica.

"Puedo estar en contacto con otros servicios de apoyo y tener más medios para contar a la gente en qué situación vivimos y en qué condiciones", dijo Samer, un sirio que trabaja en un hospital que ofrece atención médica a los refugiados en Amman.

"Voy a poder ayudar a los recién llegados de Sudán en los trámites a seguir tan pronto lleguen a Jordania. ¡Cuanto más competente sea, mejor les podré ayudar!", dijo Haroun, un estudiante sudanés cuya comunidad se enfrenta a grandes dificultades en Jordania.

Permitir que los refugiados puedan contribuir es esencial para promover la integración y puedan ponerse al servicio de su nueva comunidad. Ofrecer educación superior es una forma de aprovechar la energía profesional e intelectual de las personas obligadas a huir de sus hogares. El éxito puede significar sociedades más estables y abiertas en el futuro.

Helene Sergeant, responsable de comunicación del JRS Jordania