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Unas familias se reúnen en uno de los centros del JRS en Damasco como una forma de proporcionarse mutuamente un cierto grado de apoyo psicosocial (Zerene Haddad / JRS)
Beirut, 3 de mayo de 2013 - La oportunidad de disfrutar de un momento de paz y tranquilidad ha desaparecido casi por completo en Damasco. Mientras se intensifica la violencia en esta ciudad de 4.000 años de historia, y con los artículos de uso cotidiano escaseando cada vez más, resulta difícil disfrutar de las cosas sencillas de la vida, y más aún de una comida familiar.

Consciente de ello, el equipo del JRS en Damasco organiza las 'mañanas familiares’ dos veces al mes en la casa San Alberto Hurtado, en el barrio de Bab Touma.

"Las familias tienen la oportunidad de reunirse y compartir un lugar tranquilo durante unas horas", dice Fouad Nakhla SJ, director del proyecto del JRS en Damasco.

Unas ocho o diez familias desplazadas de Somalia, Sudán, Iraq y Congo son invitadas a pasar unas horas juntas. Ninguna de ellas puede salir de Siria, por una razón u otra. Aquí tienen la posibilidad de interactuar con otras en un espacio tranquilo y seguro. También los voluntarios organizan juegos para sus hijos y las familias preparan sus platos y comparten una comida sencilla.

"Compartir el pan juntos es algo intrínseco a nuestra cultura. Compartir una comida es algo con lo que todos pueden identificarse y encontrar consuelo", dice el P. Nakhla.

Nada*, una voluntaria que ayuda en las mañanas familiares del JRS, estaba profundamente conmovida por su sentimiento de alegría, a pesar de todo el sufrimiento: la pérdida de sus hogares, de sus recuerdos, de sus seres queridos y esperanzas.

Siguen juntos como familia y tienen la firme voluntad de ayudar a los demás a superar estas dificultades. Por un momento, vivimos [en la casa San Alberto Hurtado] la idea de que el futuro que soñamos para Siria era posible", dice Nada.

Zerene Haddad, responsable de comunicación del JRS en Oriente Medio y África del Norte 

Los equipos del JRS en Damasco también proporcionan ayuda de emergencia, educación y  actividades psicosociales a más de 1.000 familias desplazadas en la capital y sus alrededores. Para apoyar el trabajo del JRS en Siria clique aquí