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Preparando la comida en la cocina de campaña, los equipos del JRS pueden ofrecer hasta 16.000 comidas al día para los desplazados en Alepo, Siria (Sedki Al Imam, Avo Kaprealian/JRS)
Beirut, 8 de abril de 2013 - Miles de personas que viven en el barrio predominantemente kurdo de Sheikh Maqsoud (Alepo) fueron desplazados la semana pasada después de que se recrudeciera la violencia en esta ciudad norteña.

Según Mahdi*, un miembro del equipo de extensión del JRS en Alepo, muchos residentes kurdos han regresado a sus pueblos de origen fuera de la ciudad, y los cristianos han huido a otras zonas cristianas de Alepo. Sin embargo, Mahdi expresó una preocupación especial por el destino de aquellos que no tienen un lugar familiar o seguro a donde ir.

"Nos encontramos con unas 300 personas en un parque, que habían huido de Sheikh Maqsoud. Por suerte no tenían heridas físicas. Les estamos dando kits de higiene y nuestra cocina de campaña les proporciona comida caliente todos los días", dice Mahdi.

"Aunque la primavera ha llegado y la necesidad de alojar a las personas desplazadas en refugios con calefacción ya no es tan urgente, ahora lo que escasea son colchones y tiendas de campaña. En lugar de dormir en los edificios públicos, muchas personas prefieren pernoctar en los parques porque es más mullido".

La cocina de campaña del JRS prepara 16.000 comidas calientes al día, que se distribuyen a mezquitas, escuelas-refugio, edificios públicos y a personas desplazadas que no tienen los medios para cocinar.

"Ahora estamos en condiciones de preparar 300 comidas de forma rápida. Intentar responder con premura es lo menos que podemos hacer".

La situación se agrava. Este último desplazamiento ocurre en un momento en que la situación en Alepo sigue deteriorándose. Las redes eléctricas y de telecomunicaciones no funcionaron durante la mayor parte de la semana pasada, complicando aún más el suministro de la ayuda humanitaria vital. El suministro de agua en la mayoría del área urbana también se ha reducido drásticamente, y en algunos casos se cortó por completo.

"Es como si viviéramos en una prisión al aire libre", dice Lamis*,  un voluntario del JRS, refiriéndose a los habitantes de Alepo.

Aparte, la última devaluación de la libra siria, de 87 por un dólar a 115, probablemente provoque aumentos más drásticos en la inflación. Según el personal del JRS, el año pasado la inflación en Alepo llegó al 300 por cien. Estos nuevos aumentos de precios hundirán aún más en la pobreza a la gente corriente siria.

A pesar de estas difíciles condiciones y el duro impacto del conflicto en las vidas de los civiles, el JRS continúa proporcionando asistencia alimentaria de emergencia y materiales, así como apoyo educativo y psicosocial.

Apoye el trabajo del JRS en Siria aquí.

Zerene Haddad, responsable de comunicación del JRS en Oriente Medio y África del Norte

*Estos nombres han sido cambiados por razones de seguridad.