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Las voluntarias organizaron la distribución de prendas de invierno para un millar de niños en Damasco. Aquí una voluntaria entrega a una madre su cupón que podrá utilizar para elegir ropa para sus hijos. (Jesuit Refugee Service)
Damasco, 27 de febrero de 2013 – Dispuestas a aprovechar para bien su tiempo y habilidades, 20 mujeres refugiadas y desplazadas participaron en un taller del Servicio Jesuita a Refugiados, no sólo para encontrar apoyo psicosocial del grupo y personal, sino también para elaborar la tan necesaria ropa para las familias afectadas por la violencia necesitadas de ayuda de emergencia.

Procedentes de Homs, Deir-e-Zor y del área de Damasco, algunas de las mujeres se vieron obligadas a buscar refugio en la ciudad de Damasco. Otras, las refugiadas iraquíes, han vivido en la ciudad durante años tras haber huido de la violencia y la persecución en su país, quedándose en Siria porque ya no tienen a donde ir.

Con este invierno, uno de los más fríos de la historia, la necesidad de ropa para el frío es muy grande ya que la mayoría de las familias sólo tiene prendas de verano. Aparte de comprar y distribuir ropa entre estas familias, el JRS decidió dar un paso más allá y establecer actividades diseñadas para ayudar a las mujeres a enfrentarse al trauma y a cubrir las necesidades de otras familias afectadas.

Durante dos meses, las mujeres se reunieron dos veces por semana en la confortable casa del JRS en el distrito de Bab Touma, en Damasco, para confeccionar gorras y bufandas para los 200 niños locales y desplazados que participan en las actividades educativas y psicosociales y del JRS.

A sugerencia de un grupo de voluntarias, que colaboran en la organización de actividades para los niños, se decidió celebrar una fiesta para ayudarles a sobrellevar el estrés del conflicto dándoles una oportunidad de divertirse, y también para entregarles los gorros y bufandas que las mujeres habían tejido.

El JRS ofrece servicios de transporte para recoger y devolver a los niños que participan en las actividades ya que estos viven en zonas donde hay bombardeos y combates a diario. Sin transporte seguro, la mayoría de estos niños no podría llegar ni a la escuela ni a las actividades de la tarde del JRS.

"En un arrebato de valentía, un conductor de autobús que  regularmente trae a los niños, entró en una zona de peligro en la que nadie se había atrevido a entrar durante semanas. Recogió 40 niños, y los llevó al centro del JRS en el distrito de Dwelaa. Cuando llegó con todos los niños, nos quedamos totalmente asombrados. Se limitó a decir: "estos niños son los que más lo necesitan. Ayúdenles”. Fue verdaderamente conmovedor", recuerda Fouad Nakhla SJ, director del proyecto del JRS en Damasco.

"La mayoría de la gente en la ciudad arrienda sus apartamentos; han perdido sus puestos de trabajo y no puede permitirse enviar a sus hijos a la escuela. No hay mucho apoyo para ellos porque no se les considera 'desplazados', sin embargo, también tienen muchas necesidades", explica Fouad.

El JRS Damasco continúa proporcionando ayuda de emergencia, que incluye mantas gruesas, colchones, cestas de alimentos y kits de higiene a 1.200 familias cada mes, así como actividades educativas y psicosociales diarias en su centro.

Usted puede apoyar los esfuerzos del JRS en Siria clicando aquí.

Zerene Haddad, responsable de comunicación del JRS Oriente Medio y África del Norte