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Refugiados sirios apoyados por el JRS en Biblos, Líbano. (Peter Balleis SJ/JRS)

Beirut, 29 de abril 2013 - El camino a la aldea libanesa de Kafar Zabad es angosto, con socavones y hondos charcos a cada paso. Antaño un pueblo tranquilo del valle de la Bekaa, junto a la frontera con Siria, Kafar Zabad ahora es el hogar de 150 familias sirias que han huido de la violencia en su país.

En la última gasolinera antes de la aldea, un niño nos pide que le llevemos. Sube al coche y se presenta como Abdulhakim de Siria y nos habla despreocupado. 

Abdulhakim dice tener 15 años de edad – parece más joven - y vivir en Kafar Zabad, en casa de su primo. "Mis padres están todavía en Siria. Somos propietarios de una finca en las afueras de Damasco. Un día yo estaba fuera, y un proyectil cayó a menos de 50 metros de mí. Me salvé porque todo salió volando por encima de mi cabeza. Entonces decidí que ya no podía vivir así. Así que me fui, con mi hermano mayor, y aquí estamos, en el Líbano".

Con la prolongación del conflicto sirio, el valle de la Bekaa se ha convertido en el hogar de decenas de miles de refugiados. Se calcula que para mayo de 2013, hasta 500.000 refugiados sirios habrán llegado a este país, nada menos que el 12,5% de la población del Líbano.

Aunque hay muchas ONG trabajando con refugiados sirios en el Líbano, su presencia es imperceptible en las áreas consideradas inseguras, como Kafar Zabad. A finales del pasado año, el JRS evaluó las necesidades en diferentes lugares de Beirut y del valle de la Bekaa y optó por centrarse en los lugares donde los sirios apenas estaban recibiendo asistencia.

En noviembre de 2012, cuando el JRS llevó a cabo su evaluación en Kafar Zabad, había 30 familias sirias en la aldea; en febrero de 2013 ya eran 150. El JRS comenzó a trabajar en Kafar Zabad, en Beirut y en la turística Jbeil - la antigua Byblos – a donde han llegado unas 200 familias sirias necesitadas de apoyo.

Un equipo del JRS, formado principalmente por refugiados sirios que viven en el Líbano, distribuye suministros de emergencia y hace visitas domiciliarias. Sally es la coordinadora del JRS en Kafar Zabad. Hace un seguimiento de las nuevas familias, evalúa sus necesidades y distribuye colchones, mantas, kits de higiene y cestas de alimentos.

Sally tenía planes diferentes. Cuando huyó de Damasco con su madre y sus hermanos y llegó al Líbano, encontró un trabajo de ensueño en una línea aérea regional; sin embargo, recibió una llamada telefónica diciéndole que su permiso de trabajo había sido denegado. La aerolínea ya no podía emplearla. Esta es una historia común entre los sirios que buscan trabajo en otros países árabes.

"Yo dependía de este trabajo. Entonces conocí a un médico compatriota que me habló de las familias sirias que viven aquí en una situación desesperada", dice Sally. "Publiqué algo en un grupo de Facebook por los sirios en el Líbano; una cosa llevó a otra, y así es como me puse en contacto con el JRS."

Nuestro joven amigo Abdulhakim encontró trabajo en una tienda de informática, donde gana 80.000 liras libanesas (algo menos de 40 euros) a la semana. "Por supuesto que quiero para ir a la escuela – dice – pero no hay ninguna donde pueda ir. He oído que alguien va a abrir una para refugiados sirios en Kafar Zabad. Me gustaría ir allí."

El idioma es un obstáculo para la escolarización de los niños sirios en el Líbano. El sistema educativo libanés es en francés o en inglés; el sirio, en árabe. El JRS ha puesto en marcha, este marzo, un programa de seis meses de aprendizaje acelerado de lengua (ALP) para 130 niños y niñas sirios en Kafar Zabad. 

Los maestros sirios y libaneses preparados tendrán como objetivo formar rápidamente a los estudiantes en inglés, francés y matemáticas para que puedan asistir a las escuelas libanesas en el nuevo año académico. Si tiene éxito, el programa se replicará en otras áreas.

Como sus compañeros en Siria, el equipo en el Líbano está formado por personas de diferentes credos, que quieren servir a los necesitados y que se sienten atraídos por la ética del JRS. Abed Moubayed, director adjunto del proyecto, llegó al Líbano desde Alepo, donde ayudó a coordinar la asistencia de emergencia inicial del JRS en 2012.

Cuando se vio obligado a abandonar su país, Abed trajo consigo no sólo su valiosa experiencia, sino también el espíritu inimitable del equipo del JRS en Siria. Él no es el único: "Es increíble ver que más de la mitad de nuestro equipo principal en el Líbano tenía relación con Deir Vartan [el centro del JRS, ahora destruido] en Alepo. Todos trabajamos, fuimos voluntarios e estudiamos allí. Ese espíritu especial de Deir Vartan nos ha impregnado y está aquí con nosotros, en el Líbano."    

Zerene Haddad, responsable de comunicación del JRS Oriente Medio 

Este artículo fue publicado en la última edición de Servir. Clique aquí para leer más.