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El P. Ziad habla de la lucha y la resiliencia de los afectados por el conflicto sirio durante el evento celebrado con motivo del Día Mundial del Refugiado 2013 por el Servicio Jesuita a Refugiados Internacional en Roma, Italia (Molly Mullen/JRS).
Discurso de Hilal Ziad SJ
Discurso de Hilal Ziad SJ
Roma, 26 de septiembre de 2013 – El director de proyectos en Siria del Servicio Jesuita a Refugiados recibió el premio en nombre de la comunidad jesuita en Homs por su trabajo en defensa de los derechos humanos de la población afectada por la guerra civil y por el compromiso de los sacerdotes como cristianos en la adversidad.

El premio, otorgado por la Fundación Stephanus, fue entregado al sacerdote jesuita Hilal Ziad SJ en una ceremonia realizada en la Universidad San Jorge de Teología de Frankfurt el pasado sábado. La fundación alemana, asociada con la Sociedad Internacional para los Derechos Humanos (SIDH), se distingue por su compromiso con los oprimidos y perseguidos en el mundo. La comunidad jesuita en Homs fue la quinta beneficiaria del premio.

Hablando ante los congregados en la ceremonia de entrega del premio, el P. Ziad agradeció a la Fundación Stephanus su generoso apoyo, tanto en términos de concienciación sobre la situación en Siria, como por el premio en metálico de 5.000 euros para el trabajo del Servicio Jesuita a Refugiados. También hizo hincapié en la importancia del trabajo del JRS en Homs con cristianos y musulmanes, y lo describió como una prueba de que "una voz pacífica es más fuerte que el ruido de las armas" y que "la vida es más fuerte que la muerte"...

Según el P. Ziad, la guerra ha tenido un coste terrible para los sirios hasta el punto de que vivir con "el caos y la destrucción" se ha convertido en normal. Sólo los niños siguen soñando, los adultos "están perdidos en sus pesadillas".

Ruego del Papa. El jesuita, que vive en Homs, habló de la vigilia de oración y del llamamiento del Santo Padre para la unidad en Siria, destacando su referencia a la responsabilidad de cada persona con sus semejantes.

"No es porque Dios o la historia nos vayan a juzgar que debemos detener la violencia y el odio, sino porque mi existencia no tiene sentido sin la existencia de mi prójimo, independientemente de su nacionalidad, creencia religiosa u origen étnico", dijo el P. Ziad.

"Nuestra misión con el Servicio Jesuita a Refugiados muestra que estamos unidos a todas las demás organizaciones humanitarias, y que respondemos a las solicitudes de la Iglesia, a las del Santo Padre y a las de nuestro Padre General [de la Compañía de Jesús] que nos pidió cruzar las fronteras para servir a las personas oprimidas o abandonadas".

Después de la presentación, el P. Ziad celebró la misa con el Dr. Christian Troll - sacerdote jesuita y profesor emérito de la Universidad San Jorge de Teología en Frankfurt - y participó en un debate sobre la situación de los cristianos en Oriente Medio.