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Abu Feras*, sus hijos y sobrinos viven en el refugio de Naameh, Líbano. A pesar de que sus condiciones de vida distan de ser las ideales, dice que al menos sus hijos están a salvo aquí. Su hijo mayor murió en un fuego cruzado en Siria, y eso le impulsó a llevar el resto de su familia a un lugar seguro en el Líbano. (JRS / Don Doll)
Beirut, 12 de julio de 2013 - La pequeña ciudad de Naameh, conocida por las tensiones religiosas y los brotes de violencia, no parece un lugar en el que los refugiados puedan instalarse. Sin embargo, se ha convertido recientemente en el hogar de 50 familias sirias (unas 300 personas) que se han refugiado en una escuela abandonada.

Mohsin*, un libanés que vive en Naameh, dice que se sintió conmovido al ver a tantas familias sirias durmiendo en las calles dentro y fuera de esta ciudad a menos de 20 kilómetros al sur de Beirut en la carretera costera.

"Las mujeres también estaban involucradas en actividades inseguras para conseguir un poco de dinero con que mantener a sus hijos", dijo.

Difíciles condiciones de vidas. Junto con un amigo, Mohsin solicitó a la municipalidad local que abriera la escuela abandonada de Naameh para albergar a las familias sirias. Explicó que no fue una tarea fácil, pero al final el municipio aceptó. A pesar de la aprobación municipal, de vez en cuando llega la policía y les dice que no pueden tener personas viviendo en la escuela.

La escuela es de dos pisos y cuenta con unas instalaciones de baño básicas, área de lavandería y servicios de cocina. Hay cuatro grandes fogones de gas y las familias se turnan para cocinar durante todo el día. Hay una familia por aula, pero en algunos casos las habitaciones están divididas por una manta colgada.

El JRS comenzó a prestar ayuda material - alimentación, ropa, hornillos y kits de higiene - en el refugio en enero pasado. Sin embargo, hay una necesidad urgente de mejorar las condiciones de vida: conseguir que la luz llegue de forma regular, atender médicamente las enfermedades crónicas y asegurar que los más de 150 niños que viven en el refugio reciban apoyo educativo.

La pérdida de un hijo. Abu Feras*, un hombre que vive en el refugio y que perdió a su hijo de 15 años, habló de su calvario personal. Con los niños sentados a su alrededor, explica la historia desgarradora de la muerte de su hijo mayor en un fuego cruzado, su funeral, y el miedo que empujó a la familia a huir de Siria.

Abrumados por la emoción, todos derramaban lágrimas cuando dijo que su único deseo para el futuro era llevar a sus hijos de vuelta a casa y verlos crecer con seguridad y en paz.

"Los padres de las familia sirias hicieron lo único que podían hacer para proteger a sus hijos: escapar de la violencia. Ahora está en nuestras manos apoyarles y asegurar el futuro de sus hijos mediante la educación", dijo Peter Balleis SJ, director internacional del JRS, durante su reciente viaje al Líbano.

El JRS Líbano está llevando a cabo el Programa de Aprendizaje Acelerado (ALP) en las zonas en las que trabaja. El ALP está diseñado para ayudar a los estudiantes sirios en francés, inglés, matemáticas y otras materias, para que puedan entrar en el sistema escolar público en el nuevo año académico.

La situación de los refugiados sirios en el Líbano es grave. El número de refugiados registrados oficialmente por la agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR) es de más de 400.000, aunque el gobierno estima que casi un millón de sirios se encuentran en el país.

El JRS trabaja en cinco localidades del Líbano, ofreciendo apoyo a los sirios en aquellas zonas donde no hay otras ONG. Usted puede apoyar el trabajo de JRS en el Líbano aquí.

Zerene Haddad, responsable de comunicación del JRS en Oriente Medio y África del Norte

* Los nombres fueron cambiados por razones de seguridad